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Paraná » Confirmado.ar
Fecha: 03/03/2026 19:19
La escalada bélica en la región y las amenazas sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz empujaron los precios internacionales de la energía. El petróleo subió con fuerza, el gas volvió a escalar y los mercados reaccionan con alta volatilidad. La profundización del conflicto en Medio Oriente volvió a sacudir al mercado energético global. En las últimas horas, el barril de Brent crude superó los 84 dólares, alcanzando su valor más elevado desde comienzos de 2024, tras registrar un salto cercano al 8,5%. El detonante fue la intensificación de los enfrentamientos en la región y la amenaza de interrupción del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz, un corredor clave por donde circula cerca del 20% del comercio mundial de petróleo y gas. La posibilidad de un bloqueo efectivo generó preocupación inmediata entre operadores y gobiernos, ante el riesgo de una disrupción prolongada en el suministro energético. En paralelo, el mercado del gas natural también reaccionó con fuertes subas. En Europa, las cotizaciones avanzaron alrededor de 7% en la última jornada, luego de un incremento mucho más pronunciado al inicio de la semana. La decisión de Qatar de suspender parte de su producción de gas natural licuado (GNL), en medio de la escalada regional, añadió presión a un sistema ya tensionado por la incertidumbre geopolítica. El conflicto, que se intensificó tras acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán, derivó en amenazas cruzadas y advertencias explícitas desde Teherán sobre posibles restricciones al tránsito de buques petroleros. Cualquier alteración en esa vía estratégica impacta directamente en los costos logísticos, las primas de seguros y la disponibilidad global de energía. Reacción de los mercados y efecto local La suba del crudo y del gas coincidió con caídas en bolsas asiáticas y europeas, reflejando la preocupación de los inversores frente a un eventual shock de oferta. El encarecimiento de la energía suele trasladarse rápidamente a expectativas inflacionarias y a mayores costos de producción a escala global. En la Argentina, el Ministerio de Economía sigue de cerca la evolución del escenario. El titular de la cartera, Luis Caputo, describió el contexto como un fuerte impacto externo y señaló que la solidez macroeconómica será clave para amortiguar posibles efectos. El valor internacional del Brent es uno de los factores determinantes en la formación de precios de los combustibles en el mercado local. Si la cotización se mantiene en niveles elevados, podría generarse presión sobre naftas y gasoil. Analistas del sector estiman que incrementos sostenidos del crudo suelen trasladarse parcialmente a los surtidores, con impacto en transporte, logística y precios finales de bienes y servicios. Desde YPF, su presidente Horacio Marín señaló que la compañía evalúa los movimientos del mercado con criterios de promedio y no prevé reacciones inmediatas ante variaciones transitorias. No obstante, dejó abierta la posibilidad de ajustes graduales si los valores internacionales se consolidan en niveles altos durante un período prolongado. Vaca Muerta y la oportunidad exportadora El nuevo escenario también reabre el debate sobre el potencial exportador argentino. La producción no convencional en Vaca Muerta viene en crecimiento y se convirtió en uno de los pilares de la estrategia energética nacional. Un barril más caro mejora el ingreso por exportaciones y fortalece la balanza comercial del sector. En el plano del gas, YPF impulsa proyectos de GNL junto a la italiana Eni y la firma XRG, con la mira puesta en abastecer mercados internacionales en los próximos años. Un contexto global de precios firmes podría ampliar las oportunidades comerciales, siempre que los proyectos avancen según lo previsto. Especialistas advierten, sin embargo, que el impacto de un conflicto prolongado no se limita al valor del barril. También puede alterar cadenas logísticas, modificar rutas comerciales y elevar de manera estructural los costos del transporte marítimo. Por ahora, la evolución del petróleo y el gas dependerá de la duración e intensidad de la crisis en Medio Oriente. Mientras el estrecho de Ormuz continúe bajo amenaza, los mercados energéticos permanecerán en estado de alerta, conscientes de que cualquier interrupción significativa puede redefinir el mapa global de la oferta y la demanda.
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