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Parana » AnalisisDigital
Fecha: 08/03/2026 02:27
Oliva Taleb En tantos años de vida, hay una pregunta que se presenta, provocativa, irreverente. La pronuncio sin esperar respuesta. Es casi, como para que se la contesten a sí mismos, los que la escuchan. Muchos de ellos, ni siquiera imaginan ser sus destinatarios. Por lo tanto, me quedo ensimismada, con una mezcla de desazón, de tristeza, y por qué no admitirlo, de dolor. Ese dolor, que a veces despierta la incomprensión, la inesperada y deseada, volátil decepción, tan cercana, terriblemente cruel que suele hostigarnos. Podría estar hablando sencilla, humildemente, sobre la guerra fría, hoy más ardiente que nunca. Sobre las voces que contra su/s responsable/s, se hacen oír, sin tapujos, conociendo las terribles consecuencias a la que se exponen y exponen más allá de sí, a otras personas. Debieran saber que escuchar pronunciarlas es descubrir ese refugio necesario, para proteger la esperanza. Y, ¡confiar!, que no todo está perdido. Quizás no estoy sola gritando, ¡Era hora que quería que lo hicieran! Informarse cada día es saber que te vas a encontrar con noticias devastadoras, con otras desactualizadas, con otras que dejaron la novela inconclusa, y algunas, necesarias alimentando, profundizando, la grieta. El fútbol, pasión popular, ha intentado hacer ole, cada vez que se vota al mejor jugador del mundo. No se puede hacer una votación honesta si no hay registros claros, objetivos, si no se los vio jugar. Las comparaciones siempre son antipáticas, quizás injustas, por subjetivas, y mezquinas. En tiempos calientes, donde presidentes sin sonrojarse, insultan, están a un paso de hacer clic, para que vuelen por el aire poblaciones inocentes, una foto puede semejarse a un detonador. En medio de terribles decisiones, la agenda presidencial cumple con el protocolo. Es como la foto que dio vuelta al mundo, en el '78 cuando la Argentina de somos derechos y humanos, saliera campeona mundial de fútbol, y fuera recibida por los responsables de tormentos, muertes, desapariciones, ladrones, años después condenados a prisión perpetua. Esa foto, dolió y estoy segura, que aún duele. Por los jugadores (que entonces, y luego, callaron), como su DT, un hombre comprometido con su forma de entender el juego, y por tanto la política. La alegría del triunfo suele jugar una mala pasada, si se trata de rendir cuentas. La foto del Inter Miami en la Casa Blanca, duele menos, ciertamente menos, que saber con certeza que el presidente de los argentinos, votado por su mayoría, ratificada en la aprobación de leyes contrarias al sentimiento argentino, es menos cuestionado, no ya porque salga en una foto junto a él, sino por celebrar, todo lo que Trump decide, hace, concreta. ¿Hay una doble vara?... O es más fácil ¿distraerse, alimentar, la grieta?... Honestidad, ¿se asume que con los poderosos no hay que meterse, aunque dejen trabajadores en la calle, aunque los jubilados sean apaleados, aunque la educación pública sea menospreciada desde el propio estado, aunque allá en el norte celebren deportaciones, y celebren los miles de toneles de petróleo que les significó la captura de Maduro, sin inmutarse por invadir países violando leyes, tratados internacionales, en nombre de exportar modelo de democracia? ¿Cuántas elecciones democráticas, ha celebrado, Afganistán, Siria, Irak?... No voy a alimentar discusiones imbéciles. No voy a juzgar, ni a sentar en el banquillo de los acusados a un argentino que para algunos es o era el mejor del mundo, mucho menos porque es imposible no agradecerles la alegría de ese mundial. Alegría que acompañó a los millones que fueron a recibirlos. Gratitud por siempre. No obstante... surge... Era necesaria? .... No la foto. La discusión, ¿Messi o Maradona?
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