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» Clarin
Fecha: 04/03/2026 10:34
No se puede responder a una ilegalidad con otra, porque así es como empiezan los grandes desastres de la humanidad, dijo este miércoles el presidente Pedro Sánchez desde el Palacio de la Moncloa. Fue en una declaración institucional que se anunció la noche anterior, horas después de la amenaza del presidente estadounidense Donald Trump de romper relaciones con España por haberse negado a autorizar el uso de las bases militares de Estados Unidos en suelo español para atacar a Irán. En el áspero tablero geopolítico actual, Sánchez no pierde ocasión de desmarcarse del resto de líderes europeos, que suelen amortiguar mejor los golpes dialécticos del presidente estadounidense. Y cada vez que alguna de las amenazas punitivas de Trump le da pie, Sánchez suma un ladrillo más en la construcción de sí mismo como gran antagonista al republicano que gobierna desde la Casa Blanca. Esta estrategia le aporta no sólo visibilidad internacional sino que empatiza con la sensibilidad de millones de ciudadanos, españoles y de otros países. En su mensaje de este miércoles, anunciado desde la Moncloa como un análisis de la situación actual, Pedro Sánchez habló de cómo esta nueva guerra afecta la vida cotidiana. Se refirió al modo en el que el conflicto en Irak aumentó las compras en el súper, a cómo este nuevo ataque en Irán puede repercutir en los monotributistas. El gobierno de España está estudiando escenarios y posibles medidas para ayudar a los hogares, a los trabajadores, a las empresas, a los autónomos y que puedan mitigar con ello los impactos económicos de este conflicto, si es que fuera necesario, anunció a los españoles. Sobre las consecuencias de la guerra en Irán, enfatizó: No van a salir de ella salarios más altos, ni mejores servicios públicos, ni un medio ambiente más saludable. Complicado escenario interno El gobierno de coalición progresista que Sánchez lidera dista de estar pasando su mejor momento. Aún le pesan las denuncias por corrupción dentro del PSOE y en las últimas dos elecciones regionales, las de Extremadura y la de Aragón, no le fue nada bien. Para las próximas, que serán el 15 de marzo en Castilla y León, el pronóstico es incierto. Sus detractores lo acusan de sacar a diario un conejo de la galera, como la próxima regularización de inmigrantes sin papeles o la desclasificación de documentos secretos del intento fallido de golpe de Estado de 1981. La lectura entrelíneas de sus últimos movimientos daría a entender que Pedro Sánchez apunta ahora a sacar conejos de una galera menos doméstica y más internacional. Por eso, desde España estamos en contra de este desastre, porque entendemos que los gobiernos estamos aquí para mejorar la vida de la gente, para aportar soluciones a los problemas, no para empeorar la vida de la gente", insistió Sánchez en su mensaje. "Y es absolutamente inaceptable que aquellos dirigentes que son incapaces de cumplir con ese cometido, usen el humo de la guerra para ocultar su fracaso y llenar de paso los bolsillos de unos pocos, los de siempre, los únicos que ganan cuando el mundo deja de construir hospitales para construir misiles", sentenció. Las bases estratégicas españolas La base naval de Rota, en Cádiz, y la base aérea de Morón de la Frontera, en Sevilla, son estratégicas para Estados Unidos. Por su ubicación, Rota es clave para las incursiones marítimas estadounidenses en el océano Atlántico y en el mar Mediterráneo. Morón de la Frontera, por su parte, es un punto de apoyo crucial para la aviación de Trump en misiones a Africa y al golfo Pérsico. La ministra de Defensa española, Margarita Robles, subrayó que el ataque a Irán es una acción unilateral por parte de Estados Unidos y de Israel que carece de cualquier tipo de respaldo por parte de organizaciones como la ONU, la OTAN o la Unión Europea y que, por este motivo, queda excluido el uso de las bases en suelo español. España se atiene al marco internacional que, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, circunscribe el uso de la fuerza a situaciones de legítima defensa de un país o un mandato explícito del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán que se inició el sábado 28 de febrero no cumple ninguna de las dos condiciones. El tratamiento de ambas bases se fundamenta en un convenio que viene de 1953 de la época franquista pero que se actualizó en el 88 y que tiene nociones jurídicas claves, explicó Juan José Alvarez, catedrático experto en derecho internacional, en un programa de televisión matinal. La primera, es un territorio español. No es un territorio diplomáticamente americano. El mando de esas bases es de soberanía española pero, sobre todo, hay un criterio de autorización previa por parte del gobierno para la utilización de esas bases. Por