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» La Nacion
Fecha: 04/03/2026 07:52
El duelo que Irlanda le ganó a Inglaterra por el Seis Naciones entregó varias lecturas sobre la influencia psicológica en los deportistas - 7 minutos de lectura' Tenía un gorro de pescador que no se sacó durante toda esa primera semana en los campos de la Universidad de Hatfield donde Saracens tenía su base en el año 2006. Alguien me dijo algo al respecto de Andy Farrell. Yo pregunté ¿Quién?. Se rieron. Andy Farrel es una maldita leyenda del deporte, me dijo alguien. Bueno, para mi no lo es, pensé pero no dije. En Argentina no sabemos absolutamente nada acerca del Rugby League, ese deporte que es un desprendimiento del rugby que conocemos acá y surgió en el Norte de Inglaterra. En los meses que siguieron vi como Farrel era un tipo extremadamente competitivo y en un partido por copa de Europa que ganamos con comodidad se fue insultando por lo malo del nivel del partido, en el cual yo estaba exultante por mis 4 tries, un par de ellos con pases de él que jamás en mi vida había visto en una cancha. Veinte años mas adelante en el tiempo, Irlanda le está ganando a Inglaterra en Twickenham, hace diez días. En una pelota recuperada su medio scrum Gibson Park pone un kick al fondo, llega él mismo a recuperar esa pelota con un tackle y una pesca. Unos segundos después es try de Irlanda. En la repetición, la TV muestra a Farrell siguiendo lo que fue la acción. Uno no ve la jugada, sólo al entrenador y puede darse cuenta de cada uno de esos momentos por la actitud corporal, que es salvaje y dominante con el puño cada vez mas apretado y el codo mas flexionado en el festejo. En otra jugada, una Inglaterra groggy se encuentra con una pelota recuperada y campo abierto para Marcus Smith, que en lugar de ser más rápido parece más lento, pequeño y débil, como una de esas presas en los documentales de la Sabana Africana cuando un felino atrapa a un bambi. El perseguidor es McKluskey, un centro gigante de 1,90m y 110 kilos que reduce a Smith a la nada. En la repetición, otra vez Farrel te cuenta sin necesidad de ver la jugada con su cuerpo creciendo, su cara en una mezcla de sonrisa y grito primal y guerrero. Irlanda goleó (42-21, por la tercera fecha del Seis Naciones 2026) por avanzar, por jugar con apoyo continuamente y por ganar el juego de la presión. Y luego de un comienzo flojo frente a Francia y con la ausencia de su coach durante un año por estar con los British and Irish Lions, volvió a ser una fuerza competitiva, un cuerpo avasallante, como el de Farrel, ese competidor salvaje. Unas semanas antes, en su debut, Inglaterra goleó a Gales (48-7). Pero no fue un excelente día del equipo que en 2025 perdió un solo partido en la temporada. Durante los últimos minutos, George Ford, el apertura inglés, conversaba en un corte con un compañero y se notaba su frustración por la inconsistencia del equipo, que perdió muchas situaciones para marcar puntos. Con su mano hizo un gesto como si dibujara unas lomas que suben y bajan. Presté mucha atención a ese gesto. La euforia de Farrell En la previa del torneo, Inglaterra era claramente uno de los candidatos a ganar el Seis Naciones por el juego mostrado el año pasado, por la calidad de su plantel y las ideas que había mostrado el equipo entrenado por Steve Borthwick. Borthwick, un excelente entrenador, es un tipo muy racional. Jamás tiene un exabrupto ni muestra por asomo una emoción. Parece un agente entrenado por el MI6, el servicio de inteligencia Británico. Gane o pierda su equipo, tiene siempre la misma cara. Y en sus declaraciones es astuto y a la vez prudente. El partido contra Escocia (derrota inglesa por 31-20, por la segunda fecha) fue de lo peor de Inglaterra en mucho tiempo. Fue un equipo lento y disgregado en ataque. Su falta de reacción en las situaciones de contacto le hicieron perder mucho la pelota. Y a un equipo como Inglaterra, que basa su juego en la posesión y el dominio a partir de las formaciones fijas, eso se transformó