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  • El parador que fue un símbolo de las playas del sur de Mar del Plata y ahora tendrá una nueva oportunidad

    » Clarin

    Fecha: 01/03/2026 07:44

    "Está en buenas manos", le dijo a Clarín la empresaria gastronómica Mara Knezevic. El Parador Ariston tiene nuevos dueños y se espera que en las próximas semanas den inicio al proceso de restauración y puesta en valor de esta joya de la arquitectura moderna, diseñada por el húngaro Marcel Breuer e inaugurada en febrero de 1948. Ubicado en Playa Serena -al sur de Mar del Plata, por la zona de los acantilados- cuenta la historia que Breuer tomaba un café con los arquitecto argentinos Eduardo Catalano y Carlos Coire, cuando dibujó un trébol de cuatro hojas en una servilleta de papel; y ese fue el disparador para imaginar este parador frente al mar, en una zona en la que hace casi 80 años todo era dunas. Breuer fue alumno y maestro de la Bauhaus, la mítica escuela alemana de arte, arquitectura y diseño fundada en 1919. La escuela difundió tres pilares fundamentales para la práctica profesional: diseño para todos, la forma sigue a la función y uso de materiales modernos. Sólo 14 años después la institución tuvo que cerrar sus puertas -debido a la persecución y al ascenso del nazismo- pero la semilla de la modernidad ya estaba plantada. La arquitecta y urbanista Johanna Coifman contó cómo llegó Breuer al país: "Vino a dictar un curso de 8 semanas, invitado por la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Quien hace las gestiones e insiste por la llegada de Breuer es Catalano". Si, el mismo Eduardo Catalano que luego se convertiría en el padre del ícono de la Ciudad de Buenos Aires: el autor -y mecenas- de la Floralis Genérica. "Catalano había realizado un posgrado en la Universidad de Harvard con Walter Gropius -fundador de la Bauhaus- y además fue estudiante de pregrado de Marcel Breuer. No sólo lo admiraba sino que mantuvo luego un vínculo de amistad con el húngaro", relata Coifman. Durante su estadía en Argentina la UBA le propone la realización del parador y además financia la obra; tal era el prestigio que tenía Breuer en el país. "El proyecto del parador incluía el concepto de reactivación urbana de Playa Serena, en el contexto de turismo popular en la costa. El diseño de Breuer permite que todo el perímetro favorezca las visuales al mar y al entorno. Y por las noches debía transformarse en un foco luminoso", explica la arquitecta (también divulgadora en redes sociales desde @arqbookvirtual). La obra se construye en solo 60 días, entre diciembre de 1947 y febrero de 1948. Catalano y Coire firman también la obra como arquitectos asociados. Desde 2019 es Monumento Histórico Nacional pero desde hace años hay una fuerte movida para visibilizar no sólo su importancia como ícono del modernismo -y su necesario rescate- sino lo que significó a nivel de la escala humana y social. El de las vivencias, el recuerdo de quienes lo conocieron en funcionamiento (cerró en 1993), la historia de esa zona de Mar del Plata, con todo lo que implica para esta ciudad turística. Una ciudad que además posee otra joya del modernismo, la Casa sobre el Arroyo, de Amancio Williams. Como ocurre con la Confitería del Molino, la gente comparte fotos y recuerdos sobre su paso por el Ariston. Sobre todo en Instagram hay mucha información y difusión de esta obra. Las obras futuras Hoy se encuentra en un estado ruinoso, "sin embargo estudios previos determinaron que la estructura central del edificio está en condiciones viables para su restauración", explicó Knezevic. El mayor deterioro se encuentra localizado en la cubierta. Knezevic conformó una sociedad anónima -cuyo nombre es justamente Parador Ariston SA- junto a otros dos empresarios gastronómicos, Marcelo Poczinok y Miguel Martínez Allué. Los tres están vinculados al grupo La Fonte D'Oro, histórica confitería marplatense, fundada en 1966; ahora tienen 22 locales en esa ciudad y 3 en Buenos Aires, ubicados en Palermo y San Nicolás. El proyecto prevé "eliminar las construcciones anexas al parador; restaurar la obra y llevarla a su estado original, respetando los materiales y el diseño primigenio; desarrollar zonas de servicios en parcelas adyacentes que permitan la refuncionalización del espacio; y garantizar que sea sustentable". Es decir, que convivan la función cultural de este bien patrimonial, con usos comerciales. El parador está implantado en una parcela de 1.800 m2. "Cuando decidimos encarar estre proyecto, teníamos muy claro la responsabilidad histórica y cultural que implica la custodia de esta obra emblemática", dijo Knevezic. Aún no informaron cuál será el estudio de arquitectura a cargo de la obra, pero la empresa informó que contemplan la participación de organismos de patrimonio, colegios profesionales de arquitectos e ingenieros, instituciones académicas y la comunidad en general. Además "vamos a garantizar que el proceso de restauración respete los más altos estándares patrimoniales y las normativas vigentes para monumentos históricos", informaron. La semana pasada se presentó un proyecto en el Concejo Deliberante de Mar del Plata para incorporar el Parador Ariston al régimen de preservación patrimonial municipal. El objetivo es establecer una protección efectiva a nivel local y evitar intervenciones incorrectas. Porque si bien es MHN, no posee una normativa municipal específica que regule su conservación. La iniciativa fue presentada por el concejal peronista Juan Manuel Cheppi y busca cerrar un vacío normativo: porque más alla de la declaratoria como monumento, las competencias sobre uso de suelo, modificaciones estructurales y autorizaciones de obra corresponden al municipio. SC Sobre la firma Newsletter Clarín

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