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  • Japón levantó una gran muralla contra los tsunamis: mide 12,5 metros de alto y costó más de US$6.800 millones

    Parana » NSA

    Fecha: 04/03/2026 15:41

    En las costas de Japón se alza una murralla de hormigón de más de 12 metros de altura y que recorre cerca de 400 kilómetros, la construcción de esta barrera protectora superó los US$6.800 millones. La obra se diseñó para resistir el impacto de olas gigantes, equivalentes a millones de toneladas de agua en movimiento. En varias regiones costeras reemplaza barreras anteriores que quedaron obsoletas tras la catástrofe que destruyó ciudades enteras en el noreste japonés. La infraestructura forma parte del sistema de defensa que el país levantó después del devastador tsunami de 2011. Como refuerzo a la muralla de hormigón, Japón impulsó la plantación de más de nueve millones de árboles en zonas estratégicas con la idea de crear una barrera natural capaz de absorber parte de la energía del agua y reducir la erosión del terreno. Cómo es la muralla japones contra los tsunamis La llamada gran muralla japonesa contra tsunamis alcanza hasta 12,5 metros de altura en algunos tramos y se extiende a lo largo de la costa noreste del país, con una extensión de 395 kilómetros. La inversión superó los US$6.800 millones, dentro de un plan de reconstrucción posterior al desastre de 2011 que incluyó múltiples obras de protección costera. La estructura está compuesta por enormes bloques de hormigón armado diseñados para soportar el impacto directo de olas de gran tamaño. El objetivo no es frenar completamente el avance del mar, sino reducir la energía del agua antes de que alcance zonas habitadas. Esa diferencia puede representar minutos decisivos para evacuar y una disminución significativa de daños materiales. Cómo funciona la muralla contra tsunamis La muralla de protección costera actúa como una barrera física que absorbe parte de la fuerza del agua. Cuando el tsunami avanza, la estructura reduce la velocidad y el volumen del impacto que llega a las zonas urbanas ubicadas detrás. Después del desastre de 2011, muchas ciudades reconstruyeron barrios completos en áreas más elevadas. En ese contexto, la muralla representa el límite entre el mar y la zona urbana, con una función de defensa que se complementa con planificación territorial. Desde el punto de vista técnico, la infraestructura fue diseñada para resistir tsunamis similares o incluso superiores al registrado en 2011. Los ingenieros utilizaron modelos de simulación que analizan presión del agua, altura de olas y resistencia estructural. El tsunami de 2011 que cambió la política de infraestructura en Japón El terremoto y tsunami de Tohoku del 11 de marzo de 2011 marcó un punto de inflexión en Japón. El sismo, de magnitud 9,09,1, fue el más potente registrado en el país y uno de los más fuertes del mundo. A su vez, el movimiento duró cerca de seis minutos y generó olas que en algunos puntos superaron los 40 metros de altura, avanzando varios kilómetros tierra adentro. La catástrofe dejó un saldo devastador: más de 19.700 muertos, alrededor de 2.500 desaparecidos y cientos de miles de evacuados. El impacto destruyó infraestructuras costeras, viviendas y puertos en la región de Tohoku, además de provocar el accidente nuclear de Fukushima tras la inundación de los sistemas de refrigeración de la central. En consecuencia, el país asiático diseno la muralla y desarrolló redes de sensores submarinos capaces de detectar movimientos en el fondo oceánico y enviar alertas en cuestión de segundos. Estas advertencias permiten evacuar zonas costeras antes de que llegue el impacto.

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