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  • Registran los primeros casos de éxito en pacientes que redujeron la frecuencia de las inyecciones para adelgazar

    » Clarin

    Fecha: 07/03/2026 06:38

    Por primera vez desde que los nuevos fármacos GLP-1 para bajar de peso son aplicados contra la obesidad, quedó registrado que un grupo de pacientes logró reducir la cantidad de inyecciones y no volver a subir de peso. Así fue reportado en un artículo de la revista Obesity, cuyos datos también fueron presentados en un congreso en Estados Unidos. La novedad incorpora un matiz inédito en este tipo de tratamientos, ya que hasta ahora las investigaciones sólo daban cuenta de lo que ocurría cuando los pacientes dejaban estos fármacos, cuyo resultado no es otro que el "efecto rebote": volver a ganar otra vez los kilos que han perdido. Precisamente, esta semana se conoció un nuevo trabajo que indica que durante el primer año se recupera el 60 por ciento del peso. El singular derrotero de las drogas para adelgazar ha generado algunos malentendidos. Nacieron como medicamentos contra la diabetes que mágicamente, además, hacían adelgazar. Pero se sabe que en el mundo real la magia no existe. Y los médicos insisten en que la estrategia farmacológica, además de estar médicamente supervisada para evitar efectos adversos, debe ir acompañada de un cambio de hábitos. El experto estadounidense en obesidad Spencer Nadolsky lo graficó con un reciente comentario en la red X: Generalmente se recupera el peso después de dejar de tomar un medicamento GLP-1. Generalmente se recupera el peso después de abandonar la dieta y el programa de ejercicios. Generalmente se produce un aumento en la presión arterial cuando se deja de tomar el medicamento para la presión arterial. Pese a los argumentos que encierra esa lógica -siempre partiendo de la base de que la obesidad es considerada una enfermedad-, la primera pregunta que los pacientes le hacen al médico en el consultorio es la siguiente: ¿Tendré que tomar esto todas las semanas para siempre?. Lo cuenta Mitch Biermann, especialista en obesidad y medicina interna en la Clínica Scripps en San Diego, en una nota publicada esta semana en The New York Times. En ese centro de salud nació el estudio con un grupo de pacientes como conejillos de indias, trabajo que ahora fue publicado en Obesity. Al principio fue por motu proprio que algunos ellos, que ya habían llegado al peso deseado y se encontraban en una meseta, decidieron empezar a espaciar las inyecciones. En vez de hacerlo una vez por semana, para ver qué pasaba, decidieron hacerlo cada dos o incluso más. Biermann cuenta que cuando el tercer paciente le confió que se estaba inyectando cada dos o tres semanas y todavía mantenía el peso, comenzó a recomendarlo a otros pacientes. El sorprendente resultado Después de 36 semanas de seguimiento, casi la totalidad de los pacientes que espaciaron sus inyecciones -la mayoría cada dos semanas, algunos más y otros cada diez días- mantuvieron el peso y también otros beneficios para la salud como la reducción de la presión arterial y un mejor control del azúcar en sangre. Hay que aclarar que se trató de un estudio pequeño, con 34 pacientes en un solo centro de salud. De ellos, sólo cuatro aumentaron de peso después de hacer el cambio de plan, y decidieron volver a las inyecciones semanales. Por eso, los expertos advierten que hay que tomar estos resultados con precaución. En el futuro habría que probar esta misma estrategia en poblaciones más amplias y en contextos diversos. Y además tener en cuenta que este experimento consistió en tomar los fármacos con menos frecuencia pero sin cambiar la dosis que los pacientes habían venido utilizando hasta el momento bisagra. En Argentina, hay médicos que en casos muy puntuales han probado bajar la dosis de semaglutida una vez alcanzado el objetivo inicial. Pero hasta el momento hay poca información pública sobre esas experiencias y los profesionales prefieren no generar falsas expectativas en sus pacientes. Biermann publicó su investigación en la revista Obesity junto con Michelle Wong, de la misma clínica; Ash Wu, de la Universidad Samuel Merritt, en California; y Pawanjot Garhe, de la Universidad de California. Este estudio tuvo como objetivo evaluar si la dosificación de frecuencia reducida de agonistas del receptor GLP-1 mantiene la pérdida de peso, la composición corporal y las mejoras del síndrome metabólico después de un tratamiento inicial exitoso con la terapia semanal estándar, dice la introducción del artículo. En los detalles de los resultados, se explica que los pacientes mantuvieron la dosis de frecuencia reducida durante un promedio de 36,3 semanas. El peso disminuyó de 87,9 kg antes del tratamiento a 74,1 en la meseta y a 74,4 con la dosis de mantenimiento. Y agrega: Estos hallazgos respaldan la desescalada estructurada como una estrategia prometedora para reducir la carga del tratamiento sin sacrificar la eficacia. Biermann, que además es investigador en ensayos clínicos para los principales laboratorios que fabrican estas drogas, dice que esta experiencia puede ayudar a reenmarcar la conversación, y responde a la pregunta de los pacientes que nunca falta: El tratamiento crónico no significa necesariamente una dosis semanal máxima para siempre. PS Sobre la firma Newsletter Clarín

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