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  • Murió Ali Khamenei, líder supremo del régimen de Irán, tras los ataques de Estados Unidos e Israel

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 28/02/2026 18:49

    Ali Khamenei, líder supremo del régimen de Irán, fue abatido este sábado en los ataques aéreos conjuntos de Estados Unidos e Israel en Teherán. La información fue confirmada después de varias horas de incertidumbre sobre su paradero. Por la noche, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, había asegurado que había indicios de que el ayatollah no sobrevivió a los potentes bombardeos efectuados contra su complejo de seguridad. Esta mañana, en un poderoso ataque sorpresa, el complejo del tirano Ali Khamenei fue destruido en el corazón de Teherán... y hay muchos indicios de que este tirano ya no está con vida, señaló el mandatario durante un discurso televisado. Tras el pronunciamiento de Netanyahu, la prensa israelí informó que por la noche tanto Trump como el premier israelí vieron una foto del cuerpo de Khamenei. Altos cargos israelíes fueron informados de la eliminación de Khamenei. Su cuerpo fue retirado de entre los escombros de su complejo residencial, indicó la cadena pública KAN. Según la cadena Channel 12, una foto del cuerpo les fue mostrada a Netanyahu y a Trump. Alí Khamenei ocupó el cargo de líder supremo desde 1989, tras la muerte del ayatolá Ruhollah Khomeini, el arquitecto de la Revolución iraní de 1979. Antes de asumir el liderazgo supremo, Khamenei fue el primer clérigo en presidir el país, entre 1981 y 1989. Su ascenso a la cúspide del poder requirió una reforma constitucional, ya que originalmente solo los ayatolás de mayor reconocimiento podían aspirar al cargo. La Constitución se modificó para permitir que un experto en jurisprudencia islámica, como Khamenei, pudiera ser designado líder supremo, y posteriormente se le otorgó el título de gran ayatolá o marya. Nacido en Mashad en 1939, provenía de una familia clerical y comenzó su formación religiosa desde joven, estudiando en las ciudades santas de Najaf (Irak) y Qom (Irán). Fue discípulo de Khomeini y se destacó como opositor al régimen del sah Mohamed Reza Pahlavi, lo que le llevó a ser encarcelado en varias ocasiones. Tras el triunfo de la Revolución, Khamenei ocupó cargos clave en el nuevo régimen, incluyendo la comandancia de la Guardia Revolucionaria, la diputación y la dirección del Partido República Islámica. En 1981, sobrevivió a un atentado perpetrado por la organización islamista Muyahidines del Pueblo, que le dejó la mano derecha inmovilizada. Ese mismo año, ganó las elecciones presidenciales y lideró el país durante dos mandatos consecutivos, coincidiendo con los ocho años de guerra entre Irán e Irak. Esta etapa lo consolidó como una de las figuras más cercanas a Khomeini y le permitió fortalecer su posición dentro del régimen. La designación de Khamenei como líder supremo no estuvo exenta de controversia. Inicialmente, Khomeini había señalado al ayatolá Hosein Alí Montazeri como su sucesor, pero lo descartó tras recibir críticas de su parte, eligiendo finalmente a Khamenei. Por ese motivo, su legitimidad se vio cuestionada en sus primeros años, pero logró consolidar su poder mediante el control de las principales instituciones del Estado y el fortalecimiento de la Guardia Revolucionaria. Durante su mandato, cinco presidentes han ejercido bajo la autoridad de Khamenei, incluido el recientemente fallecido Ebrahim Raisi. El periodo más tenso se vivió con el presidente reformista Mohamed Jatami, cuyas posturas críticas y aperturistas llevaron al régimen a restringir el acceso de los reformistas tanto al Parlamento como a la presidencia. En el ámbito internacional, el liderazgo de Khamenei se ha caracterizado por su postura antinorteamericana y antiisraelí, y bajo su dirección, Irán impulsó el desarrollo de su programa nuclear, lo que provocó la imposición de sanciones internacionales. Además, convirtió a Teherán en el principal promotor del terrorismo internacional: Khamenei tejió una red de influencia regional conocida como el Eje de la Resistencia, apoyando y financiando a grupos extremistas como Hezbollah (Líbano), Hamas (Palestina) y los hutíes de Yemen. A nivel interno, la represión ha sido una constante en el régimen de Khamenei, quien ha perseguido a opositores y sofocado cualquier intento de levantamiento. El descontento social contra la República Islámica viene en aumento desde 2022 tras el asesinato de Mahsa Amini a manos de la policía de la moral por no portar correctamente el velo islámico. Este episodio evidenció la persistencia del malestar social, especialmente entre las mujeres y los jóvenes, frente a las restricciones impuestas por el régimen. La cuestión sucesoria se ha vuelto aún más compleja tras la muerte de Raisi, quien era considerado el principal candidato a suceder a Khamenei. Ahora, el nombre de Mojtaba Khamenei, hijo del líder supremo, ha surgido como posible aspirante, aunque las divisiones internas entre las distintas facciones del régimen podrían desembocar en un cisma en la cúpula del poder. El control del ayatolá sobre el Gobierno, el Parlamento y la Guardia Revolucionaria ha sido determinante para mantener la estabilidad del régimen, pero la incertidumbre sobre su sucesión plantea interrogantes sobre el futuro político de Irán, sobre todo en este contexto de creciente tensión que pone en jaque la estabilidad del régimen. La figura de Khamenei se ha mantenido en el centro del poder iraní durante más de tres décadas, adaptando el régimen a las cambiantes circunstancias regionales e internacionales. Su legado, marcado por el autoritarismo y la consolidación de una red de influencia regional extremista, enfrenta ahora la prueba de la sucesión, un proceso que podría determinar el rumbo de Irán en los próximos años.

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