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  • Aguará Guazú: Ni lobo, ni zorro, el mito del lobizón que está en peligro del extinción

    » Clarin

    Fecha: 06/03/2026 07:36

    No ladra, no ataca, no muerde; en cambio observa y camina en silencio. Es alto como un ciervo y rojo como un zorro, camina como un lobo y su aullido parece feroz, pero es inofensivo. Su presencia, sobre todo en el campo, está rodeada de mitos y leyendas. Nativo de Sudamérica, de la familia de los cánidos, el aguará guazú es uno de los animales menos conocidos y más carismáticos de la fauna argentina. Vive en los pastizales, donde se mueve con agilidad, con su andar característico. Y si bien puede caminar hasta 50 kilómetros por día, es un animal nocturno y de día es más difícil verlo. En el país está protegido por una ley nacional y su maltrato está penado, sin embargo, corre peligro de extinción. Hace 50 años, el aguará tenía presencia en gran parte del norte argentino, pero en la actualidad su distribución en el territorio se ve cada vez más reducida. Se estima que no quedan más de 800 individuos silvestres, sobre todo en las provincias de Corrientes, Formosa y Chaco. La principal causa de su extinción es la reducción del hábitat, por el avance de la frontera agropecuaria que hace que haya menos pastizales donde pueda vivir, alimentarse y reproducirse; pero no es la única. Muchos también mueren atropellados cruzando las rutas, o asesinados. En Corrientes, el Centro Aguará, cría, rehabilita y libera ejemplares heridos, mientras que en Buenos Aires, la Fundación Temaikèn aborda el rescate y reinserción de los ejemplares a su hábitat natural. Rewilding Argentina, en tanto, realiza seguimientos a través de collares satelitales, cámaras trampa y ciencia de campo, para recuperar y reinsertar poblaciones en su hábitat. Hay otra causa que se asocia con su extinción, y mucho tiene que ver con los mitos y leyendas a los que está asociado -la del lobizón, por ejemplo-; que lo convirtió en presa fácil de quienes lo persiguen para matarlo. En muchas regiones, incluso, fue considerado un demonio del campo. Su mirada roja de noche, su andar solitario y su lamento similar a un grito humano lo convirtieron en "figura maldita". Sin embargo, no existe registro de ataque de un aguará guazú a un humano. El equipo periodístico de Clarín viajó a los Esteros del Iberá en Corrientes, para conocer más sobre esta especie única y contar su historia.

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