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Parana » Inventario22
Fecha: 06/03/2026 09:31
Qué opinan los especialistas sobre la prohibición de los celulares en las secundarias La medida viene siendo probada desde el año 2024 en escuelas primarias. Se aspira a mejorar el aprendizaje y la interacción entre alumnos y docentes 06/03/2026 08:09 110241 6.26 minutos. El Ministerio de Educación de la Cuidad de Buenos Aires anunció la prohibición del uso de teléfonos celulares en las escuelas secundarias, tanto en las públicas como en las privadas. La medida rige tanto para el alumnado como el cuerpo docente, y continúa la línea ya explorada desde 2024 en las primarias porteñas. La veda aplica formalmente para el interior de las aulas y se contemplan además algunas excepciones, como las clases de informática y los casos en los que los teléfonos cumplan funciones de asistencia o apoyos específicos para alumnos que los requieran, por ejemplo, en casos de discapacidad o enfermedades. Esta nueva resolución para las escuelas secundarias es más flexible por lo menos en relación a los recreos, ya que deja a criterio de cada institución qué hacer con los teléfonos en los momentos de recreación y almuerzo, a diferencia de lo que ya viene funcionando desde hace un año y medio en las primarias, que es prohibir el uso a lo largo de toda la jornada. La medida parte de un diagnóstico elaborado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:el 94% de estudiantes del nivel secundario lleva el celular todos los días a la escuela. Cinco de cada diez estudiantes manifiestan que quieren dejar de usar el celular y no pueden. La distracción digital está asociada negativamente con el desempeño escolar. El uso predominante es para entretenimiento y redes sociales, no para tareas escolares. La evidencia, según los informes realizados entre los alumnos un año después de la regulación del uso de celulares en las primarias, mostró mejoras: siete de cada diez alumnos de primaria señalaron que prestan más atención y aprenden mejor y más de la mitad afirmó que conversa más con sus compañeros y coincidió en que las restricciones no generan mayor aburrimiento en el aula. A su vez, la mayoría de los docentes y de los directivos encuestados indicaron que disminuyeron las interrupciones y los llamados de atención en clase y que aumentó la interacción cara a cara. La escuela debe ser un espacio de atención, vínculo y aprendizaje. Con esta nueva medida damos un paso más: el celular deja de ocupar el centro y lo vuelven a ocupar los alumnos , sostuvo la ministra de Educación de la Ciudad Mercedes Miguel en referencia a esta nueva medida. Fuimos pioneros en Argentina y Latinoamericana en prohibir el uso de celulares en nivel inicial y primaria y regularlo en secundaria. Hoy, con la evidencia en la mano, decidimos dar un paso más y declarar aulas libres de celulares, dijo Miguel . Distintos países del mundo están haciendo sus experiencias. Los celulares y las plataformas han invadido espacios, tiempos, hábitos. Y después de años entre nosotros y nosotras, llegan prohibiciones en diferentes rincones del planeta. Resta aún para ver realmente qué resultados tienen estas medidas, pero en algunos casos se evidencian la recuperación del juego presencial, simbólico, la práctica del deporte, la conversación. Los recreos vuelven a ser espacios de socialización sin pantallas, con los beneficios y los desafíos que esto trae, asegura Facundo Bianco, director de la consultora Bienestar Digital. Sin embargo, señala Bianco, estas medidas (positivas, negativas, un poco de cada cosa, veremos...) no deben alejarnos de un debate central que también requiere medidas: las plataformas diseñadas bajo lógica algorítmica trabajan captando nuestra atención a cualquier costo, realizando un incesante extractivismo de datos, perjudicando el desarrollo, invadiendo tiempos, espacios, privacidad, transformando nuestra forma de ver y habitar el mundo. Y eso les genera ingresos descomunales. Eso, centralmente, tenemos que discutir. Porque los chicos, las chicas y sus docentes saldrán de las escuelas y seguirán expuestos a estos modelos. La medida anunciada por la ministra Mercedes Miguel se apoya en la experiencia iniciada en agosto de 2024, cuando el gobierno porteño restringió el uso por medio de la resolución N° 2075. Hasta ahora los teléfonos estaban prohibidos en primaria y en el nivel inicial, tanto durante la clase como en los recreos.Debían permanecer guardados durante las horas de clase, salvo cuando los docentes los solicitaran para actividades pedagógicas planificadas. Sobre esta base la Ciudad avanzó ahora con una normativa más estricta con la prohibición en todos los niveles y en todos los ámbitos escolares. A partir de ahora, los teléfonos también están prohibidos en secundaria durante las horas de clase. En cambio, sí están permitidos en los recreos: de todos modos, desde el Ministerio señalaron que cada escuela evaluará qué hacer con ellos en esos momentos y además deberá definir pautas para promover propuestas activas, deportivas y artísticas durante esos momentos. Para Facundo Bianco existen riesgos como la vulneración de un derecho que tienen las adolescencias: