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Concordia » Despertar Entrerriano
Fecha: 02/03/2026 07:56
Cuando el fuego se vuelve costumbre: la práctica que sigue poniendo en riesgo a Concordia La quema de basura y pastizales continúa siendo una escena diaria en distintos barrios de la ciudad, a pesar de estar prohibida, las últimas semanas la cantidad inició una alarma, sumando hasta 15 incendios diarios. Una problemática que se repite, humo que afecta la salud y focos que podrían evitarse con servicios municipales ya disponibles. Bomberos y el Municipio advierten que la mayoría de los incendios tienen origen humano y alertan sobre un hábito que hoy genera consecuencias cada vez más graves. Para conocer un poco más del tema e interiorizarnos en la labor de los que socorren estas situaciones, Despertar Entrerriano se comunicó con el comandante Juan medina, segundo jefe de bomberos voluntarios, y complementó la información con la palabra de Constanza Montoreano, la directora de concientización ambiental del municipio. Incendios todos los días: una rutina que no debería existir En Concordia, el fuego dejó de ser un hecho excepcional para convertirse en una postal cotidiana. Así lo confirma Juan Medina, segundo jefe del cuerpo activo de Bomberos Voluntarios de Concordia: Para redondear, estamos teniendo unos diez incendios por día. En algunos casos llegamos a quince, casi todos de pastizales, basura, basurales y terrenos baldíos. La reiteración no solo preocupa por la cantidad, sino por la dispersión de los focos. Muchas veces están en distintos puntos y bastante distantes entre sí. Nosotros cubrimos todo el departamento Concordia, así que hay que priorizar según el riesgo de propagación, si hay viviendas, vehículos o plantaciones cerca, explicó Medina. Las intervenciones se concentran en distintos sectores de la ciudad y zonas aledañas. En el sur, se registraron incendios en Humberto Primo y la Defensa Sur; también en calle Los Viñedos y Diamante, con reiteraciones en la zona de Padres Capuchinos. En áreas con asentamientos, como Pampa Soler y La Bianca, las salidas se repiten semana tras semana. Hacia el norte y noroeste, los focos aparecen sobre Ruta 4, Boulevard Yuquerí, Moulins, Villa Zorraquín y Osvaldo Magnasco. Desde Ruta 4 hasta Moulins tenemos concurrencias reiteradas. Lo mismo pasa en Villa Zorraquín y Magnasco, detalló el bombero. En sectores más alejados, como Campo Abasto, Colonia Roca, Ruta 14, Ruta 015 y Estancia Grande, se contabilizaron más de seis intervenciones en una misma zona en pocos días. Eso ya nos hace pensar que muchas veces son incendios intencionales, advirtió. Uno de los episodios más complejos ocurrió en el campo del Abasto, en cercanías de la planta de reciclado. Había una acumulación importante de basura, muy cerca del galpón. Tuvimos que trabajar con maquinaria municipal. Con altas temperaturas y viento rotando, el control se vuelve mucho más difícil, relató Medina. Cuando se analiza el origen de los incendios, el diagnóstico es contundente. En el 95% de los casos es por acción del hombre, afirmó el segundo jefe del cuerpo activo. La lista incluye quemas para limpiar terrenos, descuidos, manejo de maquinaria sin matachispas, trabajos rurales en zonas forestadas y, en menor medida, accidentes eléctricos o causas meteorológicas como la caída de un rayo. En los barrios, la escena se repite: vecinos que queman residuos domiciliarios y el fuego se propaga hacia pastizales linderos. Muchas veces esos pastizales están cerca de casillas. Ahí el riesgo es enorme y tenemos que actuar rápido, señaló. Cómo trabajan los Bomberos y por qué el enfriamiento es clave para evitar que el fuego vuelva Cada intervención no termina cuando las llamas se apagan. Juan Medina detalló que lo primero que hacen al llegar a un incendio es evaluar el escenario. Se analiza qué tipo de material se está quemando si es pastizal, basura, ramas o residuos más pesados, la topografía del lugar y las condiciones climáticas, especialmente el viento y la humedad, que determinan el comportamiento del fuego. Según explicó, en incendios de pastizales el avance suele ser rápido y violento, con llamas que se propagan con facilidad, por lo que se decide si el ataque será directo o indirecto. El ataque directo implica actuar sobre la llama con mochilas de agua, bombas de espalda o líneas desde los autobombas. En otros casos, se realiza un ataque indirecto, generando una franja limpia para cortar la continuidad del material combustible y frenar la propagación. Una vez controlado el foco, comienza el enfriamiento del suelo, una etapa que muchas veces no se ve pero es clave. El fuego puede quedar activo debajo, en raíces, basura enterrada o material orgánico caliente. Si no se enfría bien la zona, con un poco de viento o temperatura vuelve a encenderse, explicó Medina. Por eso, los bomberos remueven el terreno, riegan profundamente y verifican que no queden puntos calientes, incluso cuando el incendio ya parece extinguido. Este trabajo es especialmente complejo en basurales y terrenos con residuos acumulados, donde el fuego puede permanecer latente durante horas o días. Ahí es donde muchas veces tenemos que volver al mismo lugar varias veces, señaló el jefe del cuerpo activo, y advirtió que esa reiterancia suele estar vinculada a quemas intencionales o prácticas reiteradas de limpieza con fuego. El enfriamiento no solo previene la reactivación del incendio, sino que reduce el riesgo para viviendas cercanas, vehículos y personas. También evita que un foco pequeño vuelva a convertirse en un incendio de mayor magnitud, algo que en jornadas de altas temperaturas y viento puede suceder en cuestión de minutos. Los números que alarman Desde el Municipio, la directora de Conciencia Ambiental, Constanza Montoreano, aportó datos que dimensionan el problema. Entre enero de 2025 y el 13 de febrero de 2026, se registraron 361 incendios forestales y 3 de interfaz cuando el fuego de vegetación alcanza estructuras. En total, se quemaron aproximadamente 5.483 hectáreas de monte nativo, forestaciones de eucalipto y pino, y pastizales. En el mismo período, hubo 132 incendios estructurales, con 14 personas y/o animales lesionados, 126 viviendas afectadas y dos vehículos con daños parciales o totales. Para responder a estas emergencias se movilizaron nueve unidades y unos 40 efectivos entre dotaciones y radioperadores. En Concordia rige la Ordenanza N° 32.944, que prohíbe expresamente la quema a cielo abierto de residuos dentro del ejido urbano. No distingue entre hojas, restos de poda o basura domiciliaria: está prohibido. Cuando se incumple, interviene el Juzgado de Faltas con sanciones. La norma existe porque el daño es real. Hoy no se queman solo hojas: se quema basura mezclada, plásticos, envases y residuos domiciliarios. Quemar basura no la hace desaparecer. La transforma, advierte desde el área ambiental. En el proceso se liberan dioxinas y furanos, sustancias altamente tóxicas que se inhalan y pueden provocar enfermedades graves. Ese humo no se queda en un patio: circula por los barrios, lo respiran niños, adultos mayores y personas con problemas respiratorios. Cada incendio implica recursos públicos, desgaste humano y riesgo para toda la comunidad. Y ocurre en una ciudad que cuenta con recolección de residuos y retiro de ramas. Muchas de estas prácticas deberían haber desaparecido, coinciden desde Bomberos y el Municipio. Separar residuos, no quemar, mantener instalaciones eléctricas en condiciones y compostar lo orgánico son acciones simples. Todo lo verde vuelve a la tierra. Una cáscara de banana no es basura, es nutriente, remarca desde Conciencia Ambiental. Fuente: Despertar Entrerriano
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