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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 08/03/2026 01:35
Facundo Gómez Minujín, presidente de JP Morgan Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia y uno de los organizadores del Argentina Week junto a la Embajada Argentina en EEUU y Bank of Americas y el fondo Kaszek, anticipó que el evento de promoción que el gobierno de Javier Milei celebrará la próxima semana en Nueva York está mega sold out. El encuentro reunirá a más de 400 líderes del sector privado, funcionarios de Estados Unidos, referentes de la política internacional, al gabinete local y a buena parte del círculo rojo vernáculo. Habrá más de 50 CEOS y presidentes de empresas argentinas como panelistas y más de 100 como asistentes. Según el ejecutivo, el objetivo es promover Argentina y, si el evento sale bien, se medirá por el impacto en nuevas inversiones directas. En una entrevista con Infobae, Gómez Minujín analizó las expectativas y desafíos para la llegada de capitales al país, la estrategia del gobierno, el rol de los mercados internacionales y la coyuntura económica. Además, describió la situación actual de JP Morgan en el país y la relación entre Argentina y Estados Unidos. Hay un interés muy importante por Argentina. Se intentó en otro momento, pero nunca se llegó a concretar. Ahora hay una sensación de que hay cambios, por la situación que está viviendo Argentina, por el presidente Milei o una combinación de esos factores. Va a ser un evento único, que hasta ahora nunca ocurrió para Argentina, detalló el ejecutivo en diálogo con este medio. Es hijo de la artista plástica Marta Minujín y del fallecido economista Juan Carlos Gómez Sabaini. Tiene 60 y pasó la mitad de su vida en el banco estadounidense que tiene su orígenes en 1799 y a John Pierpont Morgan como referente: ingresó al banco en 1995 y preside la filial local desde 2008. Antes pasó por el BID, en Washington. Presidió ArteBA, es cofundador y miembro del Consejo Consultivo de Fundación Cruzada Argentina y presidió hasta el año pasado Amcham, la centenaria cámara de empresas de EEUU en el país. En la flamante torre del banco más grande de EEUU y el más grande del mundo si se toma en cuenta su valor de mercado, unos USD 780.000 millones, en Park Avenue, en el Midtown de Manhattan, se desarrollará la primera jornada de Argetina Week. Jamie Dimon, el CEO de la entidad presentará a Javier Milei. ¿Qué cree buscan los inversores que asistirán al evento? Es una agenda amplia y con distintos temas: salud, tecnología, economía del conocimiento, agrobusiness, minería, energía. También funcionarios del gobierno de EEUU, embajadores de ambos países, ministros y funcionarios del gobierno argentino, con Milei a la cabeza. Jamie Dimon, el CEO de JP Morgan, va a abrir el evento y va a presentar al Presidente. El objetivo es promover a Argentina. Estamos apuntando a la economía real, a las finanzas también, pero sobre todo a inversión directa que Argentina necesita. ¿Qué le falta a Argentina para terminar de convencer a ese público inversor? Algo que falta todavía es conocimiento sobre lo que está pasando en Argentina. Se va a discutir y mostrar dónde está el país parado en este momento y qué es lo que falta. Hay que transmitir confianza. Muchos inversores miran la coyuntura, pero también se preguntan qué va a pasar el año que viene en las presidenciales. Los últimos presidentes no lograron renovar sus mandatos porque la sociedad no estaba contenta. ¿Esta vez se dará vuelta de página y Argentina logrará posicionarse, generar empleo, bajar la inflación de verdad y mantener el superávit? Es una pregunta que todo el mundo se hace. ¿Por qué nos va mal teniendo recursos naturales, recursos humanos, un territorio increíble sin problemas raciales y religiosos? Es el momento para creer que esta vez puede ser diferente. ¿Qué serían un Argentina Week exitoso? Que los participantes sientan que Argentina es un país