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Parana » Ahora
Fecha: 05/03/2026 08:16
En medio de una creciente tensión por el avance del crimen organizado en la región, el ministro de Seguridad y Justicia de Entre Ríos, Néstor Roncaglia, brindó un panorama alarmante sobre las recientes amenazas sufridas por funcionarios judiciales y por él mismo. Durante su participación en el primer programa del ciclo 2026 de Cuestión de Fondo (Canal 9 Litoral), el funcionario dejó en claro que lo ocurrido con el juez federal Leandro Ríos y el fiscal federal José Ignacio Candioti excede una simple disputa carcelaria. Que amenacen a un juez federal y a un fiscal es un hecho gravísimo. No es común que internos condenados declaren con nombre y apellido, sentenció el ministro, marcando la gravedad de la situación. El eje central de la preocupación radica en la filtración de datos precisos y tareas de inteligencia operadas desde el interior de la Unidad Penal N° 9 de Gualeguaychú. Roncaglia reveló cómo su propia rutina fue monitoreada: Este año salí una sola vez en moto. Fui solo, estuve tres horas y volví a mi departamento. En cuatro días ya lo sabían dentro del pabellón. Ahí dije: acá hay algo más. Hay una estructura. La pista de los celulares y el traslado de Airaldi La principal hipótesis de la Justicia Federal apunta a los teléfonos celulares secuestrados dentro de la cárcel, presuntamente utilizados por el detenido Leonardo Airaldi, investigado desde 2019 por vínculos con el narcotráfico. El ministro adelantó que el análisis de estos dispositivos, a cargo del fiscal Pedro Rebollo y el juez Hernán Viri, será determinante. Los teléfonos son una mini computadora. Cuando se desbloquean, pueden condenar o liberar. Va a haber una sorpresa en los próximos días, anticipó. Airaldi, a quien Roncaglia describió como alguien que vivía en un ecosistema que facilitaba sus maniobras ilícitas, fue trasladado recientemente a un pabellón de alto riesgo en el Penal de Ezeiza. Allí se encuentra bajo un régimen estricto: Solo, aislado, sin teléfono, sin contacto físico con nadie. Según el titular de la cartera de Seguridad, esta medida responde a los actos preparatorios descubiertos, que incluso sugerían la contratación de un sicario uruguayo. Él solo eligió estar ahí. Si se hubiera comportado como un interno procesado esperando su juicio oral, no estaría en Ezeiza, afirmó. Vulnerabilidad carcelaria y depuración policial El ministro no esquivó la autocrítica respecto a las vulnerabilidades del sistema estatal. Admitió que el poderío económico de los líderes narcos facilita la corrupción dentro de los penales. El dinero es el gran elemento corruptor. Ratifico que pudo haber existido algún tipo de relación entre internos de alto perfil y personal penitenciario, reconoció. En la misma línea, se mostró inflexible ante las recientes filtraciones de información sensible por parte de efectivos policiales antes de allanamientos clave. Anunció reestructuraciones en Asuntos Internos y pases a retiro, dejando un mensaje claro hacia el interior de la fuerza: No debe ser gratis filtrar información. A veces ni siquiera es por plata, sino por ego. La Policía es una sola y tiene que funcionar en modo corporativo frente a la sociedad. Salarios y resultados operativos Sobre el cierre, al ser consultado por la situación salarial de la Policía frente a los reclamos recientes en provincias vecinas, Roncaglia reconoció que ningún aumento compensa el riesgo al que se exponen los uniformados. Sin embargo, alineado con la política económica provincial, aclaró que no se puede poner en crisis las cuentas públicas. A pesar de las tensiones, destacó la operatividad de la fuerza, ejemplificando con el reciente secuestro de 1.340 kilos de marihuana en La Paz: La Policía está dando muy buenos resultados. La conclusión de la entrevista dejó una advertencia contundente sobre la postura del gobierno provincial frente al crimen organizado: Lo loco de todo esto es poner en crisis la institucionalidad. No vamos a minimizar nada. Estamos muy atentos para que esto no vuelva a pasar.
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