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» La Nacion
Fecha: 06/03/2026 15:57
Vecinos de Villa Devoto volvieron a movilizarse para exigir la protección de la Casa Beiró, tras un nuevo incendio Organizaciones barriales y vecinos reclamaron medidas para preservar el edificio histórico, actualmente en estado de abandono; sufrió dos incendios en los últimos 13 meses - 6 minutos de lectura' Ayer, jueves 5 de marzo, una decena de vecinos y distintas entidades barriales de Villa Devoto participaron de una convocatoria frente a la emblemática Casa Beiró para denunciar su deterioro, señalar responsabilidades y renovar el reclamo de preservar la propiedad. Un nuevo incendio ocurrido hace pocas semanas y la reciente presentación de un proyecto proteccionista, impulsado por un diputado de la Unión Cívica Radical (UCR), volvieron a poner en foco la situación del histórico inmueble. A las 18.30, los vecinos empezaron a llegar a la casona. El inmueble, que tiene protección estructural, permanece deshabitado desde 2008, cuando fue vendido por los herederos a una inmobiliaria, y desde entonces presenta un avanzado estado de deterioro por la falta de mantenimiento. La situación se agrava cada vez que llueve en Buenos Aires, ya que las hojas de los árboles que rodean la propiedad obstruyen los desagües del techo. Esto provoca acumulación de agua, aumenta la presión sobre la estructura y acelera su degradación. El estado del edificio se agravó aún más tras dos incendios. El primero, ocurrido en la madrugada del 5 de enero de 2025, dejó la casa al borde del derrumbe. El segundo, el 27 de enero pasado, debilitó todavía más la estructura. Vine a saludar a los vecinos. Esto ya parece una misa, venimos siempre a pedir lo mismo. Ya se quemó dos veces en enero, explicó a LA NACION Mauro Sbarbati, protesorero de la asociación Basta de Demoler. De la convocatoria participaron entidades como la Asociación de Fomento de Villa Devoto, con presencia de su presidente, Maximiliano Alexandre Pietkun; la Junta de Estudios Históricos de Villa Devoto, representada por Norberto Malaguti; Basta de Demoler, y el Observatorio del Derecho de la Ciudad, entre otros. Un conflicto que persiste Durante la reunión tomaron la palabra vecinos y referentes barriales, quienes recordaron que el conflicto se arrastra desde hace décadas. Miren, esta historia tiene 20 años. Esta ignominia, esta vergüenza que soportamos los vecinos, tiene 20 años de antigüedad, señalaron frente al inmueble. Otra vecina remarcó el valor histórico del lugar, vinculó el deterioro del inmueble con intereses inmobiliarios y cuestionó la falta de protección estatal: Francisco Beiró, entrerriano, llegó a Buenos Aires en la primera década de 1900, fue exvicepresidente de la Nación -no llegó a asumir porque murió poco antes-. Esta casa tiene mucho valor de identidad para nuestro barrio. Estamos perdiendo la historia por los negocios inmobiliarios, esa es la realidad. Esto ocurrió por beneficio de unos pocos. Los pueblos tienen que tener una identidad propia, que forma parte de la memoria colectiva. Y agregó ante los vecinos reunidos: ¿Por qué pasó esto? ¿Por qué está en estas condiciones hoy esta casa? ¿Se podría haber evitado? Sí, se podría haber evitado. Que se haya prendido fuego, no una, dos veces, y no sé si una tercera, y que no haya nadie cuidando esta casa por el valor que tiene en su historia, es grave. Es muy grave. Sandra Barbonetti, otra vecina e integrante de la agrupación vecinal Conciencia Urbana Comuna 11, habló sobre los intereses inmobiliarios Son incendios intencionales, ya sea por vandalismo o por cuestiones inmobiliarias. No tiene cerco perimetral, ninguna seguridad, nada, es muy fácil entrar. Entonces el riesgo de incendio es permanente, sostuvo. La situación de la casona genera cada vez mayor preocupación en el barrio y, ante la inacción, ya hay nuevas acciones legales en proceso. Algunos residentes iniciaron denuncias en la comisaría ante la presunta presencia de personas dentro del edificio abandonado y el Observatorio del Derecho de la Ciudad va a presentar un amparo judicial por la situación del inmueble, sostuvo Sbarbati. El tesorero de Basta de Demoler también insistió en la necesidad de aplicar herramientas previstas en la normativa urbana para recuperar edificios patrimoniales: Hay un Fondo Estímulo para la Recuperación de Edificios Catalogados (Ferec) que debería recibir un porcentaje de los derechos de alineación y construcción de las obras en la Ciudad de Buenos Aires. Ese fondo se podría utilizar para arreglar estos edificios que ya están declarados como patrimonio arquitectónico. Además, según Sbarbati, este es un instrumento que está en el Código Urbanístico. Las autoridades nunca quisieron utilizarlo. Permitiría no solo intervenir en la Casa Beiró sino también en otros inmuebles patrimoniales de la ciudad que atraviesan situaciones similares. La histórica propiedad, ubicada en Cantilo 4500, en Villa Devoto, fue el hogar del dirigente radical Francisco Beiró, compañero de fórmula de Hipólito Yrigoyen en las elecciones presidenciales de 1928. Beiró no llegó a asumir el cargo de vicepresidente debido a su fallecimiento poco antes de la asunción. A él también se le atribuye la popularización de las boinas blancas como emblema del radicalismo, al convocar a sus seguidores a identificarse con ese símbolo en un acto político. La construcción, de estilo arquitectónico ecléctico con una marcada influencia italianizante, perteneció a los descendientes del dirigente radical hasta su venta en 2008. En el Parlamento porteño, desde 2009 se presentaron distintos proyectos que promueven la expropiación del inmueble. Sin embargo, ninguno logró avanzar en el tratamiento legislativo. Una medida de ese tipo requeriría el voto favorable de al menos 40 de los 60 diputados, un número difícil de alcanzar para este tipo de iniciativas. El último proyecto fue presentado este año y propone declarar la Casa Beiró como de utilidad pública y sujeta a expropiación. La iniciativa plantea que el Gobierno de la Ciudad adquiera la propiedad para preservarla por su valor histórico y cultural, restaurarla y destinarla a un espacio público vinculado a la cultura, como un centro cultural o museo, o darle otro uso comunitario. La propuesta fue impulsada por el diputado Francisco Loupias de la UCR, quien ya había presentado iniciativas similares para preservar la Casa Beiró. En los fundamentos del proyecto se menciona el deterioro que atraviesa la antigua residencia del dirigente radical y la preocupación de los vecinos por el estado del edificio. El texto también destaca el valor patrimonial de la casa y su importancia como testimonio de la vida política y social vinculada al histórico referente de la UCR.
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