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  • La guerra en Medio Oriente golpea a China: petróleo, asociación estratégica con Irán y tensión geopolítica

    » TN

    Fecha: 06/03/2026 06:15

    China, como Rusia, observa hoy con preocupación el avance de la guerra en Medio Oriente. Beijing mantiene una estrecha asociación estratégica con Teherán, clave para expandir su influencia geopolítica en la región. Leé también: Por qué la guerra en Irán puede ser muy costosa para Rusia: drones militares, rutas estratégicas y negocios Por eso, una desestabilización prolongada de Irán podría debilitar un área relevante para la inserción económica de China en Eurasia, afectando su capacidad de articular redes logísticas alternativas al predominio marítimo estadounidense, dijo a TN el analista en asuntos chinos Jorge Malena, director del Comité de Asuntos Asiáticos del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). ¿Qué tan estrecha es la relación entre Irán y China? La asociación entre ambos países se basa en un fuerte vínculo económico y energético, que no se traduce en una alianza militar. Irán es, para China, un punto estratégico hacia Medio Oriente y Europa de la Nueva Ruta de la Seda, un macroproyecto global de infraestructura y conectividad china que busca unir Asia con Europa, África y América Latina. China es el principal comprador de petróleo iraní. Aproximadamente el 13% de sus importaciones de crudo viene de Irán. A su vez, Beijing es el destino del 80% de las exportaciones de combustible iraní. De ahí la enorme importancia que tiene China para el gobierno de los ayatollah. Irán no solo envía la casi totalidad de su producción petrolera a China, sino que además esa asociación comercial le permite sortear las sanciones internacionales, aplicadas por Estados Unidos y la Unión Europea, por sus planes nucleares. Además, Beijing y Teherán firmaron un acuerdo estratégico de cooperación en 2021 por 25 años. El pacto incluye inversiones chinas en energía, infraestructura, transporte y telecomunicaciones. La guerra en Irán (y su eventual intensificación y extensión en el tiempo) tendría implicancias económicas para China, en tanto Beijing ha consolidado con Teherán una asociación estratégica de largo plazo mediante el ´Acuerdo de Cooperación Integral´ firmado en 2021, que prevé inversiones chinas en energía e infraestructura a cambio de un suministro estable y descontado de crudo a lo largo de 25 años", dijo Malena. Leé también: Los kurdos quieren combatir a los ayatollah: contactos con la CIA y el riesgo de una guerra civil en Irán Para el analista, en este marco, Irán se ha convertido en uno de los principales proveedores energéticos de China. Dado que China depende del exterior para alrededor del 70% de su consumo petrolero y es el mayor importador mundial de crudo, cualquier alteración sostenida en la oferta iraní podría tensionar sus costos energéticos y afectar márgenes industriales. Sin embargo, en el corto plazo, China parece relativamente amortiguada frente a disrupciones inmediatas. Beijing ha acumulado reservas estratégicas y comerciales que superarían los 1200 millones de barriles, suficientes para cubrir varios meses de importaciones, y ha diversificado sus fuentes de abastecimiento, con Rusia, Arabia Saudita, Irak y Brasil como principales proveedores", mencionó. Además, prosiguió Malena, aunque aproximadamente la mitad del petróleo importado por China transita por el estrecho de Ormuz, es improbable que Irán bloquee dicha vía, dado que depende de sus ingresos petroleros para sostener su economía bajo sanciones. En este sentido, el impacto inicial sería más bien un incremento en los precios internacionales que un corte abrupto del suministro". ¿Cómo afecta a China la guerra en Irán en términos geopolíticos? Irán y China se coordinan en varios foros internacionales, como el BRICS y la Organización de Cooperación de Shanghai que integran una decena de países asiáticos. Pero al mismo tiempo China mantiene un vínculo pragmático con Israel y buenas relaciones con Arabia Saudita (enemigo histórico de Teherán y al que bombardeó en los últimos días). Beijing había sido el impulsor de la normalización diplomática entre sauditas e iraníes en 2023. En este nuevo escenario de conflicto, el gobierno de Xi Jinping busca posicionar a su país como potencia benévola que defiende el derecho internacional y la no intervención. Leé también: Error de cálculo o mecanismo de provocación: los motivos detrás del inesperado ataque de Irán a Turquía La condena oficial de Beijing al ataque (de Estados Unidos e Israel) no constituye un mero gesto retórico, sino la reafirmación de un principio de su política exterior: la defensa de la soberanía estatal y la no intervención. Al enfatizar estos postulados, China busca consolidar su imagen como garante del orden internacional frente a lo que presenta como políticas de poder de los Estados Unidos, dijo Malena. Pero detrás de esta posición se mueven otros intereses geopolíticos. Al mismo tiempo, Irán ocupa una posición clave en la proyección euroasiática china, en la diversificación de corredores terrestres del comercio internacional que atenúan el denominado dilema de Malaca (la vulnerabilidad estratégica de China ante su alta dependencia del Estrecho de Malaca para importar energía desde Oriente Medio y África), añadió. Por ese motivo, explicó el analista, una desestabilización prolongada de Irán podría debilitar un área relevante para la inserción económica de China en Eurasia, afectando su capacidad de articular redes logísticas alternativas al predominio marítimo estadounidense. Sin embargo, Malena diijo que esta inestabilidad no redundaría en una intervención directa china, porque ello erosionaría la coherencia del discurso que adopta Beijing y desviaría recursos de su prioridad estratégica central: el Indo-Pacífico y la cuestión de Taiwán. ¿Puede China aprovechar la coyuntura para tomar Taiwán? Precisamente el caso Taiwán es uno de los principales focos de tensión, además del comercial y la lucha por el predominio geopolítico, entre China y Estados Unidos. Se trata de un territorio que en la práctica es independiente pero no es reconocido por la ONU y que protege Washington. China considera a la isla como una provincia rebelde y asegura que tarde o temprano se hará cargo de su soberanía. Malena cree que China no aprovechará este conflicto en Irán para atacar Taiwán, como ha advertido en forma reiterada en el pasado. Busca proyectar una imagen distinta a la de Estados Unidos. Es una potencia pero que no hace uso de la fuerza para conseguir sus intereses. De hacerlo mancharía su imagen de potencia benévola. Además, aparentemente China aún no estaría en condiciones de llevar a cabo una operación militar de esa magnitud, afirmó. En ese sentido, el analista fundamentó su visión en los cambios que ha habido en la cúpula del Ejército Popular de Liberación en los ultmos años años. Según fuentes chinas, la jefatura militar no logró cumplir la orientacion de (el fallecido presidente) Deng Xiaoping de estar listo para pelear una guerra en 2027. Esto no tiene que ver con que ese año decidan ir a la guerra, sino que se cumple el centenario de la fundacion del ejercito y Xiaoping usó esa fecha para alcanzar el hito de que el ejército estaría en condiciones de pelear una guerra y ganarla, concluyó.

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