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Parana » Informe Digital
Fecha: 09/03/2026 05:27
La tarde del sábado dejó una imagen que aún conmueve a un barrio de Paraná. Un niño de 12 años -identificado luego como Esteban Bogado- permanece internado en estado crítico en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Materno Infantil San Roque, tras sufrir una descarga eléctrica cuando intentó recuperar una pelota que había caído dentro de una vivienda ubicada en calle Juan De La Lamadrid, en las inmediaciones del numeral 2000, entre Maestro Normal y Gobernador Crespo. El niño viviría casa de por medio, en el Barrio Villa Hermosa, jurisdicción de la Comisaría 12, según pudo determinar ANALISIS. El episodio ocurrió cerca del mediodía del 7 de marzo, mientras varios chicos jugaban en la vereda frente a una propiedad del barrio. Según relataron vecinos, la pelota terminó dentro del patio de una casa que cuenta con un alto tapial y un portón de chapa. La víctima concurre a la Escuela Santa Teresita y juega en las divisiones inferiores del Club Atlético Belgrano de Paraná; este mediodía sus compañeros de equipo lo saludaron de manera solidaria para desearle fuerza. A su vez, la Liga Paranaense de Fútbol, a través de sus , pidió a toda la comunidad del fútbol de la ciudad a acompañar con una cadena de oración a Esteban Bogado y agregó que envían su apoyo, fe y esperanza para su recuperación, y abrazamos a su familia, seres queridos y compañeros de equipo en este momento tan complejo.De acuerdo con los vecinos, el niño se acercó al portón y tocó el timbre, pero nadie respondió. Entonces decidió trepar para recuperar la pelota y, en ese instante, recibió una descarga eléctrica que lo dejó pegado a la estructura metálica. Testigos del barrio aseguraron que el niño permaneció posiblemente más de un minuto en contacto con el portón energizado. Un vecino intentó ayudarlo en un primer momento, pero también recibió una descarga al acercarse. Finalmente, una mujer de la zona lo apartó con un palo, lo que permitió que cayera al suelo. Quienes presenciaron la escena describieron momentos de extrema tensión: el niño apenas respiraba y mostraba signos claros de la gravedad de lo ocurrido. De inmediato se dio aviso a la policía y a los servicios de emergencia. Personal policial coordinó el traslado urgente al Hospital Materno Infantil San Roque, donde los médicos iniciaron maniobras de reanimación. Según indicaron familiares y vecinos, el corazón del niño volvió a latir tras la intervención del equipo médico, pero su estado sigue siendo sumamente delicado. Actualmente permanece entubado, con asistencia respiratoria mecánica y bajo sedación profunda en la Unidad de Terapia Intensiva pediátrica. Los médicos pudieron realizarle una tomografía, aunque aún se desconoce con precisión el alcance del daño que la corriente eléctrica pudo haber provocado en sus órganos internos. Las próximas horas serán determinantes. Los profesionales explicaron a la familia que el período crítico de observación se extiende durante las primeras 48 horas tras el episodio, lo que se cumpliría este lunes al mediodía. Si el niño demuestra alguna reacción neurológica o respuesta orgánica favorable, sería un signo alentador; de lo contrario, el cuadro podría agravarse. Mientras tanto, el pequeño permanece monitoreado de forma permanente. Allegados relataron que es el único paciente internado en esa Unidad de Terapia Intensiva, donde médicos y enfermeras mantienen una vigilancia constante. La situación provocó una profunda conmoción entre los vecinos del barrio, que siguieron con angustia cada novedad sobre la evolución del niño. Muchos se acercaron durante el fin de semana a la familia para ofrecer ayuda y acompañamiento. La vivienda donde ocurrió el hecho, según indicaron residentes de la zona, pertenecería al sacerdote católico César Smith. No obstante, señalaron que el religioso no viviría allí de manera permanente y, por el momento, aún no se habría comunicado con los familiares ni se habría puesto a disposición. Tras el incidente, personal técnico de la empresa eléctrica ENERSA se presentó en el lugar y retiró los fusibles o tapones del sistema que alimentaba el portón, con el objetivo de garantizar que no existiera riesgo para otras personas. Por su parte, especialistas de la Policía Científica realizaron las pericias iniciales para documentar el estado de la instalación eléctrica y determinar las circunstancias que provocaron la descarga. El caso plantea interrogantes sobre las condiciones de seguridad de las instalaciones eléctricas domiciliarias y los riesgos que pueden representar las estructuras metálicas energizadas, especialmente en zonas residenciales donde los niños suelen jugar en la vía pública. La investigación -supo este medio está a cargo de la fiscal de la Unidad de Delitos Complejos, Jimena Ballesteros, y la carátula judicial dependerá de la evolución de la salud del niño. Por ahora, la atención se concentra en la Unidad de Terapia Intensiva del hospital, donde el niño continúa aferrado a la vida, sostenido por el trabajo constante del personal médico y la esperanza de su familia. Todos estamos esperando un milagro, repiten sus familiares y allegados, que desde el sábado prácticamente no se han movido del hospital. Afuera, el barrio que lo vio crecer también espera. Porque detrás del expediente que eventualmente abrirá la justicia, hay algo mucho más urgente: la vida de un niño que pelea minuto a minuto por volver.
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