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Gualeguaychu » El Dia
Fecha: 07/03/2026 22:51
El boxeo femenino de Gualeguaychú cuenta con dos referentes, las primeras y actuales boxeadoras profesionales de la ciudad, en una disciplina que continúa creciendo y que también suma púgiles que dan sus primeros pasos en el campo amateur. Nahir Erlin (24) y Julieta Boloque (30) afrontarán compromisos importantes en sus carreras. La primera peleará el 27 por el título Latino de la OMB, en un hecho histórico para el boxeo local, mientras que la segunda disputará su segundo combate en el campo rentado el próximo sábado, en el Polideportivo Norte. Ahora ElDía reunió a ambas protagonistas -referentes de su disciplina y del deporte femenino de la ciudad- para conocer sus inicios en el boxeo, los prejuicios que enfrentaron, el duro camino hasta convertirse en profesionales y los sueños que persiguen arriba del cuadrilátero. Las más leídas Arranqué a los 14 años en el club Pueblo Nuevo con Ángel Dulche (hoy su entrenador, aunque ahora representan al gimnasio de Camioneros). Empecé porque una conocida de Buenos Aires iba a entrenar y me invitó. A la semana ella se fue, pero yo seguí. Al principio lo tomaba como un hobby, pero enseguida me atrapó la disciplina que te da este deporte y el hecho de que el esfuerzo, el sacrificio y los resultados dependen exclusivamente de una, contó Nahir. Por su parte, Julieta relató: También comencé a los 14, pero en el kick boxing y después me volqué al boxeo. Antes había probado otros deportes, pero no me sentía cómoda en ninguno. Siempre me gustaron los deportes de contacto porque era fanática de Rocky. Un día mi hermano, que hacía musculación en un gimnasio donde se practicaba kick boxing, me llevó y me enganché enseguida. Los primeros meses en el boxeo no fueron fáciles de asimilar para sus familias, ya que se trata de un deporte de golpes muchas veces catalogado como violento por quienes desconocen la disciplina. Con el tiempo, sin embargo, entendieron que, como cualquier actividad, también aporta bienestar físico y emocional a quienes lo practican. Al principio fue difícil. Mi mamá no quería saber nada. De hecho, a las primeras clases mi hermano me llevaba a escondidas y le decía que era para acompañarlo, pero en realidad iba a entrenar. Después llegó un momento en que tuve que contarle y, aunque le costó, sobre todo cuando volvía golpeada, con el tiempo empezó a entenderlo, recordó Boloque. Cuando me vio pelear y se fue metiendo un poco más en el ambiente, terminó apoyándome. Hoy es mi fan número uno y eso me pone muy feliz. En el mismo sentido, Erlin señaló: A mi vieja también le costó aceptar que me metiera en el boxeo al principio, pero siempre fue la primera en apoyarme. A mis tíos y a mi abuelo también les costó, aunque por suerte siempre estuvieron acompañándome en este hermoso deporte. Históricamente el boxeo arrastró una mirada machista, aunque en los últimos años fue derribando barreras y se naturalizó cada vez más la participación de las mujeres, tanto en el plano amateur como profesional. Consultadas sobre si sufrieron prejuicios durante sus años en la disciplina, ambas coincidieron en que las críticas existieron. Siempre estuvieron los comentarios maliciosos sobre cómo iba a exponer mi cuerpo o mi cara a los golpes, y todavía siguen estando. Cuando era más chica quizás me afectaban más porque era más débil mentalmente, pero hoy en día ya no, afirmó Nahir y agregó Julieta: Hubo varios comentarios, sobre todo de hombres. Está ese prejuicio de que la mujer no puede hacer un deporte de contacto o de tanta exigencia. Pero nunca les di demasiada importancia, así que por suerte nunca me sentí afectada. Nahir Erlin se convirtió en la primera boxeadora profesional de la ciudad y debutó en octubre de 2023 en Rosario. Dos años después, Boloque siguió el mismo camino y tuvo su primer combate rentado en diciembre pasado, en el predio deportivo de Sarmiento, el club que representa. El mayor sacrificio para mí en el profesionalismo siempre es llegar al peso. Los entrenamientos los disfruto mucho, pero lo más duro es tener que cortar comidas y mantenerte dentro de la categoría. Hoy por suerte ya no me cuesta tanto, pero cuando recién me hice profesional me costó adaptarme a las exigencias, porque se requiere un esfuerzo mayor y sabés que tenés que estar siempre al 100%. En el amateur hay otros cuidados, mientras que en el profesional un golpe puede cambiar todo, explicó Erlin. En mi caso, para convertirme en profesional tuve que acomodar varias cuestiones, sobre todo en lo económico. Este deporte exige entrenar tres o cuatro turnos por día y con un trabajo de ocho horas se hace muy difícil. Entonces hay que buscar alternativas: dar clases, hacer ventas o conseguir sponsors que acompañen el proceso. Cobramos la bolsa cuando peleamos, pero el resto del tiempo tratamos de sostenernos con otros ingresos. Por suerte hoy puedo vivir del boxeo dando clases y, de a poco, aparecen personas que quieren apoyar y sumarse al proyecto, se sinceró Boloque. Erlin tendrá la chance histórica de pelear por un título latino a fin de mes, cuando enfrente en San Miguel de Tucumán a la local Lucrecia Manzur, a quien buscará arrebatarle el cetro de la categoría Pluma de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). Tengo siete peleas y sigo invicta. Ahora se me presentó la oportunidad de ir por el título latino, algo que veníamos esperando, así que estoy muy feliz, expresó. La conocemos y la estudiamos. Es muy buena boxeadora, muy aguerrida y va siempre al frente. Además pelea de local, así que vamos a tener que ir a ganarle con todo. Ella es la campeona, pero nosotros tenemos que imponer nuestro plan de pelea y estamos confiados, sostuvo, en referencia a su equipo de trabajo integrado por Ángel Dulche (entrenador) y Facundo Bender (preparador físico). Por su parte, Julieta será protagonista de la pelea estelar de la velada que se realizará el próximo sábado en el Polideportivo Norte, en lo que será su segundo combate profesional. La pupila de Lucas Traversa enfrentará a la salteña Erika Aramayo en la categoría Súper Pluma. En mi debut triunfo por puntos ante la uruguaya Alejandra Demaris sentí mucha ansiedad porque era algo que venía buscando desde hacía mucho tiempo y por distintos motivos no se daba. Pero lo disfruté muchísimo, fue una noche única. Para esta segunda pelea me siento más tranquila. Además nunca paramos después de la primera, así que llegamos muy bien preparados con todo el equipo, destacó. Ambas boxeadoras dan sus primeros pasos en la exigente carrera del profesionalismo, pero tienen metas claras. En el caso de Julieta, su objetivo es hacer una carrera lo más positiva posible. Sabemos que es un camino muy difícil, así que la idea es mantenerme enfocada, entrenar y seguir dedicándome a algo que me apasiona. Erlin, en cambio, se mostró más ambiciosa: Mi sueño es ser campeona de todo, ganar todos los títulos posibles. Y después, cuando termine mi carrera, tener mi propia escuela de boxeo y formar grandes campeones.
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