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  • Sofi Morandi relató cómo fue su proceso para salir del closet con su familia: Eran otros tiempos

    Gualeguay » Debate Pregon

    Fecha: 06/03/2026 10:44

    Sofi Morandi relató cómo fue su proceso para salir del closet con su familia: Eran otros tiempos La actriz habló con sinceridad sobre aquel momento en la adolescencia en que decidió anticiparse a su mamá y poner en palabras sus sentimientos, mostrando una faceta llena de emoción y verdad Sofi Morandi pasó por el programa Vuelta y Media (Urbana Play) y, entre anécdotas de viajes, trabajo y su presente teatral, abrió una ventana íntima a un tema que todavía hoy toca fibras profundas: su proceso personal para hablar de su sexualidad con su familia. Con el humor y la honestidad que la caracterizan, la actriz recordó una escena de adolescencia en la que, con apenas quince años, sintió por primera vez que necesitaba anticiparse a un posible futuro y contárselo a su mamá, aun cuando ella misma no tenía del todo claro qué estaba sintiendo. La charla se dio en un clima distendido con Sebastián Wainraich, que la presentó con aplausos y elogios por el momento profesional que atraviesa. En plena promoción de Las cosas maravillosas, el unipersonal que está haciendo en el Multiteatro, Sofi se mostró entusiasmada con el desafío de sostener sola una obra que combina emoción, humor e interacción con el público. Sin embargo, el diálogo viró hacia aspectos más personales cuando el conductor le mencionó una frase que había quedado titulada en algún momento: Salí del closet antes de ser lesbiana. Sofi se rió, sorprendida, y a partir de ahí se permitió contar el detrás de esa definición, que para ella tiene más que ver con la ansiedad, la necesidad de ordenar la conversación familiar y, sobre todo, el modo en que una adolescente procesa lo que le pasa cuando todavía no tiene herramientas para nombrarlo. Según explicó, a esa edad sintió que le había gustado una chica, pero que ese deseo apareció como una especie de irrupción inesperada en una vida donde, hasta entonces, sus referencias afectivas habían sido completamente heterosexuales. Yo sentía que a los quince me había gustado una piba, relató, y enseguida sumó un dato que convirtió su recuerdo en algo muy identificable: venía de tener el amor de toda mi vida, un chico llamado Augusto, y después otro amor que siguió la misma línea. Y después me gustó un Agustín y así iba por la vida, dijo, como si esa continuidad confirmara un camino ya escrito. Hasta que, de repente, apareció Pepita y le movió el tablero. En su relato, Sofi aclaró que esa experiencia fue breve, casi como un pensamiento intenso que se asomó y la dejó en estado de alerta. Fue cortito lo de Pepita, fue como un pensamiento ahí que se vino, definió. Sin embargo, el impacto emocional fue suficiente para que decidiera hablarlo con su mamá de inmediato. Y lo hizo de una manera tan frontal como dramática: Creo que habré tardado dos semanas, que fui, hablé con mi mamá llorando, contó. En ese clima, llegó la frase que ella misma recuerda como un modo de atajarse para no tener que volver al tema cada vez que surgieran preguntas o suposiciones. Le dije: Ma, algún día te puedo caer con un Agustín o con una Agustina, recordó. La imagen que propone es simple y potente: ponerlo en palabras, abrir el abanico, dejar la puerta abierta. Ella misma reconoció que, con el tiempo, experimentó mucho después y que durante años no necesariamente pasó nada que definiera una etiqueta. Pero aquella decisión de hablarlo fue, para ella, una manera de respirar: Yo dije: Me voy a atajar acá para no hablar más del tema, lanzó, entre risas. La respuesta de su mamá también quedó grabada como una postal de época. Mi mamá me dijo: Ay, yo quiero ser abuela, relató Sofi, y el estudio estalló de risa. Pero ella misma se encargó de poner contexto sin juzgar: Eran otros tiempos. No había tanta información, explicó, dejando en claro que aquel comentario no venía necesariamente de un lugar de rechazo sino, más bien, de una mezcla de desconocimiento, prejuicios culturales y la forma en que muchas familias procesaban estos temas años atrás. Luego, Sofi destacó lo esencial: su mamá terminó con un mensaje de acompañamiento. Después me dijo todo: Si vos sos feliz, yo soy feliz, compartió, marcando el eje emocional que, más allá de las primeras reacciones, se impuso en la conversación.

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