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Concordia » Entre Rios Ahora
Fecha: 28/02/2026 22:52
La Fiscalía de Concepción del Uruguay no quiso ir por el máximo de la pena para el extitular del Instituto Portuario de Entre Ríos y excandidato a intendente de La Histórica por el PRO, Juan Enrique Ruiz Orrico, en el alegato de clausura del juicio que se le siguió por la muerte de cuatro jóvenes trabajadores de Basavilbaso en la ruta 39, la madrugada del 20 de junio de 2024. El fiscal Eduardo Santo pidió 5 años de cárcel por el delito de homicidio culposo agravado, por conducir Orrico bajo los efectos del alcohol -venía de una reunión de amigos- y por la multiplicidad de víctimas, cuatro trabajadores que, en día feriado, iban a cumplir con su labor al Frigorífico Fadel, de Pronunciamiento. Los cuatro, los hermanos Brian y Lucas Izaguirre, de 32 y 26 años, Leandro Almada, de 33, y Axel Rossi, de 23, murieron en el acto, dentro del vehículo Chevrolet Corsa en el que viajaban. Orrico salió por sus propios medios del vehículo oficial Volskwagen que manejaba. El lunes 9, a las 8,30, el juez Darío Crespo, del Tribunal de Juicios y Apelaciones de Gualeguay -ninguno de los jueces del Tribunal de Juicios y Apelaciones de Concepción del Uruguay pudo dirigir el proceso por la amistad con la jueza María Evangelina Bruzzo, vocal de la Cámara de Casación Penal de Concordia, esposa de Orrico- dará a conocer el veredicto. Pensé que el fiscal iba a pedir más, que iba a ir por los cinco años y medio o por los seis años, porque habíamos tenido una reunión previa y él había dicho que iba por los cinco años y medio, que era el máximo que él podía pedir. Los abogados nuestros pidieron seis años y creo que -quiero creer- que el juez va a ser justo y le va a dar seis años. La verdad, tengo mis dudas. Es un momento muy, muy doloroso para la familia, para los amigos, sobre todo ver quebrada a mi hija. Seis años no son nada, cinco años no son nada por cuatro chicos, por cuatro vidas que tenían todo por delante. El tipo, cuando pidió disculpas, las pidió el juez. Nunca nos miró a nosotros. Para él, era como estar en un acto político, era un discurso armado que tenía. No le creo nada, no le creo nada, dice María de los Ángeles Benítez, mamá de Axel Rossi. La mujer habló con el programa Puro Cuento de Radio Plaza 94.7 y desgranó las sensaciones que tuvo durante el proceso a Orrico, que culminó el viernes 27, con los alegatos de clausura en los Tribunales de Concepción del Uruguay. -¿Cómo viviste al proceso teniéndolo a Orrico tan cerca en la sala de audiencias? -Yo espero que el juez aplique el máximo de la pena. La verdad que a Orrico no lo veo sincero en su pedido de disculpas. No es sincero el tipo. Si fuera sincero, si hubiera parado, hubiera mirado a las familias y hubiera pedido disculpas. No se le cayó ni una lágrima. Ni eso. Por eso no le creo nada; nada le creo. -¿Cómo quedaron ustedes como familiares de las víctimas? -Yo te hablo por mi familia. Estamos totalmente destruidos. Veo a mi hija con ataques de llanto. No sé cómo actuar a veces con ella. Me parte el alma. No hace mucho un chico robó una batería y le dieron ocho años de cárcel. Entonces vos decís, ¿por cuatro muertes le vas a dar cinco años? No tiene sentido. No le encuentro explicación. -Desde el vamos, el fiscal Eduardo Santos se negó a modificar la carátula del expediente que hubiese permitido pedir una pena mucho más alta. ¿Entendes que es difícil batallar contra el propio sistema judicial, porque Orrico es esposo de una jueza? -Acá estamos hablando de política, de poder. Esto va acompañado de la misma corrupción política. Pero yo creo que el juez va a ser recto. Lo vi en el proceso en estos días que yo pude estar. Lo vi muy movilizado. En un momento se le cayeron las lágrimas. Fue cuando declaramos nosotras. Yo creo, quiero creer que va a ser justo. A ver, si tiene hijos, creo que se va a poner en el lugar de padre. Y va a ser justo. Esa es la esperanza que tengo. -¿En algún momento lo viste en actitud de arrepentimiento a Orrico? -Nunca. Ni cuando le pedí que me mire a la cara. Nunca lo vi arrepentido. Nunca. A ver, si sos buena gente, hubieras socorrido a los chicos, se hubiera quedado ahí en el lugar, no se hubiera ido a atenderse él primero, no se hubiera negado a sacarse sangre de un principio. No hubiera mandado una carta pidiendo disculpas, sino que hubiera venido personalmente a pedir disculpas. Porque como yo le dije, nosotros no somos ningunos asesinos. Lo hubiéramos escuchado, aunque lo hubiéramos puteado, lo habríamos escuchado. Nunca nos miró a la cara. En el juicio, hablaba como si estuviera en un acto político. Yo no lo veo arrepentido. Esas lagrimitas que lloró el otro día eran lagrimitas de cocodrilo. -Cuando lo viste a Orrico por última vez, antes de la sentencia, ¿qué te nació decirle o qué le pudiste decir? -No tuvimos la oportunidad de decirle nada. Es un tipo soberbio. Si hubiera tenido la oportunidad de decirle algo, le hubiera dicho que vaya y le prenda una vela a los chicos y les pida perdón. De mi parte, no tiene perdón. No lo voy a perdonar jamás en mi vida. A mí me destruyó, me destruyó la vida, destruyó una familia. Estamos destruidos. ¿Sabés lo que es tener una niña que no pueda dormir, que tenga que estar tomando pastillas para poder dormir? -El lunes 9 de marzo se va a conocer el fallo del juez. ¿Es un capítulo que se cierra para ustedes? -Es un capítulo que se cierra pero una herida que está abierta todavía. Seguramente van a apelar, porque no se van a quedar con la pena que le dé el juez. Yo ya creo que están pensando en una apelación. Para nosotros es un capítulo que se cierra pero no muy conformes tampoco. Ponele que le den seis años. Seis años no es nada. No es nada por cuatro chicos. Después de seis años lo vas a ver en la calle. ¿Y qué haces? Va a dar ganas de ir y matarlo. Pero no somos asesinos. Aunque esas ganas de ir y decirle de todo, gritarle, las tengo. No sé cuál va a ser mi reacción el día que lo vea libre. A mi hijo lo tengo que ir a visitar al cementerio. Pero yo siempre digo: Mi hijo está trabajando. Mi hijo se fue a trabajar. Y lo sigo esperando y lo voy a seguir esperando toda mi vida. De la Redacción de Entre Ríos Ahora
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