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» Clarin
Fecha: 04/03/2026 13:58
El sector de los electrodomésticos vive una situación delicada y los casos recientes de Peabody y Electra encendieron las alertas en la industria sobre un posible efecto dominó. Las crisis en estas empresas se suman a los cierres de plantas de Whirlpool y Mabe el año pasado, frente a un cambio de escenario para el rubro: aunque los números de 2025 muestran una recuperación respecto de 2024, el mercado sigue débil y con una presión creciente por el boom de las importaciones. Según los últimos datos del INDEC, las ventas del sector totalizaron $ 1,48 billones en el cuarto trimestre de 2025, con una caída interanual de 1,7% en ese período. En el acumulado anual, el crecimiento fue de 36,3% frente a 2024, un número que pierde fuerza al descontar la inflación de 31,5% con la que cerró el año pasado. El arranque de 2026 fue complejo comparado con diciembre, que traccionó la demanda por los regalos de las Fiestas y el cobro de los aguinaldos. El contraste del inicio de año con el final de 2025 dejó al descubierto la necesidad de aplicar promociones constantes para vender. En varias categorías, como la de pequeños electrodomésticos, se multiplicó la oferta con nuevos modelos y marcas que ingresaron al país y la fuerte competencia que llevó a una baja de precios generalizada: se abarataron 40%. En este contexto, algunos fabricantes se reconvierten a importadores. Solo en 2025, se sumaron al negocio más de 1.000 nuevas firmas importadoras, según la recopilación del Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Y la penetración de los artículos que llegan de afuera avanza rápido: en algunos segmentos ya supera el 60%. Por caso, en categorías como heladeras hubo meses en los que vinieron del exterior más unidades de las que se produjeron localmente. Con costos impositivos, logísticos elevados, las plantas enfrentan desafíos para competir en precio frente a los importados, que, con un dólar estable y el boom de las plataformas online de China y los Estados Unidos, también entran al país por medio de las compras particulares. Riesgo de un efecto dominó En este escenario, las empresas readecuan sus estructuras. En noviembre, Whirlpool cerró su planta de Pilar, con 220 trabajadores, para importar heladeras desde Brasil. Mabe cerró su planta en Córdoba, que pasó a funcionar como depósito. La semana pasada, el fabricante de aires acondicionados Electra pidió la quiebra. En el sector entienden a estos casos y el de Peabody, que pidió el concurso de acreedores, como una nueva señal de fragilidad. Las preocupaciones empresarias no solo son el repunte del consumo y la competencia importadora, sino también otra dificultad que se agregó en los últimos meses: el crecimiento de la mora, con cuatro de cada 10 clientes que registran retrasos en los pagos de las cuotas de los créditos que otorgan las casas de electro. Así, según EcoGo, en diciembre, la morosidad en este rubro duplicó al promedio del sistema no financiero por el encarecimiento de los préstamos por la suba de las tasas de interés y la pérdida del poder adquisitivo de los usuarios que recurren a estos tipos de créditos, al no tener acceso a créditos bancarios. En ese sentido, en la industria sobrevuelan rumores de que en las próximas semanas podrían surgir más casos de reestructuraciones, tanto de fabricantes como de cadenas, por las deudas que acumulan con proveedores comerciales y financieros y el fisco. NE Sobre la firma Newsletter Clarín
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