en uno de los puntos claves de la derrota. En defensa fue más notoria su impericia. Escocia, un equipo que desde que tiene a Greg Townsend y con su apertura Finn Russel es un equipo que confía en su ataque y tiene una capacidad de expandir la cancha que se vuelve muy difícil de contener. Así lo fue para los ingleses que no pudieron nunca ordenarse cuando la pelota iba a las puntas. Errores en la marca además lo ponían en problemas. Ese día vi un equipo paralizado, como si estuviera dominado por el miedo y pensando demasiado. El juego de la presión El término Choke refiere a ahogarse bajo presión y es muy usado en el inglés. El autor Jonah Lehrer, en su libro Cómo decidimos, cuenta la siguiente historia para graficarlo: Boston Red Sox estaba a un solo out de ganar su primera Serie Mundial en 68 años y romper la famosa Maldición del Bambino, una leyenda dentro de otra leyenda que cuenta que el equipo, tras vender al gran Babe Ruth a sus archirivales los New York Yankees, entraron en una larga sequía de títulos. Jugaban contra los New York Mets. Buckner, un veterano con una carrera impecable, estaba en la primera base. Mookie Wilson (de los Mets) batea suave hacia la primera base. Era una pelota de rutina, fácil. Buckner se posiciona, pero en lugar de dejar que su cuerpo hiciera lo que había hecho millones de veces en 17 temporadas, ocurre el desastre: la pelota pasa por debajo de su guante. Los Mets anotan, ganan el partido y luego la Serie Mundial. Lehrer utiliza este momento para explicar que Buckner no falló por falta de talento, sino por exceso de análisis. Ante la magnitud del momento (estaban a segundos de ser campeones), la corteza prefrontal de Buckner (la parte consciente y racional) tomó el control de una tarea que normalmente manejan los ganglios basales (el piloto automático cerebral). En el partido que describí unos párrafos más atrás, en el que Farrell encarna esa mente competitiva y desatada, la que se necesita para dominar en un partido como el que jugaron Inglaterra e Irlanda en Londres, los locales parecían todavía más paralizados que frente a Escocia. Cada situación de contacto era una segura pérdida de posesión ante los defensores irlandeses. Los apoyos siempre estaban lejos y lentos. El deporte de equipo puede resumirse en algunas necesidades básicas: avanzar, tener apoyo y ganar el juego de la presión. Dave Alred es un psicólogo Inglés que trabajó con Jonny Wilkinson en el manejo de la presión. En su libro El principio de la presión (editorial ClubHouse), Alred sostiene que la presión es un elemento que une la mente con el cuerpo. Si la mente está sobre-pensando, el cuerpo se vuelve rígido y lento. La mente es ruidosa y el cuerpo es silencioso, dice Alred en su libro. En situaciones de presión, el cerebro de un pateador (o un equipo como Inglaterra) se llena de qué pasaría si?. Entre otras, Dave Alred, entrena a sus jugadores a Abrazar la presión. La manera de hacerlo es enfocándose en sensaciones corporales en lugar de la narrativa verbal, pero sobre todo entrenando en entornos caóticos y hostiles con la intención de que puedan mantener la claridad mental y por supuesto, la ejecución técnica. En momentos de caos, dice, es fundamental mantener una postura que demuestre dominio. Si el cuerpo manda esa señal, el cerebro entiende perfectamente lo que tiene que hacer. Alguna vez leí a Guardiola que decía que, en definitiva, un entrenador está estimulando comportamientos. La manera en que un equipo se comporta en una cancha está directamente relacionada a la preparación. Si no se entrena tomar decisiones, moverse bajo presión y anticiparse , es inútil esperar que eso pase luego. También leí que entrenar es encarnar una filosofía. Andy Farrell, en sus festejos cuando McKluskey evita un try dominando físicamente a Smith, está haciendo exactamente eso. Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo. Más notas de Una mirada del rugby Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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