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Nogoya » Nogoyatimes
Fecha: 07/03/2026 11:52
Anthropic midió lo que la IA ya está haciendo con los empleos: no hay despidos masivos, pero los jóvenes ya están siendo expulsados del mercado laboral Un estudio de la creadora de Claude cruzó la capacidad teórica de la inteligencia artificial con datos reales de uso profesional. La conclusión es incómoda: el desplazamiento no llega como un tsunami de despidos, sino como una puerta que se cierra silenciosamente para quienes intentan entrar. Hay una forma cómoda de hablar sobre inteligencia artificial y empleo: repetir que todavía no pasa nada o, en el otro extremo, anunciar el apocalipsis laboral. El problema es que ambas posiciones son intelectualmente perezosas. Lo que está ocurriendo es más sutil, más estructural y, por eso mismo, más peligroso. El 5 de marzo, Anthropic publicó Labor market impacts of AI: A new measure and early evidence, un estudio de sus investigadores Maxim Massenkoff y Peter McCrory que introduce una métrica nueva para medir el impacto real de la IA en el mercado laboral. No lo que la IA podría hacer en teoría, sino lo que ya está haciendo en la práctica. La publicación no podría haber llegado en un momento más elocuente. El mismo día, la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos informó que la economía perdió 92.000 empleos en febrero, la tasa de desempleo subió a 4,4% y se revisaron a la baja los números de meses anteriores. El sector de servicios de información golpeado directamente por la adopción de IA perdió 11.000 puestos, continuando una tendencia de pérdida promedio de 5.000 empleos mensuales durante el último año. La brecha entre lo posible y lo real El aporte central del estudio es su métrica: la exposición observada. A diferencia de análisis previos que calculaban qué tareas podría realizar un modelo de lenguaje, Anthropic cruzó esa capacidad teórica con datos reales de uso profesional de Claude, extraídos de su Anthropic Economic Index. No midieron solo qué puede hacer la IA, sino qué está haciendo efectivamente en entornos de trabajo. El resultado es una brecha enorme. En las ocupaciones de computación y matemáticas, los modelos de lenguaje podrían teóricamente cubrir el 94% de las tareas. Pero Claude actualmente cubre solo el 33%. En oficina y administración, la capacidad teórica alcanza el 90%. El uso real es una fracción de eso. Esto podría sonar tranquilizador. No lo es. Como señalan los investigadores, a medida que las capacidades avanzan y la implementación se profundiza, el uso real crecerá hasta cubrir la capacidad teórica. Lo que hoy es una brecha es, en realidad, un plazo. Quiénes están más expuestos Los programadores informáticos encabezan la lista con un 75% de cobertura de tareas, seguidos por representantes de servicio al cliente y operadores de ingreso de datos con un 67%. En el otro extremo, el 30% de la fuerza laboral tiene exposición cero: cocineros, mecánicos, bartenders, salvavidas. Trabajos que requieren presencia física y que ningún modelo de lenguaje puede replicar. Pero el perfil demográfico de los más expuestos es lo que sorprende. Son mayores, más educados y mejor remunerados. El grupo más expuesto gana un 47% más que el menos expuesto y es casi cuatro veces más propenso a tener un título de posgrado. No estamos hablando de operarios de planta. Estamos hablando de abogados, analistas financieros, desarrolladores de software. La clase profesional que se creía inmune. No hay despidos masivos, hay algo peor Este es el hallazgo que debería incomodar a cualquiera que tome decisiones sobre capital humano: no hay un aumento sistemático del desempleo en las ocupaciones más expuestas a la IA. Las tasas de desempleo del cuartil superior de exposición se han movido prácticamente en paralelo con las del grupo sin exposición desde 2016 hasta 2025. El período post-ChatGPT no muestra divergencia. Pero en los trabajadores de entre 22 y 25 años, la historia es otra. La tasa de ingreso de jóvenes a ocupaciones con alta exposición cayó un 14% respecto a 2022. No están siendo despedidos. Simplemente, no están siendo contratados. Los investigadores lo describen así: los jóvenes que no son contratados pueden estar permaneciendo en sus empleos actuales, tomando trabajos diferentes o volviendo a estudiar. Es la versión laboral de una puerta que se cierra sin hacer ruido. No hay protestas ni titulares de despidos masivos. Hay una generación que encuentra cada vez menos lugar de entrada en las profesiones que se suponía eran su futuro. El escenario que nadie quiere nombrar El estudio plantea un escenario que debería estar en la mesa de todos los directorios: una Gran Recesión para los trabajadores de cuello blanco. Durante la crisis de 2007-2009, el desempleo en Estados Unidos se duplicó del 5% al 10%. Una duplicación comparable en las ocupaciones más expuestas del 3% al 6% sería claramente detectable con este marco analítico. No ha ocurrido. Pero podría ocurrir. El propio Dario Amodei, CEO de Anthropic, advirtió el año pasado que la IA podría disruptir la mitad del trabajo de entrada de cuello blanco. Lo que este estudio agrega es el instrumento para medir cuándo esa predicción deja de ser especulación y se convierte en dato. Lo que esto significa para nuestra región Si estos números describen lo que ocurre en el mercado laboral más medido del mundo, la pregunta para América Latina es inevitable: ¿qué está pasando en mercados donde ni siquiera tenemos los instrumentos para medir? Los call centers de Bogotá, las operaciones de back-office en Buenos Aires, los equipos de soporte técnico en Ciudad de México: todos operan en sectores que este estudio señala como altamente expuestos. Si en Estados Unidos la contratación de jóvenes en estas áreas ya cayó un 14%, ¿cuál es la cifra en mercados donde la presión de costos es mayor y las protecciones laborales más débiles? La lección incómoda Hay algo profundamente incómodo en este estudio. La brecha entre capacidad teórica y uso real significa que las organizaciones están subutilizando masivamente la tecnología disponible. Y aun así, los efectos ya son medibles en la franja más vulnerable: los jóvenes que intentan ingresar al mercado laboral. La IA no transforma las compañías. La transforman los empleados que la usan. Pero este estudio agrega una verdad complementaria: la IA tampoco destruye empleos de un día para el otro. Lo que hace es estrechar, gradual y silenciosamente, el espacio disponible para quienes llegan después. Y ese proceso ya comenzó. Fuente: Infobae Escuchá La 100 #Nogoyá en vivo Seguinos en Facebook Seguinos en Twitter Nogoyá Radios es una Agencia de Medios que cuenta con espacios publicitarios adecuados para la difusión de su Empresa, Profesión y/o Servicios.#Nogoyá Radios 3435-429289 / 3435-616203 contacto@nogoyaradios.com
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