06/03/2026 20:29
06/03/2026 20:29
06/03/2026 20:22
06/03/2026 20:21
06/03/2026 20:21
06/03/2026 20:18
06/03/2026 20:18
06/03/2026 20:17
06/03/2026 20:12
06/03/2026 20:11
» Clarin
Fecha: 06/03/2026 12:55
En apenas un mes, el Bioparque de La Plata tuvo que despedir a dos de sus ejemplares icónicos. Este viernes, las autoridades del complejo instalado en el Bosque de la capital bonaerense informaron el fallecimiento de Hipólito, el hipopótamo macho de casi 26 años que vivía en el predio. El 4 de marzo se había notificado la muerte de Tomy, el chimpancé de 49 años que vivió 46 en el ex zoo y que había llegado a principios de 1980 desde el Circo Tihany. Murió sin enfermedades previas bajo cuidado profesional. Ahora, otra pérdida de un animal que resultaba uno de los principales atractivos de ese sitio de esparcimiento que hasta hace unos años funcionaba como lugar de visita de niños y familias, y que a partir de 2016 se reconvirtió en parque para preservación, en línea con la tendencia mundial. Hipólito nació en cautiverio en el año 2000 y a los 5 años fue trasladado a una institución zoológica. Ingresó al actual Bioparque La Plata, con 8 años de edad. En esta institución formó pareja con una hembra llamada Mafalda y juntos tuvieron una cría, Felipe. Hipólito era un animal muy colaborador con toda persona que trabajaba con él. Se caracterizaba por su temperamento tranquilo, lo que facilitaba las rutinas diarias de manejo y cuidado, describieron desde el área de difusión de la Municipalidad, de quien depende el organismo. A lo largo de los años desarrolló un vínculo de confianza con cuidadores y veterinarios, respondió a los entrenamientos y a las intervenciones necesarias para su bienestar. Por su comportamiento estable y carácter calmo siempre pudieron hacer los controles y procedimientos con menor nivel de estrés para el animal. Una de las rutinas sanitarias era el corte de colmillos y limpiezas bucales diarias. En 2025 se logró realizar extracciones de sangre por entrenamiento; es decir sin sedación y con la colaboración del ejemplar, un método complementario inédito en las instituciones que trabajan con animales silvestres y exóticos en Argentina. Según informaron las autoridades sanitarias del complejo, en las últimas semanas, Hipólito cursaba un cuadro clínico asociado a un proceso digestivo severo. Debido a las características propias de la especie y a las condiciones de manejo necesarias para garantizar su bienestar, los procedimientos diagnósticos y terapéuticos debieron realizarse bajo protocolos específicos y estrictas medidas de seguridad, con la intervención del equipo técnico especializado (áreas de veterinaria, cuidadores, comportamiento, biología y nutrición). En todo este proceso se implementaron distintos tratamientos de sostén y manejo paliativo, entre ellos analgésicos, protectores gástricos y antibioticoterapia. En las últimas horas se agravó su estado general y se produjo un deterioro sistémico. Tristemente, el animal falleció este viernes en horas de la madrugada como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio. Durante todo este proceso, Hipólito estuvo permanentemente acompañado y monitoreado por el personal del Bioparque, que siguió de cerca su evolución y le brindó los cuidados necesarios, explicaron en la institución. El año pasado, Hipólito había sido sometido a una cirugía de alta complejidad que permitió salvar su vida en aquel momento. Ese procedimiento representó un hito para la medicina veterinaria en fauna silvestre, ya que fue el primer caso registrado en Argentina de una intervención de este tipo en un hipopótamo, con resultados positivos en su recuperación posterior. En la capital de la Provincia funcionó por casi 110 años un Jardín Zoológico. Fundado en 1907 por iniciativa del gobernador Ignacio Irigoyen y el impulso del coleccionista Alfredo Plot, se cedieron casi 19 hectáreas en el corazón del Bosque para destinarlas a la construcción de pabellones, ambientes y caminos que alojarían las especies para exhibición pública. Integra un eje de atracción en ese pulmón verde de la ciudad, que está a cinco minutos del centro. Junto con el Observatorio Astronómico y el Museo de Ciencias Naturales, el Zoo era un sitio de paseo obligado para cualquier visitante. Los cambios en la concepción del cuidado y atención de la fauna lo reconvirtieron en un bioparque y comenzó un proceso de traslado de sus ejemplares hacia reservas naturales de todo el mundo. Algunos no lograron ubicación y entonces siguen siendo atendidos en el Bosque. Tomy e Hipólito eran dos de esos que quedaron relegados. SC Sobre la firma Newsletter Clarín
Ver noticia original