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  • Giuliana Bissutti, la entrerriana que voló para conquistar Madrid y revolucionar la estética

    Parana » Uno

    Fecha: 01/03/2026 11:10

    Cuando la entrerriana Giuliana Bissutti tomó su primer avión lo hizo a los 25 años. Fue un viaje lleno de sueños y temores por el futuro. Pero consiente de que era el camino correcto. Lo decidió al poco tiempo de recibirse como médica esteticista, la carrera eligió para ayudar a la gente a "ganarle al tiempo" o como ella define, "hacer más coherente" ese camino hacia la vejez. Llegó a España junto a Pedro, su pareja. El destino fue Madrid. Atrás quedaron sus días de estudio y residencia en Santa Fe, su crecimiento en Santa Elena, entre plumas y baile en los carnavales, sus días como representante de Entre Ríos en la elección de Miss Argentina y Miss Top Model Of The World y empezó a cosechar el fruto de su esfuerzo. Giuliana Bissutti, la entrerriana que voló para conquistar Madrid y revolucionar la estética Entre el brillo de las comparsas de su adolescencia y el rigor científico de la medicina celular, Giuliana Bissutti construyó un puente entre sus raíces entrerrianas y el éxito en el sistema privado español, donde hoy enseña que envejecer es un privilegio y cada día un regalo En diálogo con UNO la profesional contó su historia de vida y también habló sobre el futuro de la medicina estética. ¿Cuántos años tenés y cuándo decidiste que la Medicina era tu camino? Tengo 30 años. Nací en Paraná y crecí entre Santa Fe y Rosario, pero en 2005 cambió todo: crecí diez años en un minuto. Mi papá falleció en un accidente y mi mamá se quedó sola con tres chicos de 10, 12 y 14 años. Sin herramientas y con el corazón roto, nos refugiamos en Santa Elena, en casa de mi abuelo materno. La vida se puso patas arriba, pero creo que salimos adelante. Mi vocación nació de la curiosidad pura. Alrededor de los 7 años hice mi primera "disección" autodidacta con un murciélago en la terraza; me fascinaba descubrir la vida en todas sus formas. De chica juntaba huesos de animales para armar esqueletos y veía documentales de cirugías reconstructivas. Siempre tuve un ojo crítico y una fascinación por la anatomía. El camino no fue lineal...En la secundaria seguí Ciencias Sociales y, por miedo a no estar a la altura en Biología, el autosabotaje fue más fuerte y me inscribi en Abogacía. Pero estaba triste, sabía que ese no era mi lugar. A mitad de año, la frustración me dio el empuje para dejar lo "fácil". Financie gran parte de la preparatoria repartiendo folletos en escuelas y ferias. En diciembre, cuando aprobé el ingreso a Medicina, sentí un orgullo inmenso. Entendí que el esfuerzo es el único camino real y esa decisión viéndolo después de 15 años, puedo decir que me cambió la vida. ¿Qué recuerdos guardás de Santa Elena? Recuerdo una adolescencia vibrante. Santa Elena es brillo y plumas todo el año; el taller de la comparsa Porasí fue un motor que ayudó a mi mamá a transformar el dolor en motivos para salir de la cama cuando la tristeza se había gastado todas sus lágrimas y sus kilos. Tener cerca a mis tíos y primos, y los domingos de asados con mesas infinitas es algo que siempre se extraña. El ritual de pasear por la Hoya con tanto verde y aire puro, la Costanera y ese atardecer naranja sobre el río Paraná disfrutando con la familia y amigos. Al emigrar, lo que más se extraña es la cercanía de pueblo: saber que siempre hay alguien con quien contar. ¿Cómo surge la oportunidad de vivir en España? Fue un plan de acción al detalle con mi pareja, Pedro. Al graduarnos, analizamos clima, coste de vida y opciones de homologación. Decidimos que Madrid era la puerta a Europa. Llegué con 25 años, sin haber pisado nunca un aeropuerto, con toda mi vida en una