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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 05/03/2026 13:14
El nuevo director ejecutivo de Berkshire Hathaway, Greg Abel, definió una postura personal que sorprendió al mundo empresarial y que está siendo leída como una jugada digna de su antecesor, el legendario Warren Buffet. En una entrevista con CNBC, Abel aseguró que utilizará todo su salario neto anual para comprar acciones de Berkshire Hathaway mientras permanezca en el cargo. Este compromiso se hizo público tras la publicación de los resultados del cuarto trimestre y la primera carta anual de Abel, que marcó el inicio formal de su gestión al frente del conglomerado. La declaración de Abel se materializó rápidamente. El ejecutivo adquirió acciones de la empresa por un valor aproximado de 15,3 millones de dólares, según una presentación regulatoria. Esta cifra corresponde a la totalidad de su salario neto, ya que su sueldo bruto anual asciende a 25 millones de dólares para 2026. Abel detalló que esta política personal de reinvertir su remuneración en acciones de la compañía se mantendrá mientras dirija la firma. Según sus estimaciones, esta práctica podría traducirse en cientos de millones de dólares invertidos en acciones a lo largo de su mandato. La decisión de Abel busca alinear sus intereses con los de los accionistas de Berkshire Hathaway. La figura de Warren Buffett, quien lideró la empresa durante seis décadas y permanece como presidente, estableció un estándar de compromiso patrimonial al concentrar más del 99% de su fortuna en acciones de la compañía. Abel, al asumir el cargo, se enfrenta a comparaciones inevitables y expectativas elevadas sobre su nivel de involucramiento financiero. Buffett mantuvo durante más de cuarenta años un salario anual de 100.000 dólares y, en los últimos años, devolvió la mitad de esa suma para cubrir gastos personales asociados a su labor en la empresa. Abel, por su parte, vendió en 2022 su participación en Berkshire Hathaway Energy a la matriz principal, en una operación valuada en 870 millones de dólares antes de impuestos. En ese momento, diversos inversores solicitaron que el nuevo directivo destinara una porción significativa de ese capital a la adquisición de acciones de Berkshire Hathaway, con el objetivo de fortalecer su compromiso accionario. Abel respondió con la compra de 168 acciones Clase A por 68 millones de dólares en septiembre de 2022, y sumó 55 acciones más por 25 millones de dólares en marzo de 2023. Antes de estas adquisiciones, Abel solo poseía alrededor de 3 millones de dólares en acciones de la compañía, una cifra modesta en relación al volumen de la empresa. Luego de las compras recientes, el ejecutivo alcanzó 249 acciones Clase A, equivalentes a 182 millones de dólares al valor de mercado de la última semana. El anuncio de Abel se produjo en un contexto desafiante para Berkshire Hathaway. La compañía publicó resultados trimestrales que no cumplieron con las expectativas del mercado. Las acciones Clase A y Clase B experimentaron una caída de hasta 5,3%, la mayor desde el anuncio en mayo de 2025 que anticipó la sucesión en la dirección ejecutiva. El informe financiero mostró que la ganancia operativa cayó 30% en el cuarto trimestre, con un resultado de 10.200 millones de dólares. El principal impacto negativo provino del área de seguros, donde la empresa registró una disminución del 38% en sus resultados. En su primera carta anual, Abel optó por un tono de continuidad y prudencia. Sostuvo que la cultura de Berkshire Hathaway seguirá marcada por la conservación financiera y la disciplina en la asignación de capital, principios centrales de la era Buffett. Mantenemos un balance sólido como una fortaleza, asegurando que los cimientos de Berkshire nunca se vean comprometidos, escribió Abel. El directivo subrayó que la empresa utiliza la deuda de forma limitada y cuidadosa, y cuenta con una liquidez sustancial para responder ante cualquier escenario adverso y aprovechar oportunidades. La liquidez de Berkshire Hathaway superó los 373.000 millones de dólares al cierre de 2025, una cifra inédita en la historia de la compañía. Abel describió este volumen de efectivo y bonos del Tesoro como munición seca estratégica, destinada