Contacto

×
  • +54 343 4178845

  • bcuadra@examedia.com.ar

  • Entre Ríos, Argentina

  • Belén, ganadora del Goya: la excepción y la regla

    Parana » Inventario22

    Fecha: 02/03/2026 11:49

    Belén, ganadora del Goya: la excepción y la regla "Belén", un premio para un cine en crisis por la motosierra de Milei. 02/03/2026 08:48 110195 3.29 minutos. El Premio Goya a la mejor película iberoamericana que recibió Belén en la noche del sábado por parte de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España (AACCE) viene a demostrar que el cine argentino, aún en inferioridad de condiciones y sin apoyo institucional alguno por parte del Estado nacional, es capaz de cosechar reconocimientos internacionales y de competir de igual a igual con algunas de las mejores producciones de la región. Hay profesionalismo, creatividad y coraje en Belén, que tuvo que soportar en nuestro país una agresiva campaña en su contra por parte de los camisas pardas que patrullan las redes sociales en nombre de una libertad que solo busca acallar voces críticas. La película dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi ya había encontrado su plataforma ideal de lanzamiento en el último Festival de San Sebastián, donde ganó la Concha de Plata a la Mejor Interpretación de Reparto para Camila Plaate, la actriz que encarna al personaje del título. Con Belén, Fonzi da un gran salto. Es una película muy potente, sobre una tremenda arbitrariedad judicial. Es cine clásico de combate, muy bien hecho por cierto, ratificó entonces el director del festival donostiarra, José Luis Rebordinos. En la Argentina, el público local no fue indiferente al planteo de la película (más de 100 mil espectadores en salas), que recrea el caso de una joven tucumana condenada injustamente tras sufrir un aborto espontáneo. La difusión en la plataforma Prime Video no hizo sino multiplicar su llegada a distintos mercados, pero este dato no debe ocultar el hecho de que Belén es una producción de Amazon/MGM asociada a la compañía local K&S, sin colaboración alguna por parte del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, que prefiere mirar para otro lado, Tik Tok preferentemente, que parece la única idea que tiene del cine el economista Carlos Pirovano, al frente del organismo. En este sentido, la diferencia con otros países es impactante. Sin ir más lejos, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, estuvo presente en la gala de anoche de los Goya, donde el responsable de la Academia, Fernando Méndez-Leite, destacó que el cine español está en su mejor momento histórico, por la cantidad y la calidad de su producción, ejemplificadas por las principales ganadoras de la noche, las ficciones Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, y Sirat, de Olivier Laxe, y el documental Tardes de soledad, de Albert Serra. Por su parte, en Brasil, el presidente Lula no sólo ha potenciado el apoyo estatal al cine a través de la agencia Ancine. También asiste regularmente a los estrenos de algunas de las películas más resonantes de su país, como Aún estoy aquí, de Walter Salles, y El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, y promueve que el público local se comprometa con el cine nacional. Que debe tener todo tipo de expresiones y escalas de producción, no solo aquellas que puedan competir por el Oscar. La prueba más reciente fue en la última Berlinale, donde Brasil fue el país con mayor representación de América latina, con ocho largometrajes en distintas secciones (Argentina tuvo dos, sin el logo del Incaa, y una coproducción con Chile, filmada en Mendoza gracias al cash rebate de la provincia). El cine argentino tiene una larga y fructífera historia en los Goya: en los 40 años desde que existe el premio para la mejor película iberoamericana, ganó en 20 oportunidades, empezando en 1986 con La película del rey. En estas últimas cuatro décadas, el Incaa siempre estuvo, de una manera u otra, respaldando a su producción. Que ahora se haya llamado a inactividad y silencio no impide que una película como Belén llegue a esta instancia de premio, pero condena al cine nacional en su conjunto a la incertidumbre y la precariedad, cuando no a la parálisis, lisa y llana. Ese es el plan libertario. Y no hay que permitirlo. La película dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi ya había encontrado su plataforma ideal de lanzamiento en el último Festival de San Sebastián, donde ganó la Concha de Plata a la Mejor Interpretación de Reparto para Camila Plaate, la actriz que encarna al personaje del título. Con Belén, Fonzi da un gran salto. Es una película muy potente, sobre una tremenda arbitrariedad judicial. Es cine clásico de combate, muy bien hecho por cierto, ratificó entonces el director del festival donostiarra, José Luis Rebordinos. En la Argentina, el público local no fue indiferente al planteo de la película (más de 100 mil espectadores en salas), que recrea el caso de una joven tucumana condenada injustamente tras sufrir un aborto espontáneo. La difusión en la plataforma Prime Video no hizo sino multiplicar su llegada a distintos mercados, pero este dato no debe ocultar el hecho de que Belén es una producción de Amazon/MGM asociada a la compañía local K&S, sin colaboración alguna por parte del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, que prefiere mirar para otro lado, Tik Tok preferentemente, que parece la única idea que tiene del cine el economista Carlos Pirovano, al frente del organismo. En este sentido, la diferencia con otros países es impactante. Sin ir más lejos, Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, estuvo presente en la gala de anoche de los Goya, donde el responsable de la Academia, Fernando Méndez-Leite, destacó que el cine español está en su mejor momento histórico, por la cantidad y la calidad de su producción, ejemplificadas por las principales ganadoras de la noche, las ficciones Los domingos, de Alauda Ruiz de Azúa, y Sirat, de Olivier Laxe, y el documental Tardes de soledad, de Albert Serra. Por su parte, en Brasil, el presidente Lula no sólo ha potenciado el apoyo estatal al cine a través de la agencia Ancine. También asiste regularmente a los estrenos de algunas de las películas más resonantes de su país, como Aún estoy aquí, de Walter Salles, y El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, y promueve que el público local se comprometa con el cine nacional. Que debe tener todo tipo de expresiones y escalas de producción, no solo aquellas que puedan competir por el Oscar. La prueba más reciente fue en la última Berlinale, donde Brasil fue el país con mayor representación de América latina, con ocho largometrajes en distintas secciones (Argentina tuvo dos, sin el logo del Incaa, y una coproducción con Chile, filmada en Mendoza gracias al cash rebate de la provincia). El cine argentino tiene una larga y fructífera historia en los Goya: en los 40 años desde que existe el premio para la mejor película iberoamericana, ganó en 20 oportunidades, empezando en 1986 con La película del rey. En estas últimas cuatro décadas, el Incaa siempre estuvo, de una manera u otra, respaldando a su producción. Que ahora se haya llamado a inactividad y silencio no impide que una película como Belén llegue a esta instancia de premio, pero condena al cine nacional en su conjunto a la incertidumbre y la precariedad, cuando no a la parálisis, lisa y llana. Ese es el plan libertario. Y no hay que permitirlo.

    Ver noticia original

    También te puede interesar

  • Examedia © 2024

    Desarrollado por