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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 04/03/2026 11:43
El acto principal por el 169° aniversario del fallecimiento del Almirante Guillermo Brown, máxima figura naval argentina, se celebró el día de ayer en la Plaza de Armas del Estado Mayor General de la Armada, en la ciudad de Buenos Aires. Allí, el Vicealmirante Juan Carlos Romay, al mando de la Armada Argentina, enfatizó la necesidad de incorporar submarinos y modernas fragatas que permitan optimizar la misión y ejercer una disuasión efectiva y acorde a la grandeza de la Nación Argentina. Este pedido de modernización militar se integró a la tradicional ceremonia de homenaje que reúne cada año a autoridades civiles y militares, remarcando la importancia estratégica del Atlántico Sur para la defensa de los recursos y la soberanía del país. El jefe de la Armada realizó un llamado directo al personal durante la convocatoria, instando a dar lo mejor cada día y reiterando la necesidad de adaptación ante las demandas actuales de la defensa nacional. La conmemoración sirvió además como escenario para que el Romay dirigiera una arenga institucional ante las máximas autoridades, consolidando la vigencia del legado de Brown bajo el desafío de actualizar el poder naval argentino. En el homenaje también estuvieron presentes el ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti; el embajador de Irlanda, John Gerard McCoy; y el jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, Vicealmirante Marcelo Alejandro Dalle Nogare. A la ceremonia asistieron también el jefe del Ejército Argentino, General de División Oscar Santiago Zarich; el subjefe de la Fuerza Aérea, Brigadier Marcelo José Monetto; antiguos jefes navales, veteranos de la guerra de Malvinas, agregados militares extranjeros y familiares directos del Almirante Brown. Finalizado el Himno Nacional, Romay resaltó que cada 3 de marzo la Armada tributa a su prócer máximo en un reconocimiento de valor colectivo: Es un homenaje que alcanza a todos los argentinos. Evocó momentos clave, como la victoria de 1814 en el Combate de Montevideo, que consolidó la independencia rioplatense y, según José de San Martín, figuró entre los hechos más relevantes de la Revolución Americana hasta ese momento. Brown, símbolo de las glorias navales y su legado estratégico A lo largo de su discurso, Romay repasó la trayectoria de Guillermo Brown. Nacido en Foxford, Irlanda, huérfano en su infancia y formado como marino, Brown se unió plenamente a la causa emancipadora rioplatense. Destacó sus campañas en la Guerra de la Independencia, la expedición corsaria al Pacífico y la guerra contra el Imperio del Brasil, consolidando un legado que, en palabras del jefe naval, trasciende la Armada y lo coloca entre los grandes próceres nacionales. El almirante describió las virtudes personales de Brown: Fue modesto en su grandeza, fuerte en sus derrotas y compasivo en la victoria, subrayando la dignidad y el honor del marino, así como su capacidad para valorar el coraje de los adversarios. Para la Armada, el legado de Brown representa una fuente constante de identidad e inspiración. En su análisis sobre el rol naval en la construcción del país, explicó que entender el impacto de la acción marítima en el siglo XIX permite apreciar la importancia que el mar y el poder naval tienen para el desarrollo y la autonomía de la Nación. El Atlántico Sur y la modernización Tras vincular los desafíos históricos con la situación actual, Romay señaló el nuevo contexto geopolítico del siglo XXI. Detalló: El escenario estratégico para la Nación Argentina es el Atlántico Sur, en virtud de los vastos espacios marítimos de nuestro mar territorial, Zona Económica Exclusiva, mar adyacente y una extensa plataforma continental, todos ellos ricos en recursos naturales. En ese marco, el jefe de la Armada manifestó la urgencia de recuperar capacidades postergadas mediante la incorporación de submarinos y modernas fragatas que permitan cumplir la misión y garantizar una disuasión efectiva y acorde a la grandeza de la Nación Argentina. Esta demanda, realizada ante el ministro de Defensa y la cúpula militar, marcó el eje de la jornada. Para cerrar, retomó la tradicional arenga atribuida al fundador de la institución: Confianza, disciplina y tres voces de Viva la Patria. El acto institucional finalizó con una invocación religiosa, presidida por el Obispo Castrense de Argentina, Monseñor Santiago Olivera, seguida del depósito de ofrendas florales por parte del ministro de Defensa y el jefe de la Armada, acompañados por el toque de silencio.
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