a permitir respuestas ágiles ante oportunidades sin poner en riesgo la estabilidad. No obstante, aclaró que la acumulación de liquidez no implica una retirada del mundo inversor, una interpretación que algunos analistas y accionistas barajaron tras varios trimestres sin grandes operaciones. La política de dividendos de Berkshire Hathaway permaneció sin cambios bajo la nueva dirección. Abel reafirmó que la empresa no pagará dividendos mientras considere que cada dólar de utilidades retenidas sea capaz de generar más de un dólar de valor de mercado para los accionistas. Esta política se revisa anualmente, pero no se registraron modificaciones tras la última revisión. El nuevo director ejecutivo abordó además la gestión de la cartera de inversiones. Confirmó que, como CEO, asumirá la responsabilidad directa sobre la mayoría de las posiciones en empresas cotizadas. Ted Weschler continuará a cargo de cerca del 6% del portafolio, luego de la salida de Todd Combs, quien se trasladó a una entidad financiera internacional. Abel enfatizó que la estrategia de inversión continuará focalizada en un grupo reducido de grandes compañías estadounidenses, entre las que figuran Apple, American Express, Coca-Cola y Moodys. La cartera mantendrá su concentración, con escasa rotación, salvo que las perspectivas económicas de largo plazo cambien radicalmente para alguna de las participadas. La gestión de los seguros, pilar del modelo de negocios de Berkshire Hathaway, enfrenta retos significativos. Las operaciones de Geico y otras aseguradoras del grupo sufrieron una caída en los márgenes como consecuencia de la competencia en precios. Abel expuso que la aplicación de aumentos de tarifas por parte de Geico restableció los márgenes, pero provocó una disminución en la retención de clientes. El ejecutivo anticipó que la presión competitiva en el sector podría prolongarse durante 2026, ya que otras compañías optaron por reducir precios para captar mercado. El impacto de la coyuntura se reflejó también en el ajuste de proyecciones por parte de analistas especializados. Meyer Shields, de Keefe, Bruyette & Woods, rebajó la estimación de ganancias para la compañía en 2026 en un 5% y calificó el desempeño de la acción como inferior al promedio del mercado. El sector energético, la manufactura y el comercio minorista, además del negocio ferroviario a través de BNSF, contribuyeron a este escenario de resultados moderados. La administración de Abel priorizó la cautela en la asignación de capital durante el último año y medio. Berkshire Hathaway interrumpió las recompras de acciones por seis trimestres consecutivos. Solo retomó esa práctica en los días previos a la publicación de los resultados anuales, luego de que los directivos determinaran que el precio de mercado era inferior al valor intrínseco calculado internamente. Abel ratificó que las recompras de acciones seguirán dependiendo de esa evaluación de valor y no constituirán una política sistemática. El directivo subrayó también que la gestión de la empresa mantendrá la estructura descentralizada que caracterizó a la firma durante décadas. Destacó la importancia de la reputación y la integridad como valores distintivos. En su carta, Abel remarcó: Nuestro papel es la administración responsable. El capital de los accionistas se mezcla con el nuestro, pero no nos pertenece. Abel expresó que asume el cargo como un compromiso de largo plazo y proyectó una continuidad de al menos dos décadas al frente de la organización. Enfatizó que la perspectiva de Berkshire Hathaway trasciende la duración de su mandato y apuntó que el objetivo es preservar e incrementar la solidez de la compañía para las próximas generaciones de inversores. Buffett, quien sigue asistiendo a la oficina todos los días hábiles, permanece como presidente y continúa participando activamente en la vida corporativa. Abel aclaró que la empresa no adoptará el formato de conferencias trimestrales de resultados común en Wall Street. Nos concentramos en la calidad, no en la frecuencia, escribió el CEO. Indicó que solo recurrirá a comunicaciones extraordinarias en caso de cuestiones relevantes, manteniendo la preferencia por un horizonte de comunicación a largo plazo.
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