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Parana » NSA
Fecha: 03/03/2026 02:12
Tras el fenómeno de los therians -las personas que se autoperciben animales-, en las redes se viralizaron videos de una práctica aún más curiosa. La novedad, llamada hobby dogging, se lleva a cabo en plazas y parques, donde suele haber un guía que imparte clases a los participantes. Comenzó en Alemania, como una forma burlesca de imitar a paseadores, pero pronto se fue expandiendo a países vecinos, en los que ciertas personas la tomaron como una distracción y una forma de sentirse cercanas al mundo animal. Caminatas, órdenes verbales y adiestradores: los detalles del «hobby dogging» Luego de la controversia que causó la aparición de los therians, las redes dieron cuenta de otra práctica relacionada con el mundo animal, igualmente sorprendente: simular el paseo de un perro. El hobby dogging es la actividad por la que personas salen a caminar por los espacios públicos llevando una correa, tal como lo hacen los dueños con sus perros, pero sin un animal en la otra punta de esta. Por lo general, utilizan una correa y un collar rígidos, con el objetivo de aparentar que realmente están paseando a una mascota. Si ya de por sí esto resulta extraño, más puede parecerlo el hecho de que algunas personas contratan a un entrenador para que los guíe durante la experiencia. En las sesiones de estos «adiestradores» se dan indicaciones, se marcan pausas y se simulan interacciones típicas de paseos con perros reales. Entre estos ejercicios, se incluyen caminar a determinado ritmo, realizar saltos de los supuestos perros, detenerse en puntos específicos y practicar órdenes verbales. De parodia a actividad recreativa: la historia del «hobby dogging» Inicialmente, esta actividad se originó como una sátira en Heilbronn, una ciudad del sur de Alemania, pero pronto terminó consolidándose como una disciplina con fines formativos y recreativos. Su creadora es la adiestradora profesional Barbara Gerlinger, quien ideó el concepto inicialmente como una broma que parodiaba las rutinas tradicionales de obediencia canina. Con el tiempo, la propuesta evolucionó. Gerlinger observó que la dinámica podía convertirse en una herramienta útil para que las personas practicaran técnicas de adiestramiento sin la presencia de un perro real. Según su enfoque, muchos de los desafíos en el entrenamiento con perros de verdad no radican en el animal, sino en la comunicación, la postura y la coherencia de su dueño. De ahí su premisa: el problema no suele estar en la mascota, sino en quien sostiene la correa. El objetivo principal de esta actividad, por tanto, es mejorar la concentración, el lenguaje corporal y la claridad en la comunicación verbal de la persona paseante, al eliminar la distracción que puede generar la presencia de un animal. Además de su dimensión formativa, esta actividad también puede cumplir una función terapéutica: algunas personas la practican como ejercicio de relajación, mientras que otras la consideran una forma simbólica de rendir homenaje a mascotas fallecidas. También existen quienes la hacen, simplemente, porque tienen ganas de tener un perro y, por temas de costos, lugar y/o falta de tiempo, no pueden, por lo que encuentran en ella una forma de saciar su deseo. El hobby dogging no es la primera actividad que implica relaciones entre humanos y animales o elementos no reales. Parecido a ella, desde hace tiempo, existe el «hobby horsing», que implica cabalgar un caballo de madera. Otro ejemplo lo constituye el campeonato mundial de Air Guitar, una competencia en la que las personas simulan tocar una guitarra.
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