aprender a sacarle el mejor provecho a las tecnologías digitales. Si no cuentan con otros dispositivos, esa educación no sucederá. Se requiere una fuerte inversión en conectividad y dispositivos que tengan un propósito pedagógico claro, capacitación y sentido: problematizar estas plataformas y dispositivos aunque no estén presentes en el aula. Pero sobre todo podría traer beneficios en los vínculos: en muchos casos la escuela aparece como el único espacio donde algunos adolescentes se encuentran con otros y otras de forma presencial. Hay que recuperar los espacios y la corporalidad, fundamentales en el desarrollo. Propiciar el encuentro, la diferencia, la otredad. Desde Faro digital, una ONG que fomenta el uso reflexivo y crítico de las tecnologías, problematizan la idea de prohibición. Y entienden a la escuela como espacio de encuentro, donde los desafíos de época tienen que poder convertirse en tema de estudio y conversación. Aquello que se prohíbe es aquello de lo que no se habla, dice Santiago Stura, coordinador de Comunicación de Faro digital. No estamos en contra de pensar y de construir parámetros, consensos, marcos regulatorios en torno a generar momentos de desconexión, pero esos momentos de desconexión tienen que ser momentos en los que se pueda hablar de lo que sucede en los dispositivos y las pantallas. Generar momentos de no pantalla para hablar de las pantallas. Es necesario construir bordes, momentos de no pantalla, pero esos momentos no tienen que impedir que la pantalla o la reflexión sobre la pantalla quede por fuera de la escuela. La escuela tiene que ser el ámbito, sobre todo en secundario, donde se pueda reflexionar sobre los desafíos de la trama vincular, la plataformización de la economía, la economía de plataformas, las dinámicas financieras, los procesos de convivencia digital, la construcción de identidad dentro de las redes sociales o de las plataformas, analiza Stura. A la hora de pensar políticas públicas en relación a este tema, desde Faro digital aseguran que es mejor pensar en términos de desconexion que de prohibición, y remarcan la necesidad de que el mundo adulto recupere la autoridad, tanto cognitiva como de los tiempos: Como adultos debemos volver a poder proponer consensos o regulaciones, cuidados, en relación a qué da cada pantalla, a qué da cada contenido y a qué da cada plataforma. La autoridad cognitiva en en torno a lo digital se recupera entendiendo de qué están hablando las nuevas generaciones: para construir eso se debe conocer, nosotros planteamos que no se puede cuidar lo que no se conoce, no se puede regular lo que no se conoce, no se puede establecer parámetros de consenso y de cuidado sobre lo que no se conoce, y ese conocimiento necesariamente implica una conversación intergeneracional entre el mundo adulto y el mundo de las adolescencias y de las infancias, respecto a qué nos pasa cuando estamos en pantalla, cierra Stura. La veda aplica formalmente para el interior de las aulas y se contemplan además algunas excepciones, como las clases de informática y los casos en los que los teléfonos cumplan funciones de asistencia o apoyos específicos para alumnos que los requieran, por ejemplo, en casos de discapacidad o enfermedades. Esta nueva resolución para las escuelas secundarias es más flexible por lo menos en relación a los recreos, ya que deja a criterio de cada institución qué hacer con los teléfonos en los momentos de recreación y almuerzo, a diferencia de lo que ya viene funcionando desde hace un año y medio en las primarias, que es prohibir el uso a lo largo de toda la jornada. La medida parte de un diagnóstico elaborado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires:el 94% de estudiantes del nivel secundario lleva el celular todos los días a la escuela. Cinco de cada diez estudiantes manifiestan que quieren dejar de usar el celular y no pueden. La distracción digital está asociada negativamente con el desempeño escolar. El uso predominante es para entretenimiento y redes sociales, no para tareas escolares. La evidencia, según los informes realizados entre los alumnos un año después de la regulación del uso de celulares en las primarias, mostró mejoras: siete de cada diez alumnos de primaria señalaron que prestan más atención y aprenden mejor y más de la mitad afirmó que conversa más con sus compañeros y coincidió en que las restricciones no generan mayor aburrimiento en el aula. A su vez, la mayoría de los docentes y de los directivos encuestados indicaron que disminuyeron las interrupciones y los llamados de atención en clase y que aumentó la interacción cara a cara. La escuela debe ser un espacio de atención, vínculo y aprendizaje. Con esta nueva medida damos un paso más: el celular deja de ocupar el centro y lo vuelven a ocupar los alumnos , sostuvo la ministra de Educación de la Ciudad Mercedes Miguel en referencia a esta nueva medida. Fuimos pioneros en Argentina y Latinoamericana en prohibir el uso de celulares en nivel inicial y primaria y regularlo en secundaria. Hoy, con la evidencia en la mano, decidimos dar un paso más y declarar aulas libres de celulares, dijo Miguel . Distintos países del mundo están haciendo sus experiencias. Los celulares y