01/03/2026 00:13
01/03/2026 00:13
01/03/2026 00:03
01/03/2026 00:03
01/03/2026 00:03
01/03/2026 00:00
01/03/2026 00:00
Parana » Uno
Fecha: 28/02/2026 22:08
María Nöllmann firma un extenso informe periodístico que tiene en el centro a la localidad de San José, en el Departamento Colón por la cantidad de suicidios que hubo en el último tiempo. Hay silencio, abulia, dice la frase entrecomillada que encabeza el artículo publicado en la sección A fondo de diario La Nación. San José, la ciudad con "epidemia" de suicidios en Entre Ríos En diciembre pasado hubo una seguidilla particular: se registraron tres suicidios. Pero lo más llamativo fue que todos eran adolescentes y jóvenes. Concretamente, habla de que San José sufre una epidemia de suicidios y transita el camino de responder a la pregunta con la que se tituló esta publicación: ¿qué es lo que está pasando? ¿Por qué? Hablarán vecinos, profesionales y hasta un sacerdote, entre otros. Un dato revelador: entre 2023 y 2025, en donde viven 22 mil personas, hubo 16 que se quitaron la vida. Informe completo Si se tomara una imagen aérea de la zona, la captura mostraría, de un lado, la orilla del río Uruguay, con sus extensas playas de arena amarronada, y, del otro, el pueblo de San José, su plaza principal, su iglesia y su puñado de calles que se vuelven de tierra al alejarse apenas unas cuadras del centro. Es martes, feriado de carnaval, y los vecinos están instalados con reposeras y mate en la entrada de sus casas. Muchos todavía están cansados por la trasnochada de ayer, cuando los más chicos salieron a las calles a bañarse unos a otros con espuma y las comparsas locales se lucieron desfilando, con disfraces de brillos y sonrisas que parecían atornilladas, ante sus vecinos y los turistas del complejo de termas. A primera vista, nada hace pensar que este pueda ser el escenario de un pico de suicidios. Sin embargo, lo es. Entre 2023 y 2025, en este pueblo de 22.000 habitantes, ubicado en el departamento de Colón, 16 personas se quitaron la vida, de acuerdo a los registros de defunciones del Hospital San José, el centro médico cabecera del municipio. La mayoría tenían entre 15 y 40 años. A este número se le suman varias decenas de intentos de suicidio. A mediados del año pasado, este centro médico registró en promedio una internación diaria por ideación suicida o intento de suicidio, media que luego bajó, pero que se mantuvo alta: hoy reciben entre uno y tres casos semanales. En diciembre pasado hubo una seguidilla particular: se registraron tres suicidios. Pero lo más llamativo fue que todos eran adolescentes y jóvenes. El menor tenía tan solo 15 años. ¿Qué es lo que está pasando? La pregunta enmudece por unos segundos a vecinos y docentes consultados. También a varios psicólogos de la zona, miembros de la Iglesia y empleados del área de Salud del municipio. No es que acá en los últimos años haya ocurrido un éxodo por una catástrofe natural. Tampoco ha habido cuestiones que hayan golpeado a nivel socioeconómico más que al resto del país, comenta el psicólogo Rodrigo Álvarez Kovacevich, miembro del equipo de salud mental del Hospital San Benjamín, el establecimiento médico cabecera de Colón, donde se recibe con frecuencia derivaciones psiquiátricas de San José y otros poblados de la zona. Casos de suicidios El pico de suicidios que registra este departamento en general, y San José, en particular, se encuadra dentro de un contexto crítico a nivel provincial: Entre Ríos tiene la tasa de suicidios cada 100.000 habitantes más alta del país (19,8), la cual duplica la media nacional (9,8). A principios de 2025, el presidente de la Cámara de Diputados de la provincia, Gustavo Hein se refirió a Entre Ríos como La capital nacional del suicidio. Los datos policiales del último año muestran varios focos, entre los que las autoridades locales destacan el partido de San José. Al llegar a este enclave rural rodeado de campo y río, ubicado a tan solo 20 minutos de la ciudad cabecera, las estadísticas y los números se vuelven hijos, hermanos, primos y amigos íntimos del colegio. A la lista de víctimas, que se vuelve cada vez más larga, se sumaron en los últimos meses la directora general de una de las tres escuelas del pueblo, Lorena Lovera, de 39 años, madre de tres; una figura del equipo local de básquet y de fútbol, Federico Ferreira Zabala, de 23, e Ismael Acosta, un estudiante sonriente y tranquilo de apenas 15. El caso de este adolescente fue