02/03/2026 23:59
02/03/2026 23:59
02/03/2026 23:59
02/03/2026 23:59
02/03/2026 23:56
02/03/2026 23:55
02/03/2026 23:51
02/03/2026 23:51
02/03/2026 23:51
02/03/2026 23:51
» TN
Fecha: 02/03/2026 22:19
Llegaron desde Mendoza con un sueño en la valija y la ilusión de crecer en Buenos Aires. Elisa, su hija Milagros y la pequeña Cataleya abuela joven, mamá influencer y una nena de dos años pensaron la mudanza como una oportunidad para expandirse en el mundo del entretenimiento. Hoy, mientras intentan sostener ese proyecto, pasan las noches en la zona de Costanera Sur, junto a la Reserva Ecológica, y luchan por salir adelante. Leé también: Remate de frutas y verduras: un kilo de papa a $125, uno de cebolla a $150 y un maple de huevos a $4500 Las tres nacieron en Mendoza y comparten una historia atravesada por la maternidad temprana. Elisa fue mamá a los 17, mientras que Milagros dio a luz a Cataleya a los 19. Vinimos a expandirnos. Nos gusta dedicarnos al entretenimiento. Vendemos maquillaje, vinimos por esa razón. Pero en el camino pasan cosas, contó Elisa. La mujer es escritora y tiene dos libros publicados. Sobre su hija, agregó: Mi hija es influencer, se dedica a las redes, y precisó que Milagros tiene 6000 seguidores en TikTok. La apuesta familiar era combinar esas facetas con la venta de productos de belleza para generar ingresos en la Ciudad. Pero la realidad se volvió más compleja de lo esperado. Aunque aclaran que nunca atravesaron períodos de más de un mes viviendo en la calle, hoy dependen de la solidaridad y de lo que puedan generar día a día. Tratamos de ir a un lugar resguardado, un negocio que esté abierto de noche, buscamos espacio para reponernos. A las 6 de la mañana nos vamos, explicó Elisa sobre la rutina nocturna. Milagros detalló cómo hacen para que Cataleya descanse en medio de la intemperie. La acostamos en el cochecito, la abrigamos y no se da ni cuenta. Pero nos han comido los mosquitos, las hormigas, el frío, sostuvo. De todas formas, expresó: A mí me generó mucho dolor las situaciones duras que atravesamos. Me siento muy sola, más sin el papá de mi hija presente. Muchas veces le pedí ayuda y no recibí la respuesta que esperaba, incluso le pedí plata para pagar un lugar para que pudiéramos dormir. Elisa también puso cifras al esfuerzo cotidiano. Hoy lo más económico que estamos pagando para pasar la noche es $42.000, señaló sobre los alojamientos temporarios a los que recurren cuando logran reunir el dinero necesario. En ese contexto, cada jornada se convierte en una carrera para cubrir gastos básicos. Leé también: Por la falta de repuestos y el costo de los arreglos, cada vez hay más autos tirados en las calles Entre lágrimas, la mujer repasó su historia personal y reivindicó su recorrido. Saben que mi camino no empezó acá. Yo fui mamá adolescente, terminé la secundaria con mi hija nacida y empecé una carrera. Tengo 200 años en historias. Pese a las dificultades, Elisa se aferra a una convicción. ¿El final de esta historia? Creo que nos va a ir muy bien y que se van a abrir muchas puertas. Creo que Dios no coloca una pieza fuera de lugar. Con esa esperanza, las tres siguen apostando a que el sueño que las trajo desde Mendoza todavía está a tiempo de cumplirse.
Ver noticia original