01/03/2026 04:59
01/03/2026 04:43
01/03/2026 04:37
01/03/2026 04:37
01/03/2026 04:37
01/03/2026 04:24
01/03/2026 04:22
01/03/2026 04:20
01/03/2026 04:20
01/03/2026 04:20
La Plata » El dia La Plata
Fecha: 01/03/2026 03:06
Según un análisis del Laboratorio de la UNLP, los hogares destinan un 12,3% más a tecnología y servicios que hace dos décadas Hace veinte años, en muchos hogares de La Plata había un solo teléfono fijo, alguna salida ocasional a comer y el grueso del ingreso se destinaba a alimentos. Hoy, en una familia tipo, cada integrante tiene su celular, hay internet, más servicios, más autos en circulación y una oferta creciente de restaurantes y entretenimiento. La vida cotidiana cambió. Y ese cambio tiene su costo. En este contexto, para medirlo con datos comparables, el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNLP - dirigido por el economista Agustín Lodola - analizó las dos últimas Encuestas Nacionales de Gasto de los Hogares realizadas por el INDEC: la de 1997/1998 y la de 2017/2018. Se trata de relevamientos que se realizan aproximadamente cada diez años y permiten observar cómo se compone el presupuesto familiar. La comparación fue hecha a precios constantes, es decir, descontando la inflación. El primer dato es contundente: el ingreso promedio real de los hogares en 2018 era similar - e incluso levemente menor - al de 1998. Es dramático para un país. Hace veinte años que no crecemos, sintetizó Lodola. Más que un fenómeno coyuntural, el economista advierte un cambio estructural. El ingreso promedio está igual que hace veinte años, pero cambió la composición del gasto. Antes se gastaba mucho más en alimentos; ahora se gasta más en comunicación, transporte y servicios, explicó. En ese período, los hogares redujeron la proporción destinada a alimentos y bebidas (8,2%), a ropa (0,9%) y a salud (2,4%). En paralelo, aumentó el peso de comunicaciones (+2,4%), transporte (+2,2%), restaurantes y hoteles (+1,2%) y vivienda y servicios públicos (+0,8%). Detrás de esos números hay transformaciones culturales y tecnológicas. Hoy cada persona tiene un celular, algo que en los 90 no existía. Se gasta más en esparcimiento, en turismo, en restaurantes. El hogar promedio privilegia más esas cosas, detalló. También aparecen nuevos consumos, como alimentos para mascotas, que reflejan cambios en la composición familiar. Hace veinte años gastábamos más en comida y escuela. Ahora se va en tecnología: celulares, computadoras, Internet. Y en salud, porque la obra social no alcanza Jorge Alfaro Vecino y empleado platense Ante la pregunta de cuánto cuesta la modernidad, el equipo del laboratorio realizó una desagregación más fina de los rubros asociados a estos hábitos - comunicaciones, transporte personal, servicios públicos, educación inicial y recreación - y el resultado fue claro: implican un 12,3% adicional del ingreso medio respecto de hace dos décadas. Ese 12% se financió reduciendo el peso de bienes básicos. No es que se coma menos, sino que antes casi todo iba a alimentos y ahora una parte importante se destina a estos nuevos consumos, concluyó Lodola. En la calle, la percepción está atravesada por la urgencia. Jorge Alfaro (56) y Marina Medina (54), pareja platense, aseguran que el cambio en el destino del salario es evidente. Hace veinte años gastábamos más en comida y escuela. Ahora, se va en tecnología: celulares, computadoras, Internet. Y en salud, porque la obra social no alcanza, dicen. Según estiman, entre servicios, tecnología y gastos médicos se va más de la mitad del ingreso. Antes podías ir a comer afuera o pensar en vacaciones. Ahora es trabajar y sobrevivir, resumió Jorge. Antes se podía vivir mejor y rendía más la plata. Hoy alcanza para vivienda y comida. Ni ropa Claudia Corvo Empleada municipal En tanto, Victoria Eliçabe, de 43 años y vecina del casco platense, también percibe el desgaste. Antes gastaba más en ropa o salidas. Ahora el sueldo se va en agua, gas, servicios, tecnología, cuenta. Aunque todavía puede organizar alguna salida más o menos, reconoce que el margen es menor. Como que ya el sueldo no alcanza, sintetizó. Claudia Corvo (58), empleada en una cooperativa municipal, coincidió: Se podía vivir mejor y rendía más la plata. Hoy alcanza para vivienda y comida. Ni ropa. Por su parte, Alejandro Aguirre (62), compañero laboral de Claudia, sumó: Cada salida implica gasto y el combustible aumenta todo. Los sueldos están ahí, pero todo lo demás sube. Los testimonios reflejan una tensión que los números confirman: aunque el acceso a tecnología, servicios y entretenimiento se amplió, el poder adquisitivo no creció. La vida moderna sumó obligaciones que hace veinte años eran marginales o inexistentes. Y con ingresos estancados, el equilibrio del presupuesto familiar se volvió más frágil. Jorge Alfaro Vecino y empleado platense Claudia Corvo Empleada municipal Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?
Ver noticia original