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    Concordia » El Heraldo

    Fecha: 07/03/2026 18:54

    Habitantes de humedales del departamento Concordia Nombre común: Coipo, nutria, falsa nutria, nutria criolla, coipú (Mapuche), kiyá. (Guaraní) Nombre científico: Myocastor coypus Familia: Myocastoridae Rasgos físicos característicos Su aspecto general es el de un roedor robusto y de gran tamaño. Puede pesar entre 4 y 10 kg y alcanzar entre 40 a 60 cm de longitud en su cuerpo, además de la cola que tiene unos 30 cm. Las patas traseras son largas, posee cinco dedos de los cuales cuatro externos están unidos por una membrana de poco espesor. La cola es utilizada como timón. El pelaje exterior presenta color marrón oscuro con una capa de tono gris debajo. En el hocico se aprecia pelaje blanco y posee los incisivos anaranjados. Ese pelo áspero está recubriendo un vello inferior que por su valor comercial ha inducido la persecución y matanza de los coipos. Distribución, hábitat y alimentación Es originario de las regiones subtropicales y templadas de Sudamérica aunque ya se ha extendido a otros continentes. Se distribuye en forma silvestre en ambientes acuáticos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay. En la Argentina su distribución es amplia pues ocupa desde los valles del norte de Salta hasta Río Negro. Vive en ambientes acuáticos diversos: lénticos, transicionales o de corriente moderada, como humedales, esteros y pantanos. En ríos torrentosos habita los bañados y remansos. El coipo o nutria es un gran consumidor de alimentos, come partes y plantas enteras, también raíces, rizomas y tubérculos. Es vegetariano aunque puede incluir algunos moluscos y lombrices en su dieta. Comportamiento Es un hábil ingeniero que con sus patas delanteras construye plataformas, galerías y túneles que logra cavando en tierras blandas a orillas de los ambientes acuáticos. Construye una plataforma donde se alimenta en el agua con trozos de vegetación y troncos que la sostienen. Se considera una especie que vive en colonias. Un macho comparte una cueva con tres o cuatro hembras y sus crías. Las hembras poseen adaptación para la vida acuática ya que las mamas se ubican en sus flancos lo que permite a las crías alimentarse mientras la madre esté nadando. Mayoritariamente es de hábitos crepusculares o nocturnos por lo que su actividad tiene lugar en esos momentos. Cuando sus requerimientos alimenticios están cubiertos el coipo o nutria descansa y se acicala durante el día. Son animales territoriales y muestran agresividad cuando son acorraladas Crianza La gestación de la hembra preñada dura 130 días y en promedio nacen cuatro crías, aunque la tasa de reproducción varía con cada camada. La nutria hembra se apareará en los dos días siguientes al nacimiento de las crías. Una hembra podrá tener de dos a tres camadas al año. Suelen forrar los nidos con hierbas y juncos blandos. Al nacer las crías están completamente cubiertas de pelo y tienen los ojos abiertos. Si bien al inicio se alimentan con la leche materna al poco tiempo pueden nutrirse con vegetación y a los dos días ya nadar con sus padres. Cuando termina la lactancia abandonan a sus madres. Origen de su nombre El coipo fue llamado nutria por los españoles cuando llegaron a nuestro territorio ya que lo confundieron con otro animal carnívoro, en tanto que el coipo es básicamente herbívoro. Aunque esa es una denominación incorrecta que se ajusta al Lobito de río, aún se continúa usando. Para los pueblos indígenas que habitaban nuestro territorio no hubo confusión pues ellos ya lo tenían identificado con nombre propio en cada uno de los idiomas que hablaban. Es justamente el idioma mapuche quién le dio el nombre con el que lo conocemos. Primera medida oficial en Argentina para protección de la fauna En el año 1821 el Gobernador de Buenos Aires Martín Rodríguez firmó un Decreto vedando la caza de coipos durante ocho meses al año debido a la importante depredación que realizaban criollos y colonizadores para obtener ganancias económicas con la exportación de cueros. Fue la primera medida oficial en el país tendiente a la protección de la fauna. Pese a ésta y otras medidas que se tomaron posteriormente la matanza continuó, aunque la elevada tasa reproductiva ha permitido que la especie permanezca. Leyenda La leyenda del coipo dice que una vez el yaguareté, antes de convertirse en rey de los animales, declaró la guerra a los que vivían en el pajonal. Éstos formaron un ejército y se acantonaron, dejando como centinelas a tres de ellos: el chajá, el carpincho y el coipo. Cuando el yaguareté se acercó al sitio el chajá alzó vuelo gritando ¡¡ Ahí está!! El carpincho dijo ¿Dónde? y se zambulló en el agua. Pero el coipo que estaba dormitando dijo ¡¡ Qué flojos!! y siguió durmiendo. Así cayó prisionero y desde entonces le sucede lo mismo. Museóloga Cristina Vassallo de Cettour

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