lo tanto (Trump) no puede soltar esa bravuconada dialéctica. No es factible jurídicamente ni es factible diplomáticamente, agregó el especialista. En 1988, cuando España y Estados Unidos firmaron el nuevo convenio de cooperación para la Defensa, Felipe González era el jefe del gobierno español y Ronald Reagan era el presidente estadounidense. El artículo 2 de aquel acuerdo establece que el uso de las bases requiere la autorización previa de España. El reclamo de Trump No queremos saber nada con España, dijo Trump desde la Casa Blanca el martes en una reunión con el canciller alemán, Friedrich Merz. Video Calificó la actitud de España como poco amigable, matoneó con que si él quiere puede utilizar las bases militares y rescató un viejo reclamo: el aumento del gasto en defensa que Pedro Sánchez se niega a elevar al 5 por ciento del Producto Bruto Interno español. Sin mencionar ni una vez al presidente Trump ni aludir al episodio que desató el enojo del estadounidense, Pedro Sánchez subrayó, en su declaración institucional de este miércoles, que la posición del gobierno de España ante esta coyuntura es clara y consistente. Es la misma que hemos mantenido en Ucrania o también en Gaza. En primer lugar, no a la quiebra de un derecho internacional que nos protege a todos, especialmente a los más indefensos, a la población civil -dijo Sánchez-. En segundo lugar, no a asumir que el mundo sólo puede resolver sus problemas a base de conflictos, de bombas y, finalmente, no a repetir los errores del pasado. Sánchez apeló al eslogan que millones de personas utilizaron para oponerse a los ataques en Irak a principios del siglo XXI: La posición del gobierno de España se resume en cuatro palabras: No a la guerra, dijo el presidente español. El recuerdo de Irak La ciudadanía española siempre repudió la dictadura de Saddam Hussein en Irak, pero no por ello apoyó la guerra de Irak. Porque era ilegal, porque era injusta y porque no supuso una resolución real a casi ninguno de los problemas que pretendió resolver -subrayó Sánchez-. Del mismo modo, nosotros repudiamos al régimen de Irán que reprime, que mata vilmente a sus ciudadanos, particularmente a las mujeres. Pero al mismo tiempo rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política. El mundo, Europa y España ya han estado aquí antes -recordó-. Hace 23 años, otra administración estadounidense nos arrastró a una guerra en Oriente Medio. Una guerra que, en teoría, se dijo entonces, se hacía para eliminar las armas de destrucción masiva de Saddam Hussein, llevar la democracia y garantizar la seguridad global. Pero que, en realidad, visto en perspectiva, produjo el efecto contrario, desencadenó la mayor oleada de inseguridad que ha sufrido nuestro continente desde la caída del muro de Berlín. Según Sánchez, la guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo yihadista, una grave crisis migratoria en el Mediterráneo Oriental y un incremento generalizado de los precios de la energía y, por tanto, también de la cesta de la compra, del coste de la vida. E insistió: Ese fue el regalo del trío de las Azores a los europeos de entonces, un mundo más inseguro y una vida peor, recordó, sin nombrar a los protagonistas, al retrato que protagonizaron en una cumbre reunida en 2003 en las islas Azores los tres líderes decididos a derrocar a Sadam Hussein: José María Aznar, por entonces el jefe del gobierno español, junto a quien era el presidente de Estados Unidos, George Bush (hijo), y al primer ministro del Reino Unido, Tony Blair. Respuesta a la amenaza de EE.UU. Desde el Palacio de la Moncloa, la respuesta a Trump fue inmediata: España es un miembro clave de la OTAN, que cumple con sus compromisos y contribuye de forma destacada a la defensa del territorio europeo, señaló el gobierno de coalición progresista de Sánchez. También es una potencia exportadora de la Unión Europea y un socio comercial fiable para 195 países del mundo, entre ellos Estados Unidos, con quien mantenemos una relación comercial histórica y mutuamente beneficiosa -recordó Moncloa-. Si la administración norteamericana quiere revisarla deberá hacerlo respetando la autonomía de las empresas privadas, la legalidad internacional, y los acuerdos bilaterales entre la Unión Europea y Estados Unidos. El embargo comercial con el que amenaza Trump podría afectar a los 47.000 millones de euros que implica el comercio entre ambos países. La Comisión Europea, por su parte, respaldó a España. Nos solidarizamos plenamente con todos los Estados miembro y todos sus ciudadanos y, a través de nuestra política comercial común, estamos dispuestos a actuar si es necesario para salvaguardar los intereses de la Unión Europea, expresó la Comisión este miércoles en un comunicado. Sobre la firma Newsletter Clarín
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