03/03/2026 13:13
03/03/2026 13:10
03/03/2026 13:10
03/03/2026 13:06
03/03/2026 13:04
03/03/2026 13:04
03/03/2026 13:04
03/03/2026 13:04
03/03/2026 13:04
03/03/2026 13:04
» TN
Fecha: 03/03/2026 11:23
Tener dificultades para conciliar el sueño es un problema que afecta a muchas personas y, si bien hay quienes buscan remedios prácticos para dormir mejor, desde infusiones a antifaces ergonómicos, tapones, playlists de ondas delta o pódcast con locuciones relajantes, hay una solución que es muy sencilla y tiene que ver con aplicar un perfume. Según datos de la Sociedad Española de Neurología, la carencia de descanso no es solo un problema de fatiga sino un freno a la capacidad del organismo para regenerarse tras el esfuerzo de toda la jornada. Durante las fases de sueño profundo, el cuerpo no se apaga, sino que activa una cuadrilla de mantenimiento y es el momento en el que se libera la mayor cantidad de hormona del crecimiento, responsable de la reparación de tejidos y la creación de nuevas proteínas. A nivel cerebral, se activa el sistema glinfático, una suerte de lavado automático que elimina los residuos metabólicos acumulados durante el día. Si no alcanzamos ese descanso de calidad, la regeneración se interrumpe, afectando desde nuestra piel hasta nuestra capacidad de aprendizaje. Por eso cuando dormimos poco nos falla la memoria o cometemos despistes tontos. Los aromas elegidos El estudio Effects of nightduring odor exposure and delivery methods on subjective sleep quality in healthy adults, publicado recientemente en Scientific Reports (Nature), sostiene que el olor de la lavanda o de la naranja durante la noche puede mejorar la percepción de la calidad del sueño y reducir la fatiga diurna y, mejor aún, si se utiliza un difusor. La evidencia clínica más repetida en estudios de aromaterapia y sueño se concentra en lavanda y, en menor medida, cítricos como naranja, con mejoras generalmente pequeñas a moderadas, indica María José Martínez Madrid, coordinadora del grupo de trabajo de Cronobiología de la Sociedad Española de Medicina del Sueño. Lavanda y naranja se asociaron en estudios experimentales a menos ansiedad y mejor estado de ánimo en contextos de estrés, lo que puede facilitar el inicio del sueño. Evidentemente, es importante que huela bien, ya que, el efecto parece depender bastante de si el aroma es agradable y, en caso de serlo, seguro será beneficioso para esa persona, agrega la experta. Del cedro a la bergamota La lavanda es la reina del descanso por su capacidad para aumentar el sueño profundo, la fase donde se libera la hormona del crecimiento, pero también lo es porque fue la más estudiada. Sin embargo, hay otras fragancias como el sándalo y el cedro que también demostraron su eficacia: el primero, gracias al santalol, actúa reduciendo el tiempo de vigilia y facilita que el cerebro entre antes en las fases de sueño no-REM, las más reparadoras. En tanto, el cedro posee cedrol, que ayuda a reducir la frecuencia cardíaca, un paso previo esencial para la reparación celular. Asimismo, cítricos como la bergamota demostraron ser útiles para reducir los niveles de cortisol, la hormona del estrés que bloquea la regeneración. En definitiva, estas fragancias no son disruptivas, es decir, son suaves y no causan despertares. Al ser agradables y de baja intensidad, parece que ayudan a las redes emocionales activas durante el sueño y sobre todo a la memoria, explica el catedrático Jon Andoni Duñabeitia, director del Centro de Investigación Nebrija en Cognición (CINC) de la Universidad Nebrija. Así actúan en el cerebro Al hablar de cómo consigue un perfume ser de ayuda para un sueño reparador, los especialistas señalan que lo interesante es que estos olores agradables parecen modificar el patrón respiratorio y la frecuencia cardíaca durante la noche. Esto se relaciona con redes específicas cerebrales e incluso con patrones de oscilación neuronales concretos que eventualmente derivan en un mejor reposo, dice Duñabeitia. Determinados aromas nos ponen en un modo más relajado, colocándonos en mejor predisposición de entrar en las fases de descanso profundo e, incluso, hay indicios de que podría estar afectando positivamente a los sistemas de digestión nocturnos. También se sabe que no actúan al modo de un fármaco convencional. Más que seguir un mecanismo de sedación, lo que consiguen es que haya una menor activación y un condicionamiento de rutina. Por eso, ciertos olores pueden actuar como una señal de ambiente seguro, reduciendo la hiperactivación y favoreciendo un tono más parasimpático (relajación), detalla Martínez Madrid. Leé también: El error que muchos cometen al hornear y que puede arruinar tus comidas Junto a la percepción de un mejor descanso, la exposición nocturna a fragancias tiene un impacto directo en el rendimiento mental. Lo fascinante es que la presencia de aerosoles que emiten fragancias de este tipo ayuda a la consolidación de las memorias. En el largo plazo, incluso podría llegar a ser un elemento neuroprotector, manifiesta Duñabeitia. Una de esas investigaciones clave, publicada en Frontiers in Neuroscience, demostró que personas expuestas a determinadas fragancias (no se indicaba cuáles) durante dos horas cada noche mostraron un aumento del 226% en su capacidad cognitiva y de memoria en el plazo de seis meses. Para integrar estas fragancias de forma efectiva, es vital seguir pautas que garanticen que el estímulo sume salud sin saturar los sentidos. El primer paso es elegir aromas con evidencia científica y buena tolerancia personal, mientras que tenemos que asegurarnos de que la fragancia nos resulte agradable, ya que el rechazo sensorial anularía cualquier beneficio y aplicarlo en concentraciones bajas para crear un ambiente suave y no bañar el dormitorio en un perfume intenso que pueda resultar disruptivo ni tampoco aplicar los aceites esenciales sobre la piel directamente sin diluir.
Ver noticia original