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  • Algunos estudios comprobaron que la vitamina E puede resultar efectiva para combatir el hígado graso

    Parana » NSA

    Fecha: 02/03/2026 05:20

    La enfermedad del hígado graso no alcohólico afecta a uno de cada cuatro personas. Relacionada con el sobrepeso, la obesidad y la diabetes tipo 2, una de las maneras de prevenirla es llevar una dieta equilibrada. Un estudio demuestra que una vitamina podría resultar clave para combatir la dolencia. El hígado es el órgano interno más grande del cuerpo: pesa entre tres y cinco libras (1,35 a 2,25 kg), y ocupa la mayor parte de la caja torácica. Entre sus muchas funciones se destaca la de filtrar la sangre de todo tipo de toxinas. Cabe aclarar que existen dos tipos hígado graso: el alcohólico y el no alcohólico. Este último recibe el nombre científico de enfermedad hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD, por sus siglas en inglés), según explica la Fundación Americana del Hígado. Los médicos ignoran por qué algunas personas desarrollan mucha grasa en el hígado y otras no. Pero saben que aquellas que tienen sobrepeso, obesidad o diabetes tipo 2 corren mayor riesgo de padecer MALSD (Enfermedad Hepática Esteatótica Asociada a Disfunción Metabólica por su sigla en inglés) La enfermedad, en general asintomática, causa fibrosis, que son cicatrices en el hígado que el propio órgano puede regenerar. De no tratarse a tiempo, la MALSD puede derivar en esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH) que provoca cirrosis. Algunos estudios han comprobado que la vitamina E puede resultar efectiva para combatir el hígado graso. El PIVENS Trial, un ensayo clínico aleatorizado y multicéntrico publicado en 2010), realizado en 247 pacientes no diabéticos, sin cirrosis y con hígado graso, incluyó el suministro de 800 Ul de vitamina E al día y de un fármaco. Los resultados demuestran que la vitamina logró una mejoría en el 43% de las personas sometidas al ensayo. Después de este ensayo, publicado por la Biblioteca Nacional de Salud de los Estados Unidos (HNL), la vitamina E fue incluida en algunas guías clínicas, pero los investigadores advirtieron que no podía considerarse como un tratamiento universal y que no había tenido efecto en la fibrosis (cicatrización progresiva del hígado). La estadística de Estados Unidos señala que 1 de 4 habitantes padecen la enfermedad de hígado graso no alcohólico o corre mucho riesgo de contraerlo, según informa la organizacón American Liver Foundation en su página web. De todas maneras, Mayo Clinic afirma que la vitamina E podría aliviar algunos síntomas del hígado graso no alcohólico. Sin embargo, algunas pruebas sugieren que tomar vitamina E por vía oral con este fin durante dos años está relacionado con la resistencia a la insulina, afirman. La fortaleza de la vitamina E La vitamina E tiene propiedades antioxidantes, es decir, que puede proteger las células de la acción de los radicales libres (moléculas que el cuerpo produce cuando el organismo descompone los alimentos). Varios alimentos son ricos en vitamina E, por ejemplo: Aceite de canola. Aceite de oliva. Margarina. Almendras y cacahuetes. También puede obtenerse de las carnes, los lácteos, las hortalizas de hoja verde y los cereales fortificados, además de estar disponible como suplemento oral en forma de cápsulas o gotas. La cantidad diaria recomendada para adultos sanos es de 15 mg al día. Los alimentos que previenen el hígado graso La dieta para prevenir el hígado graso o para disminuir sus efectos debe incluir, entre otros, los siguientes alimentos: 1.Verduras y hortalizas (vegetales de hoja verde, brócoli, coliflor, espárragos, calabaza y pimientos). 2.Frutas frescas (manzana, pera, naranja, frutillas y arándanos). 3.Legumbres (lentejas, garbanzos y frijoles). 4.Cereales integrales (arroz integral, avena, quinoa y pan integral) 5.Proteínas magras (pollo sin piel, salmón, atún, trucha, claras de huevo y carne vacuna magra). 6.Grasas saludables: aceite de oliva extra virgen, aguacate (palta), nueces, almendras, semillas de lino, semillas de chía. 7.Lácteos descremados (leche, yogur y quesos bajos en grasa). Por otra parte, para evitar desarrollar el hígado graso no alcóholico, es bueno evitar: El alcohol. El azúcar. Las bebidas con fructuosa. Los alimentos ultraprocesados. Las comidas rápidas (comidas basura). Proporciones: 2 reglas de oro para cumplir siempre Comer sin excepciones porciones moderadas de alimentos. Beber agua suficiente por día, que no debe bajar de 1,5 a 2 litros por jornada.

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