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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 01/03/2026 20:54
Pasaron 15 meses del dÃa en que el gendarme argentino Nahuel Gallo viajó a Venezuela sin saber que iba a quedar secuestrado en un centro clandestino por 448 dÃas. Era 8 de diciembre de 2024, cuando el paÃs estaba bajo pleno régimen de Nicolás Maduro y el dictador utilizaba la toma de rehenes extranjeros como una macabra herramienta de negociación y presión internacional. Gallo, que por ese entonces tenÃa 34 años, ingresó desde Colombia a través de un paso fronterizo terrestre. Cruzó por el Puente Internacional Francisco de Paula Santander. Su destino era la localidad venezolana de Táchira, a donde iba con el propósito de visitar a su pareja y a su hijo. Sin embargo, el dictador Nicolás Maduro y su mano derecha, Diosdado Cabello, pusieron en duda el motivo de su viaje, insistieron en que iba a cumplir una misión y, pese a no exponer prueba alguna, lo acusaron de espionaje. AsÃ, lo incomunicaron, lo aislaron y sin un proceso formal público, ni asistencia legal propia ni consular, lo dejaron detenido. Mientras tanto, desde GendarmerÃa Nacional Argentina aclararon que Gallo se encontraba en Venezuela con licencia anual ordinaria, autorizada por la GNA y que su presencia en el paÃs no tenÃa relación directa con operaciones oficiales. Pero de nada sirvió. La pareja del gendarme, MarÃa Alexandra Gómez, que luego tuvo que esconderse con su hijo por seguridad, también pedÃa su liberación mientras aseguraba desesperadamente que el motivo de la visita eran solo unas vacaciones en familia. Nunca dieron lugar a ningún reclamo ni negociación para liberarlo. AsÃ, Nahuel Gallo quedó secuestrado en el tenebroso centro Rodeo 1, en El Helicoide. En ese y otros centros clandestinos que funcionaban durante el régimen y eran controlados por Cabello y el Cártel de los Soles, los rehenes eran sometidos a torturas, amenazas y traslados para quebrar su voluntad. Gallo estuvo ahà 448 dÃas a merced de un sistema dispuesto a asesinar opositores y ejecutar detenidos. El Gobierno argentino exigió desde el principio su liberación y reclamó ante la ONU, la OEA y la Corte Penal Internacional. La familia supo gracias a testimonios de sobrevivientes como el colombiano Iván Colmenares que el uniformado resistÃa fÃsicamente, pero que enfrentaba un régimen de aislamiento, tormentos psicológicos y amenazas de muerte dentro de la lógica de la narcodictadura. Antes del secuestro, Gallo llevaba una vida tranquila. Se desempeñaba como gendarme en Uspallata, Mendoza, una zona estratégica y familiar para él. Su entorno lo describÃa como sereno, disciplinado y cercano a sus afectos, especialmente a su hermana Daiana. Hasta este domingo, permanecÃa en condición técnica de desaparecido en Venezuela, acusado de delitos inexistentes -espionaje y supuesto terrorismo- y sometido a un sistema que utilizaba a los detenidos como piezas de cambio. El primer indicio de su liberación habÃa ocurrido esta misma semana, cuando pudo comunicarse por primera vez con su mujer, MarÃa Alexandra. Ocurrió en medio de una entrevista radial. Infobae habló con ella poco después. Por el teléfono se escuchaban risas, alegrÃas y una mezcla de alivio y esperanza. Esa llamada habÃa confirmado dos cosas, después de tanta desolación: que AgustÃn Nahuel Gallo estaba vivo y que, efectivamente, estaba en El Rodeo 1. Para que esa comunicación ocurriera, pasaron muchas cosas, pero una fue central: todos los extranjeros que estaban allà comenzaron una huelga de hambre para exigir que se les aplique a ellos tambien la ley de amnistÃa que el régimen habÃa aprobado para los presos polÃticos. HabÃan pasado varios dÃas sin comer y el régimen decidió aflojar las cadenas. Finalmente, en las últimas horas, el gendarme argentino Nahuel Gallo fue liberado de una pesadilla inenarrable en Venezuela. Está volando hacia la Argentina, confirmó su mujer en horas de la tarde.
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