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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 03/03/2026 08:49
A partir del conflicto entre Irán, Israel y EEUU, los precios internacionales del petróleo se dispararon, lo que podría impactar finalmente en los consumidores con aumentos en los surtidores. No obstante, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó que la suba no se trasladará automáticamente a los surtidores. No hay que actuar con pánico en estos escenarios. No habría cimbronazos con los precios de las naftas, YPF no lo va a hacer. Va a ir viendo como evoluciona el precio. Tenemos una fórmula matemática para que los picos y los valles no afecten al consumidor. No esperen cimbronazos, por eso hicimos esa política de precios de promedios móviles, explicó Marín. Como contexto, el barril de crudo ascendió a USD 82, dado que Irán es el quinto productor mundial de crudo y controla el estrecho de Ormuz, zona por la que transita aproximadamente un tercio del comercio global de petróleo y cerca de un quinto del gas. Al respecto, Marín precisó que actualmente hay 15 millones de barriles que no pueden salir de allí por el bloqueo definido por el régimen iraní. El titular de YPF explicó que el eventual traslado a precios dependerá de la magnitud y, sobre todo, de la duración de las variaciones. Si el petróleo se mantiene en torno a los 85 dólares durante cuatro meses, eso va a tener impacto. Ahora bien, si se trata de un pico transitorio, es diferente. Nadie sabe qué puede pasar, pero supongamos que mañana sube a 100 dólares y al día siguiente vuelve a 70: en ese caso, el efecto sería prácticamente nulo, sostuvo Marín en declaraciones radiales a Mitre y La Red. En ese sentido, remarcó que movimientos bruscos pero breves no necesariamente se trasladan a los surtidores. En situaciones así, no habría impacto, insistió. En YPF tenemos una política de precios, no vemos el precio del petroleo en el día, tenemos un acuerdo con los consumidores. Lo que hacemos es tener un promedio, entonces cuando hay precios del petroleo que duran muy poco no afecta al precio de los combustibles, dijo. Marín destacó que la empresa cuenta con un sistema que le permite monitorear en tiempo real lo que sucede en cada surtidor del país y en base a ello administrar los precios. Consultado por las recientes subas de los combustibles, el directivo vinculó las variaciones al incremento en los impuestos al combustible líquido (ICL) y al dióxido de carbono (IDC). Explican algunos puntos porcentuales, afirmó. De todos modos, aclaró que la política de la compañía es aplicar los ajustes de manera gradual. Nosotros hacemos aumentos muy lentos; no es que trasladamos todo en un solo día, explicó. En cuanto al impacto sobre los proyectos en marcha de gas natural licuado (GNL), el directivo señaló que aún resta evaluar la repercusión del conflicto en el mercado financiero, aunque aseguró que la hoja de ruta de la compañía no se modificó. Hay que ver cómo afecta esto al mundo de las finanzas, pero nosotros seguimos adelante con el programa, afirmó. Estamos terminando los documentos finales con ENI y XRG para empezar el proceso de financiamiento del proyecto Argentina LNG, explicó, al tiempo que remarcó que la intención es avanzar según el cronograma previsto. En términos generales, Marín señaló que la escalada bélica posiciona a la Argentina, al estar lejos de la zona de guerra, como un proveedor seguro, como sucedió cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania. La mirada de analistas De acuerdo con lo señalado por Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, la Argentina dispone de iniciativas para exportar GNL desde 2027 y registra una producción de petróleo que ya supera los 900.000 barriles por día. Ese escenario, planteó, habilita la posibilidad de capitalizar la volatilidad del contexto internacional y profundizar la presencia del país en mercados considerados estratégicos. El especialista subrayó además que, únicamente en el segmento de hidrocarburos, el año pasado se obtuvo un superávit cercano a los USD 5.000 millones, lo que marcó un giro relevante frente a ejercicios previos, cuando la balanza comercial energética mostraba déficits acumulados. Describió a la energía como un ordenador económico para la Argentina y destacó su incidencia tanto en la mejora del frente externo como en el impulso al entramado productivo. Por su parte, Daniel Dreizzen, Director de Aleph Energy, aseguró que un eventual aumento sostenido del precio internacional del crudo tendría un impacto directo sobre la balanza comercial argentina en 2026, ya que elevaría los ingresos por exportaciones de petróleo. En cambio, dice el también ex secretario de Planeamiento Energético, si el valor del gas en el mercado global se mantuviera elevado, el efecto sería más complejo: en el corto plazo implicaría mayores costos de importación, aunque en una perspectiva de más largo plazo podría favorecer el desarrollo y la viabilidad económica de proyectos de GNL.
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