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» Clarin
Fecha: 02/03/2026 09:03
Hay una relación que los profesionales de la salud asumen como evidente, pero que muchas personas desconocen: es aquella que se da entre peso saludable y buen descanso. Precisamente, con el fin no solo de poner el foco en este vínculo, sino también respecto a la importancia de obtener un diagnóstico en caso de vivir con obesidad; es que esta semana el Hospital de Clínicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) estará llevando a cabo una campaña para realizar chequeos y brindar una devolución personalizada (ver abajo). La importancia del diagnóstico Durante la campaña sobre obesidad realizada en el Hospital de Clínicas en 2025, más del 50% de los participantes que fueron diagnosticados con obesidad nunca habían recibido diagnóstico formal por parte de profesionales de la salud, ni se reconocían como personas con obesidad, indica Pilar Quevedo, jefa de la División Nutrición. El hecho de no saber que se padece un trastorno, impide no solamente acceder a un tratamiento adecuado, sino también ignorar otros asociados. En este sentido, Quevedo acota que las comorbilidades más frecuentes halladas en esa muestra fueron hipertensión arterial (36,5%), diabetes mellitus (13,5%), dislipidemia (14,9%) y enfermedad hepática/hígado graso (22,3%). El 30,4% presentó al menos dos comorbilidades cardiometabólicas. Dormir mal, comer peor La relación entre obesidad y mal descanso es muy prevalente, pero además, bidireccional. Tener obesidad hace en la mayoría de los casos que las personas duerman mal, y a su vez, quienes duermen mal, tienden a alimentarse de una manera poco conveniente en cuanto a cantidades y calidad de alimentos. Por un lado, porque al dormir correctamente, se secreta una hormona anorexígena (la leptina), que inhibe el apetito. Cuando el descanso no es adecuado en cuanto a calidad y duración y esa hormona no se secreta correctamente, las personas no solo tienden a tener más apetito luego de una mala noche, sino que además suelen alimentarse peor, con productos altos en glucosa. Suscribite a Buena Vida Porque también ocurre que dormir mal deja a la persona en un estado de malestar que el cerebro busca equilibrar con recompensas inmediatas, como la que brindan estos productos o los ultraprocesados. Y, como indicó Diego Golombek en una entrevista reciente, por cuestiones que ocurren a nivel metabólico, comiendo lo mismo, el día que dormimos mal, engordamos más. Además, el cansancio crónico, explica el jefe del Laboratorio del Sueño del Hospital de Clínicas, Facundo Nogueira; reduce la iniciativa para la actividad física, promueve el sedentarismo y, en muchos casos, los despertares nocturnos se asocian a la ingesta de alimentos durante la noche, lo que incrementa el riesgo de sobrepeso y obesidad. Obesidad y sueño Por otro lado, mirando la problemática desde el otro polo, tanto el sobrepeso como la obesidad predisponen a tener apnea obstructiva del sueño (AOS), una de las principales causas base de los problemas de sueño. La AOS es un trastorno crónico que ocurre cuando la respiración se detiene mientras la persona duerme, debido a que las vías respiratorias se estrechan o bloquean parcialmente. Es tan común que puede afectar a una de cada cinco personas en todo el mundo, aunque advierten que la mayoría de quienes la padecen no lo saben. Según datos publicados en Science Direct, indican desde el Clínicas, alrededor del 70% de las personas con apneas del sueño tienen sobrepeso, más de la mitad de quienes viven con obesidad padecen este trastorno, y en pacientes candidatos a cirugía bariátrica la prevalencia supera el 85%. En hombres y mujeres posmenopáusicas, dice Nogueira, la acumulación de tejido graso en el cuello y la garganta aumenta el riesgo de colapso de la vía aérea durante el sueño. La faringe es muscular y se relaja al dormir. Si hay exceso de tejido graso, se estrecha el paso del aire, primero aparece el ronquido y, si progresa, se producen las apneas del sueño, señala. En personas con obesidad severa puede presentarse además la hipoventilación nocturna, una condición en la que el exceso de tejido graso en el abdomen y el tórax dificulta la respiración durante el sueño, disminuye el ingreso de oxígeno y aumenta el dióxido de carbono en sangre, con consecuencias cardíacas y neurológicas potencialmente graves. La importancia de tratarlas Por ende, los profesionales del Clínicas instan a buscar diagnóstico y tratamiento en caso de presentar cualquiera de estas alteraciones. Respecto al sueño, Nogueira advierte: El descanso y el sueño son pilares fundamentales en el tratamiento de las enfermedades metabólicas y cardiovasculares, incluida la obesidad. Dormir bien mejora el ánimo, la energía y la capacidad para sostener hábitos saludables. Por otra parte, destacan la relevancia de tratar la obesidad, una enfermedad crónica, multifactorial y progresiva, asociada a un aumento significativo del riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, dislipidemia y enfermedad hepática grasa asociada al metabolismo; que impacta negativamente en la calidad de vida y el bienestar emocional, cierran. La Campaña Semana de la Obesidad 2026 se realizará en el Hospital de Clínicas (Av. Córdoba 2351, planta baja, sector A). La actividad se organizará mediante un circuito de seis postas para conocer antecedentes médicos y hábitos de los participantes, hacerles chequeos y darles una devolución personalizada. *** ¿Tenés alguna duda sobre salud y bienestar que te gustaría que abordemos en notas de la sección? Escribinos tu consulta a buenavida@clarin.com. Sobre la firma Newsletter Clarín
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