Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Hace dos años dormían en un cajero de un banco y un medio de La Plata contaba su historia: Entró un tipo, nos miró y nos cambió la vida

    » La Nacion

    Fecha: 02/03/2026 16:37

    Hugo, Sofía y su hijo de un año lo habían perdido todo; una foto del sitio 0221.com.ar reflejó con lo que estaban viviendo; cuando Edgardo nos ofreció el trabajo, sentimos un alivio inmenso, dicen sobre la persona que los ayudó a salir adelante - 7 minutos de lectura' Una noche fría de domingo, una pareja joven con un bebé se refugiaba en un cajero del banco Provincia ubicado en las calles 7 y 70 de la ciudad de La Plata. Hugo y Sofía se habían abrigado como podían, acomodados sobre un cartón en el piso. Lo que querían era que Lucas, su bebé de un año, descansara lo mejor posible. Sofía sostenía en brazos a Lucas, envuelto en mantas, protegiéndolo con su cuerpo. Hugo estaba sentado a su lado, vigilando su entorno. Así pasaba sus noches, sin dormir, atento a cualquier movimiento. Hugo había perdido su trabajo y quedaron en situación de calle. Sin una red familiar que los contuviera, estaba desesperado por ayudar a su familia, pero no tenía los medios para hacerlo. Miraba a su mujer y a su hijo y pensaba, con un dolor inmenso, en lo más básico que no podía darles: un plato de comida, un lugar seguro donde dormir. Aquella noche fue igual a las tantas otras que vivieron en ese mismo cajero salvo por una situación que lo cambió todo: un hombre alto y corpulento, con el pelo canoso, que más tarde conocerían como Edgardo, entró al cajero y se detuvo al verlos. Charlaron un rato, les preguntó sobre su situación. Le contaron que se habían quedado en la calle, que Hugo estaba sin trabajo. Los saludó y estaba a punto de irse, pero se frenó en la puerta, con una mano en el picaporte. Giró hacia Hugo y le hizo una oferta que le cambió la vida: ¿Podés trabajar? Edgardo es dueño de Megallón, una pyme que produce medallones vegetarianos. Después de esa breve conversación, sumó a Hugo como uno de sus empleados. Cuando Edgardo me ofreció el trabajo, sentí un alivio inmenso. Esa oferta fue el empujón que yo necesitaba para salir adelante, cuenta Hugo. Su situación conmovió a Edgardo. Verlos a los tres en la calle me partió el corazón. Yo también soy padre, me duele imaginarme a mí y a mi familia en una situación así, cuenta. Apenas habló con ellos, entendió que lo que Hugo necesitaba era la posibilidad de pensar en un futuro: Él estaba roto emocionalmente, estaba pasando un momento horrible y solo quería cuidar a su familia. Lo que yo quería mostrarle es que podía soñar con una vida mejor, dice. Empezó como ayudante de cocina y hoy es la mano derecha de Edgardo: es un apasionado de la gastronomía y aprende rápido. Esa oportunidad le permitió reconstruir su vida: pudo pagar un alquiler para salir de la calle y acceder a otros empleos para complementar sus ingresos. Trabajó en un emprendimiento de viandas, en una dietética, en una carnicería. Ahora está en la cadena de restaurantes Sushi Pop, además de seguir en Megallón los fines de semana. Temía que me juzgaran En mayo de 2024, 0221.com.ar, un medio de La Plata contó la historia de Hugo, Sofía y Lucas, que en ese momento estaban en situación de calle. Los dos meses que pasamos en la calle son un recuerdo muy doloroso. Teníamos mucho miedo, recuerda Hugo. Durante el día, caminaban por la ciudad para conseguir comida o lo que necesitaba el bebé, como pañales y leche. Al caer la noche se acomodaban donde podían, en plazas o cajeros, con cartón y mantas. Hugo, sin embargo, no dormía. Pasaba la noche despierto, vigilando sus alrededores. La noche anterior a su primer día en Megallón, Hugo se la pasó nervioso. Estaba preocupado por su aspecto físico: Tenía el pelo largo, desprolijo. Hacía ocho meses que no me lo cortaba porque no tenía el dinero. Tenía miedo de que me juzgaran, de que me vieran cuando llegara y me dijeran que me fuera, recuerda. Y cuenta que el único gusto que se dio con su primer sueldo fue ir a la peluquería. Edgardo hoy reflexiona sobre el valor de esa oferta que le hizo a Hugo: Hay muchos chicos como él que lo único que necesitan es que les den una oportunidad. Los emprendedores podemos generar un impacto social enorme ayudando desde donde podamos. A ellos les cambia la vida y terminan llegando muy lejos, dice. La familia de Hugo Hugo tiene 23 años y junto a Sofía y sus hijos Lucas y Noha viven en una casa que alquilan en City Bell. Lucas ya tiene 3 años, Noha recién está por cumplir 1 año. Lo que más quiere para ellos es que tengan una niñez distinta a la que él vivió. Su papá era guardia de seguridad y trabajaba para dos empresas, Hugo lo veía muy poco. Su mamá tenía esquizofrenia y solía tener ataques de convulsiones. Los años que Hugo pasó con ella estuvieron marcados por la violencia física y verbal. Fue su abuela paterna, Marta, la que se encargó de criarlo: Ella me enseñó todo, a caminar, a leer y a escribir. Me mostró el mundo y me inculcó los valores de humildad y respeto que yo hoy le transmito a mis hijos. A los 13 años empezó a trabajar. En la semana, iba a la escuela. Cuando llegaba el fin de semana, acompañaba a su papá a hacer changas de jardinería. Hugo y Sofía se conocieron por Instagram cuando tenían 17 años: desde entonces son inseparables. Se convirtieron en padres cuando él tenía 19 y ella 18. Ambos abandonaron la escuela y se mudaron juntos. Para sostener a su familia, Hugo se desempeñó como albañil y como cocinero en Mostaza. Sin embargo, empezó a tener problemas para llegar a fin de mes. Después de un tiempo, no pudieron pagar el alquiler y los tres quedaron en la calle. En ese contexto, Hugo tuvo que faltar varios días al trabajo y finalmente perdió el empleo. El sueño de emprender Hugo y Sofía quieren abrir una pizzería. Hugo está entusiasmado con la idea de emprender, y los empleos que tiene actualmente le permiten ahorrar de a poco para invertir en este sueño: necesita comprar una cocina industrial, una heladera y una moto para hacer repartos. También planean terminar la secundaria. Sofía quiere anotarse en la academia de policía y busca cursos online que le permitan terminar la secundaria mientras cuida de Noha. Mirando hacia atrás, hoy Hugo se siente orgulloso de su esfuerzo y de lo que luchó para salir de la calle. Tengo a mi mujer, tengo a mis dos hijos. Son lo mejor que me pasó en la vida. La mejor parte del día es el tiempo que paso con ellos. Lloran cuando me voy al trabajo y se quedan despiertos hasta la hora en la que vuelvo para darme un abrazo cuando llego a casa, dice con una sonrisa. Lo único que quiere es que crezcan rodeados de amor y que tengan la oportunidad de elegir una carrera, una profesión: Cuando sean grandes, me encantaría que cuando les pregunten por mí digan que soy una persona muy trabajadora y que les doy todo el amor del mundo. Más información - Si querés contactar a Hugo, podés escribirle por WhatsApp a +54 9 221 437-9989 Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por