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Parana » AIM Digital
Fecha: 03/03/2026 11:42
El presidente Javier Milei puso nuevamente en agenda la modernización de la Ley de Semillas al anunciar ante el Congreso que enviará un régimen para garantizar el derecho de propiedad a los innovadores. La señal fue celebrada por la industria semillera, pero generó matices y pedidos de consenso dentro del sector agropecuario. Durante su mensaje, el mandatario vinculó la falta de actualización normativa con la brecha productiva frente a Brasil y planteó como meta alcanzar 300 millones de toneladas de granos. Sostuvo que el sector agropecuario tendrá su revolución a partir de un esquema que proteja la propiedad intelectual en semillas y ratificó que la baja de retenciones continuará de manera gradual, condicionada al superávit fiscal. El anuncio reactivó el debate sobre la eventual adhesión de la Argentina al Acta 1991 de la Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales. Desde la Asociación de Semilleros Argentinos celebraron la definición presidencial y consideraron que actualizar el régimen es clave para mejorar la competitividad y dar previsibilidad a la inversión en genética vegetal. La industria sostiene que el país continúa bajo el esquema de 1978 y que la falta de adecuación normativa erosiona la capacidad de competir en igualdad de condiciones con otros productores. Además, remarcan que el nuevo estándar internacional incorpora la figura de variedades esencialmente derivadas y fortalece los derechos del obtentor. Sin embargo, dentro del agro emergen diferencias. Entidades como el Consejo Agroindustrial Argentino, la Sociedad Rural Argentina y Coninagro valoraron la orientación general del mensaje presidencial y la meta productiva planteada. En cambio, desde la Federación Agraria Argentina advirtieron que cualquier modificación debe surgir de un amplio acuerdo sectorial y no de una adhesión automática que limite el uso propio por parte de los productores. La actual Ley 20.247 data de 1973 y el eje de la controversia gira en torno al uso propio, es decir, la posibilidad de que el productor reserve parte de su cosecha para volver a sembrarla. Mientras la industria reclama reglas más estrictas para asegurar el recupero de la inversión, sectores productivos defienden ese derecho como parte central del modelo agrícola argentino. En materia tributaria no hubo anuncios concretos. El presidente reiteró que la reducción de retenciones seguirá en la medida en que lo permitan las cuentas públicas, sin detallar plazos ni porcentajes. La discusión sobre semillas ya atravesó intentos fallidos en gobiernos anteriores. Ahora, con el respaldo explícito de la industria y la señal política del Ejecutivo, el tema vuelve al Congreso en un contexto de búsqueda de mayor competitividad y expansión exportadora. El desafío será lograr un proyecto que equilibre la protección de la innovación con los intereses de los productores y, esta vez, obtenga consenso legislativo.
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