04/03/2026 10:43
04/03/2026 10:43
04/03/2026 10:43
04/03/2026 10:43
04/03/2026 10:43
04/03/2026 10:42
04/03/2026 10:40
04/03/2026 10:40
04/03/2026 10:40
04/03/2026 10:40
» TN
Fecha: 04/03/2026 08:45
El alzhéimer es una de las enfermedades que más preocupa a medida que aumenta la expectativa de vida. Especialistas coinciden en que el cerebro, al igual que el corazón, responde a los hábitos cotidianos. La alimentación, el ejercicio, el sueño y la estimulación cognitiva no solo influyen en el bienestar general, sino también en la salud neurológica a largo plazo. Qué dice la ciencia sobre la prevención Según la Organización Mundial de la Salud, hasta el 40% de los casos de demencia podría estar vinculado a factores modificables a lo largo de la vida, como la hipertensión, el sedentarismo, el tabaquismo, la obesidad, la depresión o el aislamiento social. En la misma línea, un informe de la The Lancet Commission on Dementia Prevention señala que la prevención debe comenzar incluso décadas antes de que aparezcan los síntomas, ya que los cambios cerebrales pueden iniciarse mucho tiempo antes del diagnóstico. Los cinco factores con mayor impacto son: - Controlar la presión arterial y el colesterol - Mantener un peso saludable - Evitar el tabaco y el exceso de alcohol - Tratar la depresión y la pérdida auditiva - Mantener vínculos sociales activos Los hábitos que protegen el cerebro Según un artículo publicado en The Lancet, la actividad física regular es uno de los factores más protectores para la salud cerebral. El ejercicio mejora la circulación sanguínea, reduce la inflamación y favorece la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro de adaptarse y crear nuevas conexiones. Otros hábitos con evidencia científica incluyen: - Alimentación tipo mediterránea (rica en frutas, verduras, pescado y grasas saludables) - Estimulación mental constante (leer, aprender habilidades nuevas, juegos cognitivos) - Sueño de buena calidad - Vida social activa Además, según recomendaciones de la OMS, controlar enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión es clave porque afectan directamente los vasos sanguíneos del cerebro. Genética vs. estilo de vida: qué pesa más Aunque existe un componente genético, especialmente en los casos de inicio temprano, la mayoría de los diagnósticos ocurre después de los 65 años y está influenciada por múltiples factores ambientales y de estilo de vida. Leé también: Un punto de inflexión en la forma de entender diagnosticar y tratar el mal de alzheimer Según expertos citados en informes internacionales, la genética puede aumentar la predisposición, pero no determina el destino. Incluso en personas con riesgo elevado, los hábitos saludables pueden retrasar la aparición de síntomas varios años.
Ver noticia original