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Gualeguaychu » Reporte2820
Fecha: 07/03/2026 15:06
Opinión: por Bernardo dei Maquiavelli Estado de corrupción Otro desafío tenía (y tiene aún) que ver con la inflación, un flagelo que parece ir superándose, aunque se torne tumultuoso en cuanto a la credibilidad de los datos precisos e íntimamente ligado al otro desafío. El tercer reto se llama corrupción. Y dicha introducción no es de la autoría de quien suscribe, si no extraída de un libro publicado por el periodista Mariano Grondona en el año 1993, que se llama La Corrupción. Allí explica que la raíz indoeuropea de la palabra ´corrupción´ es ´reut´, que quiere decir ´arrebatar´. La primera definición que de este verbo da la Real Academia Española es ´quitar o tomar alguna cosa con violencia y fuerza´. Ahora bien. Yo puedo arrebatar a una señora su cartera. Se trata de un robo y si bien la privo de algo que le pertenece, ese algo no le es esencial en el estricto sentido de la palabra. Pero al mencionado escritor y periodista le preocupa en dicho libro, lo que denomina un estado de corrupción, es decir cuando los actos de corrupción se han vuelto tan habituales que la corrupción se convierte en sistema, desvirtuando totalmente el fin de un gobierno que es el de servir al bien común y no en el provecho de unos pocos. Año 1993. Nos preguntamos que es lo que ha cambiado desde entonces a la fecha o en todo caso reflexionar que cualquier similitud con la actualidad es pura coincidencia. He aquí varias aristas que rápidamente podemos citar, actores y actos que en lugar de combatir la corrupción la alimentaron hasta convertirla en una bola de nieve imparable. Los propios -El propio sistema judicial que demora determinaciones según la cara del cliente y esto hay que decirlo con todas las letras y sin especulaciones. Ejemplos sobran, como el de Cristina Fernández quien, ya lejos del poder político real, es condenada en una causa que duró más de lo previsto. O en causas donde se involucra a Mauricio Macri pero que no avanzan y ni hablar en las del propio presidente Javier Milei actualmente, sobre todo en la causa conocida como libra, cuyo desenlace se cae de maduro o la causa Andis que involucra a su hermana Karina. -El propio Estado, que no permite el acceso a la información fehaciente de posible casis corruptos, como ha pasado en gobiernos provinciales anteriores, por ejemplo en la causa de los Contratos truchos I y II que no le han permitido a la justicia avanzar y profundizar en los mismos. -Y la misma dirigencia que en cada campaña promete combatir la corrupción, investigar hasta las últimas consecuencias y luego se ve involucrada en actos corruptos. Y para eso no debemos irnos tan lejos ante un posible caso en nuestra ciudad. -A esto debemos sumarle las mentiritas que surgen en medios, fomentadas por propios comunicadores que por el mismo sistema de corrupción acceden generosamente a negar o a cambiar la historia. Así, hemos visto como máquinas buscaban en las profundidades de la tierra, allá por el sur del país, bóvedas que nunca encontraron, que solo llevaron a distraer la atención de los argentinos. -Pero la corrupción también se da en el ámbito privado, como en sindicatos que manejan fondos de sus propios afiliados o las propias obras sociales, cuyo análisis incluye algo tan delicado como es la salud de sus aportantes. Conclusión, desconfiamos hasta de nuestra propia sombra, no creemos en nada, ni en nadie y, como planteaba sabiamente Grondona, naturalizamos la corrupción de tal manera que, si nos toca, la llevamos a la práctica. Ya sea por un 3%, más o menos, no importa. Porque acá no interesa cuanto si no el como. Sacar un lápiz y llevarlo a casa y no retornarlo es un acto corrupto. Tomar un auto del estado y viajar de vacaciones a Brasil es un acto corrupto. Manejar borracho un auto estatal también lo es y así van sucediendo acciones corruptas hasta, como planteaba el libro citado al principio, se crea un estado permanente de corrupción, insisto, que vamos naturalizando. Y literalmente procedemos a darle entidad a lo que Mariano Grondona, ya en 1993 escribió, como reut, es decir arrebatar algo que es de todos. Bernardo dei Maquiavelli
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