donde conviene invertir. Ese sería el éxito. ¿Cómo definiría la relación bilateral entre Argentina y EEUU? No recuerdo un momento de tanta cercanía. Más allá de la relación personal entre Milei y Trump, el gobierno americano nos ve como un aliado particular e importante. El año que viene hay elecciones y suele haber hay mucha volatilidad y temor, la gente se va al dólar. Cosas que ocurrieron en el pasadas. Estoy convencido de que Estados Unidos va a jugar un papel importante, como pasó en la elección de medio término del año pasado, tratando de ayudar en la estabilización del país. ¿Ve una situación similar, un eventual apoyo si es necesario? Sí, porque ven a Argentina como un aliado estratégico. ¿Cómo ve la economía argentina en este 2026, considerando el escenario internacional y los conflictos bélicos recientes? Argentina siempre ha siempre una economía cerrada y es un país más débil desde el punto de vista financiero. Necesitamos que el mundo esté bien para poder acceder al mercado. Nos impacta lo pasa en Medio Oriente porque se genera una incertidumbre mundial que hace que todo cueste más. No se resolvieron los problemas y no hay acceso al mercado de capitales, algo que ahora no se podrá hacer por un tiempo. Estamos en un proceso de estabilización, luego de estar en riesgo sistémico en 2023. Las cosas se van resolviendo de a poco, pero aún no llegamos al otro lado del río. En algún momento de este año habría que salir al mercado internacional de capitales. El ministro Luis Caputo no quiere hacerlo a tasas elevadas y tiene sentido para proteger el superávit fiscal. El Gobierno parece privilegiar el mercado interno a la hora de buscar para financiamiento, ¿coincide con esa estrategia? Apenas haya una nueva ventana para acceder al mercado internacional, debería tratar de hacerlo. Aunque ahora es más compleja la situación. Además, en paralelo, hay que generar un mercado de capitales local, como tiene la mayoría de los países del mundo. Desde que expropiaron las AFJP, un gravísimo error, se destruyó el mercado de capitales. Áreas de research de muchos bancos internacionales emitido informes críticos sobre Argentina en la última semana. ¿Los bancos le soltaron la mano al país? No, no creo. Hablo por nosotros: tenemos la visión constructiva de que la inflación va a seguir bajando. El año cerrará en torno al 26%, por debajo de 2025, y habrá un crecimiento de 3,4%, con arrastre estadístico del año pasado. No todos los sectores están bien: agro, energía y, potencialmente, minería están mucho mejor que otros que dependen del consumo masivo. Estamos cambiando a ser una economía más abierta y en ese proceso habrá ganadores y perdedores, por eso hay ruido y preocupación. El sector industrial pide un tipo de cambio distinto o que no se bajen los impuestos para hacer importaciones. Son situaciones de ajuste puntuales. El Gobierno dice, por su parte, que sin resolver la macro, no se puede resolver la micro. ¿Qué es lo que más te preocupa de la coyuntura macroeconómica argentina? No quiero sonar sesgado porque mi especialización es financiera, pero Argentina tiene que acceder al mercado de capitales a tasas más bajas. No tiene que crecer una disconformidad en la sociedad por falta de crecimiento del sector privado. Por eso hacemos el Argentina Week, para tratar de generar inversión en el sector privado, en la economía real. Debemos lograr que la economía crezca en su conjunto, algo que aún falta. Además de bajar la inflación, ¿en qué debería enfocarse Argentina a corto plazo? Tenía que pasar la reforma laboral, no solo para modernizar una ley sino para mostrar que el Gobierno tiene gobernabilidad para lograr hacer reformas. ¿Es una buena reforma? Es una buena reforma, pero que no va ser un game changer, no es que por eso todo el mundo va a venir a invertir. La confianza es importante. Otra vez, hay que ver qué pasa en las elecciones el año que viene. Creo que una continuidad sería positiva. ¿Ve que eso tiene