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Parana » Analisis Litoral
Fecha: 28/02/2026 10:27
La interna libertaria en Entre Ríos ya no puede maquillarse como un simple desacuerdo de matices. Es una pelea de poder. Cruda. Sin eufemismos. Y con nombres propios. El enfrentamiento entre Roque Fleitas y el diputado nacional Beltrán Benedit no es ideológico ni doctrinario: es una disputa concreta por el control del sello partidario, la lapicera y la capacidad de negociación hacia 2027. A las diferencias actuales se suman tensiones previas a las elecciones, marcadas por deslealtades internas y ambiciones personales dentro de una estructura que tuvo su centro operativo en Paraná y que hoy exhibe fisuras que en su momento se mantuvieron contenidas. En ese marco, dirigentes provinciales cuestionan la escasa construcción territorial de Benedit y su limitada presencia en distritos clave como Concordia, donde afirman su intervención fue más visible en la confrontación interna que en la consolidación del espacio. La disputa, entonces, expone no solo un choque de liderazgos, sino también la dificultad de traducir una banca nacional en poder real dentro de la provincia. Fleitas puede exhibir un activo político concreto: fue parte del engranaje que permitió estructurar territorialmente a La Libertad Avanza en la provincia y acompañar el proceso que terminó con la derrota del peronismo/kirchnerismo entrerriano. La articulación con el espacio del gobernador Rogelio Frigerio no fue casual ni improvisada. Hubo estrategia y hubo construcción. Pero el triunfo no fue individual. Fue circunstancial, producto también del desgaste del peronismo después de años de poder. Atribuirse en soledad la victoria es tan exagerado como desconocer el rol de quienes sostuvieron el armado. Ahora bien, si el liderazgo provincial está consolidado, ¿por qué un diputado sin estructura territorial sólida logra incomodar? Esa es la pregunta que nadie quiere formular en voz alta. Benedit resiste la conducción de Fleitas con su autodenominada Línea Pura. Se presenta como custodio de la esencia libertaria, pero su músculo político en Entre Ríos es limitado. Muchos de los escasos seguidores que supo tener en Concordia migraron hacia el armado orgánico del espacio. No hay evidencia de una estructura capaz de disputar poder real en la provincia. Entonces, ¿qué explica la tensión? Explica que en política no todo es militancia. También pesan las bancas, las relaciones nacionales y la capacidad de condicionar decisiones. Cuando operadores como Eduardo Lule Menem y la secretaria general Karina Milei intervienen para exigir unidad, es porque el conflicto dejó de ser menor. La conducción nacional no se involucra por capricho: lo hace cuando percibe riesgo estratégico. El antecedente de la visita carcelaria que generó malestar en el entorno presidencial debilitó la posición de Benedit dentro del esquema nacional. Fue un gesto político que no cayó bien y que obligó a reordenar respaldos. Desde entonces, su margen interno quedó condicionado. Pero eso no significa que esté dispuesto a retirarse en silencio. El verdadero campo de batalla es Concordia. La judicialización de la interna, la posibilidad de repetir elecciones partidarias y la apelación pendiente transformaron a la ciudad en el núcleo del conflicto. Concordia no es solo un distrito más: es símbolo. Es territorio históricamente peronista. Controlar el sello libertario allí es proyectar poder hacia 2027. Mientras tanto, desde Buenos Aires el mensaje es contundente: sin unidad no hay cargos ni negociación futura. Pero ese ultimátum también expone una contradicción. La Libertad Avanza nació criticando las prácticas cerradas de la casta. Hoy enfrenta el dilema clásico de cualquier partido: disciplina vertical o fragmentación. El trasfondo es claro. En 2027 no se discutirán concejalías. Se discutirá la gobernación. La eventual alianza con Rogelio Frigerio está sobre la mesa, pero nadie negocia desde la debilidad. Un espacio partido pierde capacidad de presión. Aquí la tensión es menos romántica de lo que parece. Fleitas tiene estructura y territorialidad. Benedit tiene banca y visibilidad nacional. Uno controla el armado. El otro intenta condicionar la conducción. La pregunta final no es quién tiene razón. Es quién tiene poder real para ordenar. Porque en política no alcanza con ganar una elección. Hay que sostener el mando después del triunfo. La Libertad Avanza en Entre Ríos derrotó al peronismo en las urnas. Pero si no resuelve su interna, puede terminar derrotándose a sí misma antes de 2027. Versión breve para redes La pelea entre Fleitas y Benedit no es ideológica: es por poder, sello y 2027. Si el desafío fuera irrelevante, no intervendría la conducción nacional. LLA ganó la elección en Entre Ríos, pero todavía no ganó la interna. Y en política, las fracturas no resueltas se pagan caro.
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