el último. Se quitó la vida el 26 de diciembre pasado y dejó a todo el pueblo atónito. Hoy, bajo la sombra de un árbol de la plaza principal, su grupo de amigos toma vino en caja y hace circular un porro. Son las 16 horas de un día de semana. Algunos acaban de salir de su trabajo, en los aserraderos del pueblo, y vinieron directo al parque en bicicleta. Isma estuvo tomando una coca en la plaza con nosotros esa misma tarde, cuenta Cristian, de 22 años, cuya verdadera identidad decidimos resguardar. Ni él ni ningún chico del grupo esperaba que su amigo se quitara la vida. Pero en San José el factor sorpresa ya perdió efecto. De los últimos 17 casos de suicidio, solo dos habían estado previamente en contacto con el sistema de salud. La prima de Cristian peluquera y madre, de 30 años también se suicidó hace unos meses. Al igual que en el caso de Ismael, nadie lo vio venir. La encontró su hijo de 11 años, cuenta su primo, tras alejarse de su grupo de amigos para charlar a solas. Se sienta en el cordón de la vereda y fija la mirada en el asfalto. No se sabe qué pasó. Parece que se había peleado con su pareja, mi tía dice que tenían una relación tóxica. Con su expareja era lo mismo, él era violento, cuenta, casi sin alzar la mirada. Cuando vos entrevistás a los chicos, a muchos les llama la atención que haya un adulto queriendo saber cómo están. Además, hay muchos chicos que pasan muchas horas solos. Si te pones a pensar, durante todo el día los padres trabajan, o no están en la casa. Y además, muchos de los adolescentes en El Brillante, por ejemplo, también trabajan, en los aserraderos o en talleres mecánicos, y a la noche van a la escuela. En este barrio, el ciclo orientado funciona en el turno vespertino, de 17 a 22. Entonces, ¿en qué momento ven a los padres?, se pregunta la psicóloga. La soledad que sienten muchos chicos también tiene que ver con un aislamiento social en general. La principal hipótesis que arrojan los vecinos es el consumo, pero no solo de drogas, sino principalmente un exceso de conexión virtual: la ludopatía, con el desembarco de los casinos en línea, pisa fuerte, junto con la dependencia a las redes sociales. Es en este contexto que muchas veces los tiempos libres, que solían ser de amigos y de calle, pasan a ser cada vez más de soledad y puertas adentro. El peor récord A nivel nacional, los especialistas consideran que el aumento del suicidio y del espectro suicida que incluye a los intentos de suicidio y las autolesiones son las caras más preocupantes de la crisis de salud mental que sacude al país y que afecta especialmente a adolescentes y a jóvenes adultos. En septiembre de 2025 la Organización Mundial de la Salud emitió una alerta global de crisis de salud mental, fenómeno que describe como una problemática pendiente en materia de salud pública. A esta alerta se suma una alerta a nivel nacional: en la Argentina, las muertes por suicidio no han dejado de subir desde la pandemia. Dentro de un panorama nacional preocupante, el caso de Entre Ríos llama especialmente la atención. Hace ya varios años que es la provincia con la tasa de suicidios más alta de la Argentina. Es una tasa que crece año a año fue 18,8 en 2023 y 19,8 en 2024 y que tiene en vilo al gobierno local. El año pasado, tras una seguidilla de casos llegó a haber un suicidio por día en la provincia durante enero 2025, el gobierno decidió jerarquizar la estructura de la Dirección de Salud Mental y fortalecer el Programa Provincial de Prevención del Suicidio, con una línea telefónica de atención las 24 horas (línea 135). La situación no ha dejado de ser crítica: en enero pasado hubo 28 suicidios en 31 días. Este es un tema que uno corre de atrás. Si una persona tiene un problema de presión, le das una pastillita y lo podés controlar. Con el suicidio los indicadores son variables y por eso es muy difícil de controlar, afirma Hein, quien destaca que su gobierno está poniendo el foco en la prevención en la posvención. Es ir detrás, brindar ayuda hacia la familia y hacia el círculo de amigos, porque ahí el acto suicida es un detonante, destaca. En el último año, su gobierno ha comenzado a trabajar de manera articulada con las localidades en esta temática. Destaca que en 2025 han realizado más de 87 bajadas al territorio a través de mesas de diálogo con autoridades sociales y políticas locales, y que la idea a futuro es intensificar el presupuesto destinado a la salud mental.
Ver noticia original