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Federal » La Prensa Federal
Fecha: 03/03/2026 18:32
Por estos días, el debate sobre el Impuesto Inmobiliario Urbano volvió al centro de la escena. Ya no solo por las boletas que llegaron con aumentos significativos, sino por las declaraciones del gobernador Rogelio Frigerio, quien sostuvo en LT11 Radio Nacional Concepción del Uruguay que el 85% de las partidas emitidas por Administradora Tributaria de Entre Ríos (ATER) aumentaron por debajo de la inflación. El dato, presentado de ese modo, parece cerrar la discusión. Pero no la cierra. Primero, porque hablar de partidas no es lo mismo que hablar de personas ni de hogares. Detrás de cada partida hay una realidad concreta, un contribuyente que compara lo que pagó el año pasado con lo que debe pagar ahora. Y en muchos casos demasiados el aumento real no fue del 30%, ni cercano a la inflación, sino muy superior. Segundo, porque el promedio estadístico puede ser técnicamente correcto y políticamente engañoso al mismo tiempo. Si el 85% está por debajo del 31%, eso implica que hay un 15% que quedó por encima. En términos absolutos, estamos hablando de miles de entrerrianos. Para ellos, el argumento del promedio no es un alivio: es una abstracción. El gobernador reconoció que existen casos con aumentos mayores y los atribuyó a mejoras declaradas, pérdida de beneficios o a inmuebles de mayor valuación. Es razonable que haya segmentaciones y tratamientos diferenciales. Lo que no resulta razonable es que el mensaje oficial haya girado en torno a topes y alivios, cuando la experiencia concreta de muchos contribuyentes fue recibir boletas con incrementos del 80%, 100% o hasta 130%. Aquí no está en discusión la necesidad de recursos públicos ni el deber de contribuir. Tampoco se desconoce que una provincia en crisis fiscal enfrenta márgenes estrechos de maniobra. Lo que se discute es otra cosa: la coherencia entre lo que se comunica y lo que efectivamente sucede. Decir que el 85% aumentó por debajo de la inflación puede ser un dato cierto. Pero si al mismo tiempo existen subas muy superiores que impactan con fuerza en sectores medios urbanos, el problema no desaparece porque quede diluido en el promedio. Gobernar no es solo administrar números. Es también administrar expectativas y sostener la confianza. Cuando la narrativa oficial habla de alivio y la boleta muestra otra cosa, lo que se resiente no es únicamente el bolsillo: es la credibilidad. Y en tiempos de dificultad económica, la confianza es un recurso tan valioso como cualquier otro ingreso fiscal. Juan Martín Garay Abogado Concejal Concepción del Uruguay
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