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  • El Getafe de Bordalás le gana en el Bernabéu a un Real Madrid que queda a cuatro puntos del Barcelona.

    Concordia » Hora Digital

    Fecha: 03/03/2026 17:18

    La derrota sufrida por el Real Madrid en el Santiago Bernabéu ante el Getafe por 0-1 supone un cambio drástico en el rumbo del equipo blanco en LaLiga, alejándose a cuatro puntos del Barcelona y dejando en evidencia carencias que venían gestándose desde jornadas anteriores. Esta caída, la segunda consecutiva para el conjunto de Arbeloa, coincidió con la primera victoria de José Bordalás sobre el Real Madrid tras diecisiete intentos previos. El escenario previo anticipaba una jornada difícil para los locales. El Real Madrid llegaba tras una derrota frente a Osasuna y arrastrando bajas relevantes como Mbappé, Militao, Bellingham, Camavinga, Asensio y Ceballos, lo que dio lugar a una plantilla limitada y excesivamente dependiente de Vinícius, quien no logró superar el entramado defensivo dispuesto por Bordalás. Las estadísticas históricas, que contabilizaban dieciséis derrotas consecutivas del Getafe en el feudo madridista, no reflejaban el sufrimiento y las dificultades reales de los últimos duelos ni anticipaban el descalabro vivido por la afición blanca. El arranque del partido dejó entrever las dificultades del Madrid para generar peligro, situación agravada por la ausencia de soluciones tácticas y la falta de dinamismo en el juego. Vinícius dispuso de la primera gran ocasión nada más comenzar, pero las ayudas defensivas de Kiko Femenía, Boselli y Juan Iglesias consiguieron desactivar cada intento del atacante brasileño. Incluso cuando un error individual dejó a Thiago Pitarch solo ante el portero del Getafe, la falta de acierto y la intervención de David Soria evitaron el gol. El conjunto que dirige Bordalás consolidó un plan perfectamente estructurado, presionando al Real Madrid con intensidad y bloqueando a sus puntas de lanza. La estrategia culminó con el gol de Martín Satriano en el minuto 39, cuando el delantero uruguayo remató de volea tras una prolongación aérea de Arambarri después de un despeje de Rüdiger, en una jugada sin respuesta para Courtois. Esta acción nació de la insistencia y el carácter del Getafe, muestra del efecto transformador de los refuerzos incorporados durante el mercado de invierno. El éxito de Bordalás en el Santiago Bernabéu tiene dimensión histórica para el técnico, que acumulaba tres empates y catorce derrotas frente al club blanco, sin haber conseguido una victoria ni al frente del Getafe ni durante su etapa como entrenador del Valencia. El triunfo fue doble: además de cortar esa racha negativa, el Getafe firmó su segunda victoria en el Bernabéu en los últimos dieciocho años y dio un paso decisivo para alejarse de los puestos de descenso. Desde el banquillo visitante se definió un encuentro en dos fases. En la primera parte, el equipo azulón ejerció una presión asfixiante y tejió una red de apoyos para frenar las incursiones de Vinícius, acumulando hasta seis jugadores con perfil defensivo sobre el terreno. El trabajo colectivo y la solidaridad entre líneas se materializaron en un muro que cortocircuitó el fútbol ofensivo madridista. En el segundo tiempo, el Getafe afrontó un desgaste físico que obligó a sus futbolistas a replegarse, convirtiendo la resistencia y la concentración defensiva en sus principales argumentos. A pesar del empuje final y de los cambios introducidos por Arbeloa, el Real Madrid no consiguió inquietar en exceso al rival, como demuestra el intervalo de veintinueve minutos sin disparos a puerta hasta la nueva intervención de Soria ante Rodrygo. El público del Bernabéu mostró su descontento con silbidos dirigidos al equipo, reflejando frustración por la falta de contundencia defensiva y la escasa efectividad ofensiva. El Getafe supo aprovechar esa atmósfera de duda, resistió hasta el pitido final y certificó tres puntos que refuerzan su moral y posición en la tabla. La figura de Martín Satriano emergió como símbolo del cambio experimentado por el conjunto azulón. La llegada del delantero uruguayo al Getafe se produjo tras la incorporación de Endrick al Lyon, en una de esas operaciones que el fútbol moderno encadena y que supone un efecto mariposa que conecta destinos de jugadores y clubes. Satriano, que había tenido un papel secundario bajo el mando de Paulo Fonseca, vio cómo su traspaso al Getafe le catapultó a la titularidad en uno de los escenarios más exigentes. Su gol al Real Madrid, el segundo que anota con el equipo tras el conseguido ante el Villarreal, materializó la apuesta del club por jugadores de personalidad competitiva, como evidencian las recientes llegadas de Zaid Romero, Luis Vázquez, Sebastián Boselli y Veljko Birmancevic. En declaraciones previas al encuentro contra el Villarreal, Bordalás ya había destacado la influencia inmediata de los refuerzos, subrayando la importancia de la competitividad uruguaya dentro del equipo, una seña de identidad que se hizo notar en el partido del Bernabéu. La victoria obtenida por Bordalás, además de suponer la ruptura de una racha personal adversa, coincidió con la consolidación del Getafe fuera de las posiciones peligrosas de la clasificación y con el refuerzo de la confianza de la plantilla en la propuesta de su entrenador. El desenlace del partido, en el que el Real Madrid se vio superado en determinación y orden táctico, representó un punto de inflexión en la trayectoria de ambos equipos.

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