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La Paz » Politica con vos
Fecha: 04/03/2026 18:52
Mientras el discurso público habla de austeridad y meritocracia, la política argentina sigue mostrando su rostro más previsible: la continuidad de los apellidos, los cargos heredados y el Estado como refugio permanente de los mismos de siempre. El caso del hijo de Adán Bahl en Entre Ríos vuelve a poner en debate la naturalización del nepotismo. Por Redacción de Pcv Un amparo que expone algo más que un despido La reciente publicación de La Política Online reveló que el hijo del ex intendente de Paraná y ex candidato a gobernador, Adán Bahl, fue cesanteado de la Cámara de Diputados de Entre Ríos tras ser señalado como ñoqui y decidió presentar un amparo judicial para ser reincorporado. Más allá de la discusión jurídica -que deberá resolver la Justicia- el episodio deja al descubierto una práctica mucho más profunda y abre el debate sobre el acceso al Estado como extensión del poder familiar. No se trata solamente de un contrato caído, sino de la naturalización de que los hijos del poder encuentren en la política su primer y más seguro empleo. El problema no es generacional. El problema es estructural. La lógica del apellido El debate no puede reducirse a una disputa partidaria. La revisión de contratos puede tener un sesgo político, pero el ingreso de familiares a estructuras legislativas también lo tiene. En el mismo entramado provincial se recordó que, durante la gestión de Bahl, también se produjo el ingreso de su esposa a la Legislatura entrerriana. El dato no es menor, cuando el poder se convierte en un circuito cerrado, la institucionalidad se debilita y la confianza pública se erosiona. El mensaje implícito es claro: mientras miles de jóvenes profesionales buscan oportunidades en el sector privado o emigran, el acceso más rápido al Estado sigue siendo el vínculo sanguíneo. Vivir del Estado ya es una constante transversal La crítica al nepotismo no puede ser selectiva. No es patrimonio exclusivo de un espacio político. En el Senado de la Nación fue recientemente confirmado el liderazgo legislativo del entrerriano Alfredo De Angeli, quien lleva más de una década ocupando cargos públicos. Desde su llegada al Congreso en 2013, su trayectoria se ha desarrollado íntegramente dentro del Estado. El punto no es la legalidad de su desempeño, sino la contradicción discursiva: muchos de quienes denuncian el gasto político o la casta han construido su propia estabilidad económica dentro de la estructura estatal. La crítica a la política como profesión permanente suele dirigirse hacia otros. Rara vez hacia uno mismo. Meritocracia declamada, privilegio practicado La Argentina atraviesa un tiempo de ajuste, recortes y apelaciones constantes a la eficiencia. Sin embargo, la política continúa reproduciendo sus propios privilegios. El nepotismo no sólo es una falta ética, es sobretodo, una señal cultural. Indica que el acceso al Estado no está necesariamente vinculado al mérito, a la trayectoria o a la idoneidad, sino al capital relacional. Cuando los cargos se heredan de hecho -aunque no de derecho- la democracia pierde oxígeno. El problema no es individual, es sistémico Reducir el caso a una disputa personal sería cómodo, pero insuficiente. El fenómeno atraviesa oficialismos y oposiciones, gobiernos nacionales y provinciales, legislaturas y municipios. La política argentina, en demasiadas ocasiones, funciona como una corporación que protege a los propios y distribuye posiciones dentro de un círculo reducido. La ciudadanía observa. Y registra la incoherencia entre el discurso anti-casta y la práctica cotidiana del acomodo. Una discusión pendiente El debate sobre el nepotismo no debería activarse sólo cuando hay un despido o un amparo judicial. Debería formar parte de una reforma más profunda sobre el acceso al empleo público, los concursos transparentes y la profesionalización real del Estado. Mientras eso no ocurra, cada nuevo caso será apenas un síntoma de una enfermedad mayor: la reproducción del poder como herencia familiar. ¿La política está dispuesta a reformarse a sí misma, o seguirá funcionando como una empresa de apellidos? (La imagen compartida en esta entrega: Saturn Devouring His Son Francisco de Goya «El poder que se devora y se reproduce. La política como herencia y supervivencia»)
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