posibilidades de ocurrir, la continuidad? Creo que sí. Depende mucho de factores que ya mencioné, como acceso al mercado, crecimiento de la inversión, reducción de la inflación y que no se entre en una recesión. Son factores importantes. La gente vota por el bolsillo, por su situación personal. Si hoy hubiera elecciones, el presidente Milei ganaría. Tampoco hay oposición, se quedaron sin discurso renovador. Hay una tensión creciente entre el Gobierno y sectores empresariales, sobre todo industriales. ¿Cómo ve ese contexto? Los industriales necesitan que bajen las tasas de interés para poder renovarse, para competir con el mundo. Necesitan maquinaria y mayor inversión. No hay sector de construcción, no hay un mercado de hipotecas. Si el riesgo soberano sigue alto será muy difícil que bajen las tasas y está la reforma tributaria, aunque el Gobierno seguramente dirá que ya se bajaron algunos impuestos y retenciones y que el superávit es una condición esencial. Esa es la tensión que se está dirimiendo hoy. ¿La virulencia en los discursos complica estos procesos? Los ataques personales no sirven. Nunca estuve a favor de los ataques personales, que sí los hubo, y muchos, enmomentos anteriores, cuando los presidentes agarraban a alguien y lo ponían entre la espada y la pared. El Presidente tiene su estilo y mal no le está yendo. Es importante escuchar todas las posiciones y respetarlas. Hablemos del banco, ¿qué es JP Morgan hoy en Argentina? Este país es increíble y puede dar mucho más. Es como tener un auto de carrera que lo tenés frenado. Por eso invertimos continuamente. Tenemos un centro de servicios, el BACC, Buenos Aires Corporate Center, donde trabajan 4.000 personas y vamos a crecer a 5.000. Estamos abriendo muchas posiciones: el año pasado tuvimos 1.000 contrataciones y recibimos 50.000 aplicaciones. Vamos a seguir creciendo porque hacemos un trabajo de alto valor agregado. No somos un call center. Además de eso, tenemos nuestro negocio tradiciona, la banca de inversión tradicional, con el que ayudamos a las empresas grandes a conseguir financiamiento y financiamos proyectos. ¿Cómo es exportar servicios, a la propia corporación en este caso, desde Argentina con el actual nivel de dólar y de costos? El costo es el doble que en India y Filipinas, por ejemplo. Y se está acercando al de algunos países más desarrollados, como a los de algunas áreas de Inglaterra. El tema es que acá hay talento, igual o mejor que en los lugares más sofisticados del mundo. Es más alto que hace un año el costo salarial argentino, pero al mismo tiempo se compite con posiciones de primer nivel en otras partes del mundo que son más caras todavía. No nos medimos con la India, nos medimos con Estados Unidos. Y ahí todavía seguimos siendo muy competitivos. ¿Hace cuánto está en el banco? Hace 30 años. Como presidente, desde el 2008. Pasé por unas cuantas crisis. ¿Cuál fue el mejor y el peor momento en esas décadas? Estaba en el banco, pero no a cargo de la presidencia, en 2001. Fue el peor momento. Tremendo, una crisis financiera sistémica gravísima, Argentina dio muchísimos pasos para atrás. Tendríamos que analizar cómo es que llegamos a ese punto, a esa bomba de tiempo. El año de la pandemia, 2020, fue también muy complicado. Lamentablemente, en Argentina uno está acostumbrado a vivir siempre en crisis por eso esta situación de ver cuál es el ajuste más fino es bastante inusual. ¿Y el mejor momento? Ahora estamos viviendo una de las mejores etapas. Hay expectativa de que Argentina puede dar vuelta a la página y salir adelante. Si Argentina no lo logra, si el Gobierno no puede y los argentinos nuevamente caemos en el fracaso, va a ser muy difícil de sostener. Hoy la sociedad no está tan bien, pero tenemos expectativas de estar mejor, mucha gente apuesta a esto. Si no lo logramos como sociedad en su conjunto y con el liderazgo del Gobierno, va a ser muy decepcionante.
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