las plataformas han invadido espacios, tiempos, hábitos. Y después de años entre nosotros y nosotras, llegan prohibiciones en diferentes rincones del planeta. Resta aún para ver realmente qué resultados tienen estas medidas, pero en algunos casos se evidencian la recuperación del juego presencial, simbólico, la práctica del deporte, la conversación. Los recreos vuelven a ser espacios de socialización sin pantallas, con los beneficios y los desafíos que esto trae, asegura Facundo Bianco, director de la consultora Bienestar Digital. Sin embargo, señala Bianco, estas medidas (positivas, negativas, un poco de cada cosa, veremos...) no deben alejarnos de un debate central que también requiere medidas: las plataformas diseñadas bajo lógica algorítmica trabajan captando nuestra atención a cualquier costo, realizando un incesante extractivismo de datos, perjudicando el desarrollo, invadiendo tiempos, espacios, privacidad, transformando nuestra forma de ver y habitar el mundo. Y eso les genera ingresos descomunales. Eso, centralmente, tenemos que discutir. Porque los chicos, las chicas y sus docentes saldrán de las escuelas y seguirán expuestos a estos modelos. La medida anunciada por la ministra Mercedes Miguel se apoya en la experiencia iniciada en agosto de 2024, cuando el gobierno porteño restringió el uso por medio de la resolución N° 2075. Hasta ahora los teléfonos estaban prohibidos en primaria y en el nivel inicial, tanto durante la clase como en los recreos.Debían permanecer guardados durante las horas de clase, salvo cuando los docentes los solicitaran para actividades pedagógicas planificadas. Sobre esta base la Ciudad avanzó ahora con una normativa más estricta con la prohibición en todos los niveles y en todos los ámbitos escolares. A partir de ahora, los teléfonos también están prohibidos en secundaria durante las horas de clase. En cambio, sí están permitidos en los recreos: de todos modos, desde el Ministerio señalaron que cada escuela evaluará qué hacer con ellos en esos momentos y además deberá definir pautas para promover propuestas activas, deportivas y artísticas durante esos momentos. Para Facundo Bianco existen riesgos como la vulneración de un derecho que tienen las adolescencias: aprender a sacarle el mejor provecho a las tecnologías digitales. Si no cuentan con otros dispositivos, esa educación no sucederá. Se requiere una fuerte inversión en conectividad y dispositivos que tengan un propósito pedagógico claro, capacitación y sentido: problematizar estas plataformas y dispositivos aunque no estén presentes en el aula. Pero sobre todo podría traer beneficios en los vínculos: en muchos casos la escuela aparece como el único espacio donde algunos adolescentes se encuentran con otros y otras de forma presencial. Hay que recuperar los espacios y la corporalidad, fundamentales en el desarrollo. Propiciar el encuentro, la diferencia, la otredad. Desde Faro digital, una ONG que fomenta el uso reflexivo y crítico de las tecnologías, problematizan la idea de prohibición. Y entienden a la escuela como espacio de encuentro, donde los desafíos de época tienen que poder convertirse en tema de estudio y conversación. Aquello que se prohíbe es aquello de lo que no se habla, dice Santiago Stura, coordinador de Comunicación de Faro digital. No estamos en contra de pensar y de construir parámetros, consensos, marcos regulatorios en torno a generar momentos de desconexión, pero esos momentos de desconexión tienen que ser momentos en los que se pueda hablar de lo que sucede en los dispositivos y las pantallas. Generar momentos de no pantalla para hablar de las pantallas. Es necesario construir bordes, momentos de no pantalla, pero esos momentos no tienen que impedir que la pantalla o la reflexión sobre la pantalla quede por fuera de la escuela. La escuela tiene que ser el ámbito, sobre todo en secundario, donde se pueda reflexionar sobre los desafíos de la trama vincular, la plataformización de la economía, la economía de plataformas, las dinámicas financieras, los procesos de convivencia digital, la construcción de identidad dentro de las redes sociales o de las plataformas, analiza Stura. A la hora de pensar políticas públicas en relación a este tema, desde Faro digital aseguran que es mejor pensar en términos de desconexion que de prohibición, y remarcan la necesidad de que el mundo adulto recupere la autoridad, tanto cognitiva como de los tiempos: Como adultos debemos volver a poder proponer consensos o regulaciones, cuidados, en relación a qué da cada pantalla, a qué da cada contenido y a qué da cada plataforma. La autoridad cognitiva en en torno a lo digital se recupera entendiendo de qué están hablando las nuevas generaciones: para construir eso se debe conocer, nosotros planteamos que no se puede cuidar lo que no se conoce, no se puede regular lo que no se conoce, no se puede establecer parámetros de consenso y de cuidado sobre lo que no se conoce, y ese conocimiento necesariamente implica una conversación intergeneracional entre el mundo adulto y el mundo de las adolescencias y de las infancias, respecto a qué nos pasa cuando estamos en pantalla, cierra Stura.
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