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» Clarin
Fecha: 02/03/2026 06:42
Detrás de la liberación del gendarme Nahuel Gallo hay un dirigente que ofició de intermediario por sus vínculos con el régimen chavista. Se trata de Jorge Andrés Giménez Ochoa, un joven de 38 años que nació en una familia acomodada de Venezuela, hizo un postgrado de la carrera de administración de empresas en la Universidad de Georgetown y volvió a su país para hacerse cargo de Deportivo Lara. Fue su puntapié inicial en el mundo de la pelota, que luego lo conduciría a la Federación Venezolana de Fútbol mientras (FVF) hacía negocios con Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) y los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) bajo el ala del dictador Nicolás Maduro. Con apenas 29 años, mientras Venezuela se hundía en una crisis económica que reventó el bolívar, fue presentado como accionista de Deportivo Lara en compañía de su tío, Silvio Ochoa. Entonces, Giménez tenía una empresa de ropa de moda y, más allá de la vinculación familiar, nadie entendía su inclusión en el mundo del fútbol. En su país se lo conoce como un bolichico, apodo que se le atribuyó a los empresarios de la nueva generación que se criaron durante el chavismo. La expresión fue creada en 2010 por el escritor y periodista venezolano Juan Carlos Zapata. Para 2016, Giménez ya era uno de ellos. Lo cierto es que este caraqueño nacido el 11 de agosto de 1987 tomó notoriedad pública un año antes de su asunción como presidente de la FVF. Fue a partir de un viaje que la vicepresidente Delcy Rodríguez realizó a Madrid, muy a pesar de una sanción de la Comunidad Europea. Para evitar ser detenida, no pasó por los controles migratorios. Giménez acompañó a la delegada de Maduro, quien se reunió en el aeropuerto de Barajas con José Luis Ábalos, por entonces ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Laboral del PSOE que conduce Pedro Sánchez. Desde ese periplo, en Venezuela quedó claro que Giménez es un ahijado de Delcy Rodríguez, quien ahora está al frente del Gobierno de transición tras la detención de Maduro, quien será enjuiciado por narcoterrorista en Estados Unidos. Con el fallecimiento de Jesús Berardinelli en agosto de 2020 y el interinato de Laureano González, las elecciones en la FVF llevaron a Giménez al poder. Entonces, fue felicitado por la propia Rodríguez. "Venezuela tendrá voz profesional en el mundo del fútbol internacional. Un nuevo equipo unirá todos los esfuerzos para crecer con la pasión de la fanaticada de este deporte masivo", consignó la vicepresidente en su cuenta de X. Ese mismo año, Giménez volvió a viajar con Rodríguez en el avión presidencial rumbo a Qatar. Aunque nadie lo confirmó, habría ido a buscar financiamiento para encarar la pandemia en el medio de la crisis venezolana. Giménez quedó involucrado en la trama entre los hermanos Rodríguez (Delcy y Jorge, presidente de la Asamblea Nacional) y Tareck El Aissami, ex presidente de PDVSA. El ex comisario y ex secretario de Seguridad Ciudadana del Distrito Capital, Iván Simonovis, aseguró en su cuenta de X que el joven mandamás de la FVF es uno de los más prolijos delincuentes del madurismo y quien tiene una deuda con PDVSA por $1,200 millones de dólares, está listo para cerrar otra fraudulenta operación con 1 millón de barriles de crudo Blend 16, valorado en US$ 63 millones. El dirigente de fútbol salió indemne de las denuncias de corrupción que obligaron a El Aissami, quien ocupó varios puestos ministeriales en el régimen de Maduro, a PDVSA. José Néstor Pekerman, Fernando Bocha Batista y Fabricio Coloccini, entre otros argentinos, fueron la debilidad de Giménez a la hora de contratar a entrenadores para las Selecciones de Venezuela. La relación terminó mal. Después de dos años al frente de la Mayor (2021-2023), el presidente de la FVF disparó contra el ex técnico de la Selección Argentina y su representante, Pascual Lezcano. "Fue un sabor amargo para todos. Yo fui la primera persona que se ilusionó con el proyecto. Se portaron mal, afirmó. El Bocha dejó el Sub 20 y se hizo cargo de la Vinotinto. Fue despedido después de no clasificarse al Mundial que este año se disputará en Estados Unidos, México y Canadá. La semana pasada, Giménez y Claudio Tapia coincidieron en Barranquilla, donde los dirigentes de la Conmebol viajaron para la inauguración del Centro de Alojamiento para las Selecciones de Colombia. Allí terminaron de cerrar los detalles de la salida de Gallo de Venezuela. Chiqui quería la foto al pie del avión junto al gendarme, pero no pudo aterrizar en tierra caribeña producto de la negativa del juez Diego Amarante, que lo investiga por el incumplimiento en el pago de los aportes de seguridad social a raíz de una denuncia de ARCA. La excusa del viaje era participar de otra inauguración, las obras de la FVF en Barquisimeto. Hasta allá fue Luciano Nakis, presidente de Deportivo Armenio, prosecretario de la AFA y el famoso secanucas que asistió a Tapia en la Copa América. También, Fernando Isla Casares, el Gaucho, hombre de Ceremonial y Protocolo. #Institucional El Fútbol, un puente humanitario. AFA (@afa) March 1, 2026 https://t.co/DZb9a6O2Cq pic.twitter.com/xS4dca0Lpy Los dirigentes volvieron con Gallo. Justo el día en el que se conoció el escandaloso video de Juan Pablo Beacon, ex mano derecha de Pablo Toviggino, contando plata negra en una suerte de Rosadita. No parece casual. Sobre la firma Newsletter Clarín
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