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» La Nacion
Fecha: 07/03/2026 01:18
Arash Azizi. Es muy difícil que haya una revolución cívica en Irán Arash Azizi tenía 20 años cuando su activismo político en favor de un Irán democrático y socialista lo obligó a emprender el camino del exilio para evitar ser una víctima más del régimen islámico de lo ayatollahs. Luego de deambular por varios países de Europa, Canadá y Estados Unidos, se afincó en Nueva York, donde reside actualmente y desarrolla su carrera de historiador, escritor, traductor y cineasta. Azizi obtuvo un doctorado en historia y estudios del Medio Oriente en la New York University. Hoy enseña en la Universidad de Yale, es colaborador de la revista The Atlantic y es convocado con regularidad por muchos de los medios más importantes de los Estados Unidos. Su último libro, What Iranians Want. Women, Life, Freedom, sobre las aspiraciones de libertad del pueblo iraní, ha sido traducido a 18 idiomas. Actualmente escribe un ensayo sobre las relaciones históricas entre Irán e Israel. Como agudo observador de la guerra desatada en Medio Oriente por el ataque conjunto de fuerzas norteamericanas e israelíes contra Irán, el sábado pasado, pero fundamentalmente como iraní muy conectado a la suerte de su pueblo, Azizi está preocupado. Por un lado, no tiene dudas de que la muerte del líder supremo Ali Khamenei, asesinado durante el ataque, es un dato positivo. Cree que en su país habrá un quiebre fuerte con el pasado, con cambios importantes. Sin embargo, se pregunta cuán positivos serán esos cambios para los ciudadanos iraníes, que aspiran a vivir en un país con democracia y cierta prosperidad y estabilidad económica, dice, y en especial para las mujeres, que necesitan comenzar a respirar aires de libertad e igualdad. Azizi entiende que el próximo capítulo en la historia de su país será decidido por gente con armas y que aquellos ciudadanos que en los últimos años tomaron las calles para protestar por la opresión de las mujeres, la falta de libertad y los asesinatos del régimen, no serán parte de esa mesa de decisión. Me temo que todos esos iraníes que han luchado por las libertades cívicas no están teniendo un rol en estos días dice Azizi, en conversación con este diario desde su hogar en Nueva York. Es muy doloroso para mí asistir a esto, pero lo cierto es que esta guerra la decidirán los Estados Unidos, Israel y los varios grupos armados que están entrando en la contienda. En rigor, Azizi destaca que tanto el presidente estadounidense, Donald Trump, y el premier israelí, Benjamin Netanyahu, son dos líderes que han demostrado poco interés por la democracia en sus propios países y que han dejado en claro que la democratización iraní no es su prioridad. Tampoco espera nada de los sectores progresistas y de izquierda que han perdido el sentido de universalismo y de solidaridad que los llevaba a sumarse a causas justas, como la libertad e igualdad de las mujeres de su país. De hecho, se indigna contra las voces que desde la izquierda minimizan la obligación de las mujeres de usar el hijab y cubrir sus cuerpos. La izquierda sigue debatiendo si estas medidas que el régimen iraní ha impuesto por más de 50 años importan o no. ¿Como no van a importar? Es una intrusión enorme en tu vida. Es humillante. Además, si alguien cree que tiene derecho a decirte cómo tenés que vestirte, también siente que tiene derecho a decirte cómo tenés que pensar. -Me interesan sus reflexiones tras el asesinato del líder Khamenei. Me imagino que tiene que ser impactante para un iraní luego de tantos años de tiranía. -El asesinato de Ali Khamenei obviamente es un quiebre en la historia de Irán. Nos lanza a una nueva era y yo, como tantos iraníes, siempre soñamos con este momento de verlo muerto. Siempre hemos pensado que eso llevaría a cosas mejores. Y sigo pensando así. Creo que su muerte tiene que augurar algo mejor. Pero, a su vez, todo esto sucede en medio de una guerra terrible que es muy preocupante y para la cual no parece haber un objetivo de salida concreto. -Cuando dice algo mejor, ¿cree que va a haber un proceso de liberalización que le permita a los iraníes vivir con mayor libertad? -En principio, sí. Con Khamenei fuera de la escena, seguramente aparecerán opciones con menor compromiso ideológico y líderes que necesitarán flexibilizar sus posiciones para encontrarán acuerdos y asegurar sus posiciones políticas puertas afuera. -Usted ha escrito sobre las aspiraciones del pueblo iraní y de las mujeres en particular. ¿Cómo ve el futuro para ellos? -Lo cierto es que la próxima fase en esta historia no será determinada por esos grupos, sino por las