valija. Era mi mudanza número mil, pero sin dudas la más transformadora. Madrid es una ciudad preciosa que nos recibió con los brazos abiertos. Trabajaste en el sistema público argentino y ahora en el privado español. ¿Qué comparación hacés? Me gradué en plena pandemia. El mundo era un caos, pero mostró lo mejor de los equipos de salud. Mi etapa en la residencia de Cirugía fue un sueño cumplido y un aprendizaje intenso. Aunque la infraestructura en España suele estar más desarrollada, la habilidad que te da Argentina para adaptarte a la adversidad es impagable. El capital humano de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) es maravilloso; me ha dado grandes amigos y nuestra formación académica es de primerísimo nivel. El centro de simulación por ejemplo no tiene nada que envidiarle a Universidades Europeas. Hoy valoro mucho poder trabajar en la precisión y la vanguardia pero con el "ojo clínico" y la resiliencia argentina. Como especialista, ¿cuál es el futuro de la medicina estética? El futuro ya no es "rellenar" arrugas, sino reparar tejidos. Estamos en la era de la Medicina Estética Regenerativa. El concepto clave es el Well-aging: envejecer con coherencia, no luchar contra el tiempo. Por mi historia de vida, sé que cada nuevo día es un privilegio y así lo vivo. Como un regalo. Intento transmitirlo a mis pacientes. Hoy las dianas terapéuticas son a nivel celular, la mitocondria (el motor de nuestras células) y el microbioma. No podés tener una piel sana en un cuerpo inflamado. La tendencia es el "rostro descansado" que proyecta vitalidad sin levantar sospechas de retoques. Nuestra identidad es única. Ahora en cuanto a la genética, eso sí cambiara las reglas del juego en la consulta. Es la hoja de ruta hacia la ultra-personalización. Hoy en día ya hay tests genéticos de saliva para ir un paso adelante: Por ejemplo en Alopecia: Sabemos con exactitud qué fármaco funcionará según el ADN del paciente. En cuanto a Seguridad: Detectamos el riesgo de rechazo de implantes o rellenos antes de colocarlos. En acné por ejemplo podemos ver la predisposición genética a la inflamación y cicatrización. Usamos tecnología híbrida con láseres, ultrasonidos, radiofrecuencia y bioestimuladores para dar una instrucción precisa a las células y que el cambio sea estructural, no una fachada. La especialidad en diagnóstico por imágenes en estética va en auge exponencial. El ecógrafo será el estetoscopio de los estéticos y cirujanos. Tener un mapa anatómico antes de infiltrar es clave, además de poder valorar rellenos previos de hace 10 o 20 años que quizá el paciente no recuerda. Estamos en formación continua para poder ofrecerle al paciente el rigor científico que la estética exige. ¿Qué recomendaciones finales darías para cuidar la salud y la imagen? 1. La estética preventiva a los 30 es mucho más efectiva que intentar "arreglar" a los 50. La medicina con criterio acompaña en todas las etapas de la vida. 2. Huir del algoritmo: Las redes sociales generan expectativas irreales. La IA no sabe nada de tu historia clínica. La piel como la vida misma es dinámica. La cara tiene poros, líneas y expresión; eso es lo que nos hace auténticos, no busques parecerte a un filtro. No podemos negar que con los tratamientos logramos resultados espectaculares y esto genera un gran impacto positivo en los pacientes. 3. Salud 360°: El ejercicio de fuerza es el mejor tratamiento antiaging que existe. Tres veces por semana seguido de cardio. Sumado a una gestión del estrés, buen descanso, y vínculos sanos cualquier tratamiento lucirá el doble. 4. Rutina de base: Limpieza, antioxidantes y protección solar. El SkinCycling (alternar activos como retinol y ácidos) es la clave para una piel sana a largo plazo.

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