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» Clarin
Fecha: 05/03/2026 01:34
Una fuerte polémica generaron las declaraciones del periodista Diego Brancatelli este miércoles al referirse a la situación que vivió el gendarme argentino Nahuel Gallo, quien estuvo 448 días detenido en Venezuela y fue liberado el fin de semana tras un operativo que permitió su regreso al país. Gallo habló este miércoles por primera vez desde su llegada a la Argentina, el lunes a la madrugada. Había sido liberado el sábado por la noche y trasladado al país en un operativo reservado impulsado por dirigentes de la AFA. Lejos de relatar con detalle el calvario que atravesó, el gendarme optó por preservar a sus compañeros de detención que aún siguen encarcelados en Venezuela. No quiero contar las atrocidades que hicieron. No puedo todavía. Quiero tiempo, dijo visiblemente afectado. Sí dejó una definición contundente sobre el la cárcel controlada por el régimen de Nicolás Maduro en Caracas, donde estuvo detenido: El Rodeo I es un lugar de bastantes torturas psicológicas y no muy grato para contarlo en estos momentos. Sin embargo, Brancatelli pareció restarle importancia a semejante calificación. Mezcló todo y quedó muy mal parado, incluso hasta frente a sus compañeros. Durante el programa Argenzuela, conducido por Jorge Rial en el canal C5N, el periodista lanzó un comentario que fue rápidamente cuestionado por el propio conductor y por el resto de los panelistas. No sabe si sabía a dónde iba porque si sabe que como cabo de Gendarmería va a ganar 700 lucas, después de escuchar al Presidente el domingo y ver cómo está la Argentina no sé si no elige quedarse en El Rodeo, ¿no?, expresó. La frase generó un inmediato rechazo en el estudio. Rial lo frenó al instante: No, no ¿vos te creés que está pensando en la guita? Un tipo que está ahí lo único que quiere es salir en libertad, respondió el conductor, mientras otros panelistas también reaccionaban con un contundente no ante las palabras de Brancatelli. Sus dichos también provocaron fuertes críticas en redes sociales, donde numerosos usuarios cuestionaron que se mezclara la reciente liberación del gendarme, tras más de un año de detención en Venezuela, con un comentario de tinte político sobre la situación económica del país. Para muchos, el planteo del periodista resultó desafortunado y fuera de lugar, especialmente frente al testimonio de Gallo sobre las condiciones de detención y las torturas psicológicas denunciadas en la cárcel venezolana. Gallo había explicado que en ese penal hay al menos 24 extranjeros que continúan detenidos y pidió que no se los olvide. Solamente con pensarlo se me titubea la boca porque hay 24 extranjeros más en El Rodeo I que están esperando ser liberados, señaló. Video Durante la conferencia, en varios momentos se le quebró la voz al hablar de su familia y del modo en que logró mantenerse fuerte durante el encierro. Tengo un hijo que lo amo con toda mi vida, es lo único que me mantuvo fuerte, expresó. También relató cómo intentaba sostener su identidad argentina incluso dentro de la cárcel. Yo he defendido siempre mi bandera. Gritaba orgullosamente argentino. Hasta hacía mi bandera con jabón, contó. El gendarme aseguró que la incertidumbre era constante dentro del penal. No sabés si va a ser libertad o si vas a ser trasladado a otra unidad. Ahí en El Rodeo I no te avisan dónde vas a ir o qué va a pasar; es cuestión de momentos, de días, de incertidumbre, relató. En varios pasajes de su intervención insistió en la situación de quienes siguen detenidos. Éramos extranjeros secuestrados. Hasta el último día fuimos ficha de cambio, y eso es feo, afirmó. Y pidió que continúe la presión internacional para lograr nuevas liberaciones. No bajen los brazos, pongan un granito de presión. Porque esto no terminó: yo sigo encerrado en mi mente. Hasta que no liberen a esos 24 extranjeros, yo no estoy libre, sostuvo. El regreso y la contención en el país Desde su llegada a la Argentina, Gallo permanece alojado en el edificio Centinela de la Gendarmería Nacional, donde comenzó una etapa de recuperación. Durante la conferencia estuvo acompañado por la ministra de Seguridad, Alexandra Monteoliva, el jefe de la fuerza, Claudio Brilloni, y el canciller Pablo Quirno. Quirno agradeció públicamente las gestiones internacionales que contribuyeron a su liberación, entre ellas las de Estados Unidos, Italia e Israel, en el marco de contactos diplomáticos que se desarrollaron en paralelo al operativo que finalmente permitió el regreso del gendarme. Mientras continúa con estudios médicos y acompañamiento psicológico, Gallo dejó un mensaje claro sobre su regreso al país: Estoy muy feliz de estar de nuevo en mi casa, mi país, en mi patria. Newsletter Clarín
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