facciones militares que están peleando en esta guerra regional. Se habla poco de esto, pero existen grupos armados kurdos que están ingresando por el oeste del país y que fueron financiados por los Estados Unidos. Todo esto puede generar mucho descontrol, y todos estos grupos cívicos que han luchado con tanta valentía contra el régimen islámico no tienen un rol claro ahora. Según parece, Estados Unidos e Israel y los varios grupos armados que existen decidirán la suerte del país. La historia demuestra que nadie se preocupa mucho por el otro. Si no estás organizado para defenderte, serás débil. Los iraníes que han luchado por su libertad están aprendiendo esto de manera brutal. Lo cierto es que deberíamos haberlo previsto. -¿No cree que esos grupos cívicos tomarán nuevamente las calles y serán un factor de poder? -Trump y Netanyahu han dicho que así será, pero lamento decirles que no funciona así. Los movimientos cívicos de liberación no están organizados. No tienen la capacidad de operar en estas condiciones extraordinarias, y especialmente en medio de una guerra en la cual la gente está escapando para salvar sus vidas y tratar de permanecer en pie. Que un ataque contra el régimen vaya a provocar una revolución democrática no es totalmente imposible, pero no creo que sea lógico apostar por ello. No es consistente con la realidad en la calle. Se pueden llevar adelante revoluciones cívicas si uno está bien organizado, con líderes fuertes que saben cómo operar. Este no es el caso en Irán en este momento. -Usted habla a diario con su familia en Irán y muchos interlocutores en su país. ¿Que escucha? -Están felices que Khamenei esté muerto, pero están tremendamente preocupados por su futuro. El chiste en Irán es que estuvieron felices dos horas y después tuvieron que concentrarse en la guerra. Están escapando de las bombas. Mi familia se mudó al norte, donde las cosas están más tranquilas. Hablé con mi tía días atrás. Estaba escondida en una playa de estacionamiento para escapar de las bombas. La gente está preocupada y enojada y muy ansiosa por el futuro del país. -¿Cuáles son los escenarios más preocupantes? -Por ejemplo, si los kurdos fomentan una revuelta en el oeste del país u otros grupos armados accionan en sus regiones. Ese tipo de acciones pueden degenerar rápidamente en una guerra civil. Y eso lleva a la desintegración y el colapso del Estado. Eso podría derivar en luchas sectarias y derramamientos de sangre espantosos. Es el peor de los escenarios, pero no es un escenario improbable. Y una invasión kurda en el oeste del país sin duda que va a ser enfrentada de forma muy violenta por el régimen actual. Son recetas para la desintegración de un país. Irán podría transformarse en un escenario similar a Siria en 2013 y 2014, donde murieron miles de personas. O a la Yugoslavia de los 90. Los conflictos sectarios intra-étnicos son una de las peores experiencias que puede atravesar un país. -¿Cree que Estados Unidos o Israel intervendrían si se llegara a ese tipo de conflicto? -Mire, un Irán democrático deja de ser una amenaza para Estados Unidos e Israel. Y un Irán desintegrado también. Y esa es hoy una posibilidad. No creo que se vayan a quedar ahí, intentando reconstruir una democracia. Trump dejó entrever con claridad que lo que quiere es una transición similar a la de Venezuela; es decir, no tendrán problema de negociar con distintas facciones del gobierno actual. -¿Cómo evalúa las críticas a la guerra que provienen de la izquierda? Uno imagina que debieran solidarizarse con la situación de opresión del pueblo iraní por un gobierno totalitario y misógino. -Hay una izquierda que odia Occidente y a los Estados Unidos y así interpreta el mundo. O sea que, si los iraníes se enfrentan a los Estados Unidos, eso debería ser bueno. Y como son pro-palestinos, sienten que no es su trabajo hablar mal de Irán y sus crímenes. El problema con eso es que va en contra de una tradicion de la izquierda, de solidaridad y universalismo. ¿Cómo se puede no ser solidario con la gente de Irán que enfrentó a un sistema draconiano poniendo en juego sus vidas? ¿Cómo se puede ser feminista y no estar en contra de un régimen que les ha dicho a las mujeres cómo vestirse durante los últimos 50 años? -Me imagino para un hombre de izquierda como usted esto debe ser muy decepcionante. -Sí, la falta de solidaridad de la izquierda es muy decepcionante. Y la razón principal es que han abandonado una tradición de internacionalismo que ha sido histórica y la han reemplazado por un anti-occidentalismo inocente e inmaduro. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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