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Concordia » Despertar Entrerriano
Fecha: 06/03/2026 11:14
La pérdida de piezas dentarias sigue siendo un tema cargado de miedos, prejuicios y desinformación. Muchas personas postergan tratamientos por desconocimiento o temor al dolor, sin saber que no reemplazar un diente puede traer consecuencias serias para la salud bucal y general. Para aclarar dudas frecuentes sobre prótesis dentales, sus tipos, cuidados, procesos y la importancia de la prevención, Despertar Entrerriano dialogó con Marina Sabourin, odontóloga, que atiende en su consultorio en Medecin Plus, además nos explicó de manera accesible todo lo que hay que saber antes de encarar un tratamiento protésico. Para empezar y poner en contexto, cuando hablamos de prótesis dentales, ¿a qué nos referimos exactamente? La prótesis dental es un sustituto artificial de la pieza dentaria, ya sea de la corona o de la raíz dental. ¿Qué es la corona y qué es la raíz dental? La pieza dentaria se divide en dos partes. La corona es la parte superior, lo blanco que vemos estéticamente. La raíz dental es la parte que está sumergida dentro del hueso, por debajo de la encía. En condiciones normales esto no se ve, salvo en enfermedades como la que la gente llama piorrea, que en realidad es enfermedad periodontal y deja expuesta parte de la raíz, algo que no corresponde. ¿En qué casos una persona necesita una prótesis y qué pasa si no reemplaza una pieza perdida? En todos los casos en los que falte un órgano dental hay que reemplazarlo. El diente es un órgano, y eso está bueno que la gente lo sepa para tomar conciencia de su importancia. Cada pieza dentaria cumple una función dentro de la boca: los dientes anteriores cortan, los posteriores muelen, y el canino cumple un rol clave porque actúa como riel en la articulación y ayuda a la desoclusión en la masticación. Cuando falta una pieza, se rompe ese equilibrio y empiezan las complicaciones articulares y funcionales. Yo siempre uso una analogía que se entiende muy bien: es como un equipo de fútbol. Si te van echando jugadores, los que quedan tienen que hacer más esfuerzo y el partido ya no se juega igual. En la boca pasa lo mismo. Además, la digestión empieza en la boca. Si no masticamos bien y tragamos un bolo alimenticio demasiado grande, el trabajo que no hizo la boca lo tiene que hacer el estómago y luego todo el tracto digestivo, generando problemas a largo plazo. ¿Qué sucede con las piezas vecinas cuando falta un diente? Pasa algo muy claro: los dientes vecinos empiezan a hacer el trabajo de la pieza que falta. Es como no ir a trabajar, cobrar el sueldo y que tus compañeros hagan tu trabajo. Eso genera fatiga, las piezas se aflojan, se rompen o se quiebran, y comienza un proceso de destrucción bucal progresivo, como una bola de nieve. Por eso es clave frenar a tiempo y reemplazar las piezas faltantes. ¿Qué tipos de prótesis dentales existen y en qué se diferencian? Hay prótesis fijas y prótesis removibles. Las fijas no se pueden sacar de la boca, como los implantes, pernos, coronas o incrustaciones. Las removibles son las que la gente conoce como dientes postizos, que se sacan para higienizar. También existen combinaciones, como las prótesis híbridas, donde se utilizan implantes fijos que sostienen una prótesis removible, algo que se da en casos más avanzados. ¿Cómo se higienizan correctamente las prótesis removibles? No se recomienda cepillarlas con pasta dental, porque la pasta tiene agentes abrasivos microscópicos. El diente natural es muy duro, pero el plástico de la prótesis se raya, y eso favorece la colonización bacteriana. Lo ideal es cepillarlas con agua sola, jabón blanco o jabón neutro. También se pueden usar pastillas efervescentes específicas, vinagre de cocina o lavandina muy diluida, siempre teniendo cuidado si la prótesis tiene metal, porque puede oscurecerse. ¿Qué cuidados requiere una prótesis fija? Exactamente los mismos que un diente natural, o incluso más. Alrededor del diente está el periodonto, que incluye la encía, y es una zona muy propensa a inflamarse e infectarse por placa bacteriana. Morder objetos, abrir envases con los dientes o descuidar la higiene puede hacer que se pierda la prótesis. No es eterna. Si uno pierde un diente propio, imaginate algo artificial. Hay que cuidarlo. ¿Cómo es el proceso para colocar una prótesis dental? Depende si es removible o fija. En las removibles se toma una impresión inicial y se trabaja con el laboratorio siguiendo un protocolo que incluye pruebas de mordida, estructura, piezas dentarias y oclusión. Son varias sesiones hasta la entrega final. Es importante aclarar que el mecánico dental no puede trabajar directamente sobre pacientes, eso es ejercicio ilegal de la profesión. Para eso está el odontólogo, que evalúa y controla todo el proceso. En prótesis fijas, primero se realiza la cirugía del implante, que reemplaza la raíz, y luego se confecciona la corona teniendo en cuenta las piezas vecinas y la antagonista. Muchas personas tienen miedo a la cirugía. ¿Es doloroso el procedimiento? Es muy personal porque cada persona tiene un umbral de dolor distinto, pero en general es un procedimiento sencillo. Se realiza con anestesia local y en unos 30 minutos el paciente está liberado. Hoy hay mucha tecnología y evolución. El postoperatorio suele ser incluso mejor que el de una extracción dental: casi no hay dolor ni inflamación. El miedo suele ser más grande que el procedimiento en sí. ¿Cada cuánto tiempo hay que controlar las prótesis? En general cada seis meses o una vez al año, según la salud periodontal del paciente. Incluso quienes tienen prótesis completas deben controlarse, porque el odontólogo no solo ve dientes, sino todo el sistema estomatognático: lengua, carrillos, paladar. Una prótesis puede comprimir tejidos y generar lesiones que, si no se controlan, pueden convertirse en patologías más serias. ¿Hay una edad mínima o ideal para usar prótesis dentales? Para implantes, a partir de los 18 años, cuando finaliza el desarrollo facial. Antes de esa edad se pueden usar prótesis removibles o soluciones transitorias, siempre acompañando el crecimiento del maxilar. En niños, a veces se utilizan coronas o prótesis por función y estética, pero siempre con controles y recambios periódicos. Para cerrar, ¿hay algo más que te gustaría destacar? Me parece fundamental insistir en la prevención. En Argentina hay poca conciencia de que el órgano dental es salud, no solo estética. La falta de piezas posteriores genera problemas digestivos como gastritis, reflujo o colon irritable. Prevenir siempre es más barato que curar. Una consulta a tiempo puede evitar tratamientos complejos y costosos. Hay que sacarse el tabú y entender que ir al odontólogo es cuidar la salud. Marina Sabourin Odontóloga Consultorio en MedecinePlus Brown 865 Contacto: 3454 96-8476 Instagram: od.marinasabourin
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