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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 28/02/2026 09:59
La reciente ofensiva de Estados Unidos e Israel en Irán ha puesto el foco sobre el líder supremo del régimen, el Ayatollah Ali Khamenei, exponiendo la estrategia de atacar no solo infraestructuras militares, sino también enclaves simbólicamente vinculados al máximo dirigente. Estas acciones, ocurridas el sábado en Teherán y otras regiones del país, han puesto en evidencia que el objetivo es debilitar el núcleo de poder iraní y trastocar su estructura de gobernanza. Reportes difundidos por la agencia semioficial iraní Tasnim confirmaron que siete misiles impactaron en áreas próximas al palacio presidencial, localizado en Shemiran al norte de la capital, así como en los alrededores del complejo residencial de Khamenei. La agencia AP, por su parte, sumó que se produjeron ataques cerca de las oficinas administrativas de Khamenei, enfatizando la amplitud de la ofensiva. Según la agencia Reuters, una fuente vinculada al entorno oficial declaró que Khamenei, de 86 años, no se encontraba en Teherán durante el ataque, sino que habría sido trasladado a un sitio seguro. Esta declaración subraya el nivel de amenaza percibido hacia una figura que concentra la autoridad última sobre la autocracia chiíta, las fuerzas armadas y el poder judicial de Irán. Khamenei: cuatro décadas en el vértice del poder iraní Desde 1989, Ali Khamenei ejerce como líder supremo, rol en el que sucedió al fundador de la República Islámica, Ayatollah Ruhollah Khomeini, arquitecto de la revolución de 1979 que derrocó al shah Mohammad Reza Pahlavi. Más allá de su autoridad política, Khamenei es referencia espiritual para el Estado. Durante su mandato ha sobrevivido a reiteradas oleadas de sanciones, protestas internas por cuestiones económicas y sociales, y una relación adversa con Occidente. Ha sostenido públicamente que los Estados Unidos representan su principal enemigo, ubicando a Israel en segunda posición. Parte de su poder se apoya en la fidelidad de dos cuerpos clave: la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) y la fuerza paramilitar Basij, que agrupan a cientos de miles de voluntarios. Sin pruebas que lo sostengan y tampoco permitiendo inspecciones internacionales, Khamenei ha intentado convencer a Occidente de que Irán no busca desarrollar un arma nuclear y que su programa atómico responde únicamente a fines civiles. A pesar de ello, Israel y sectores del gobierno estadounidense especialmente durante la administración de Donald Trump han insistido en señalar la existencia de un presunto programa militar encubierto. Amenazas públicas y el incremento de la presión internacional Las tensiones alcanzaron un nuevo punto tras la reciente ronda de hostilidades, que según Al Jazeera fragmentó el proceso de negociaciones internacionales sobre el programa nuclear iraní. Voces de alto perfil en Estados Unidos e Israel han elevado el tono contra Khamenei. El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, manifestó en junio: Un dictador como Khamenei, que encabeza un Estado como Irán y tiene el objetivo atroz de destruir Israel, no puede continuar existiendo. Ese mismo mes, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sostuvo que Israel no excluía la posibilidad de intentar asesinar a Khamenei, medida que afirmó pondría fin al prolongado conflicto entre Washington y Teherán. En el ámbito estadounidense, el presidente Trump dirigió declaraciones contra el líder iraní durante una entrevista en ABC News, advirtiendo que Khamenei debería estar muy preocupado ante el despliegue militar estadounidense en la región. Trump consideró que un cambio de régimen sería lo mejor que podría pasar para Irán, y al ser consultado sobre posibles sucesores sostuvo que hay personas capaces de asumir el control, sin precisar nombres. En otra ocasión, Trump aseguró: Sabemos exactamente dónde se esconde el llamado Líder Supremo. Subrayó que, aunque sería un objetivo fácil, no tenían planes inmediatos para eliminarlo. Tras los ataques de este sábado, Trump prometió aniquilar las fuerzas navales y sitios de misiles de Irán, e instó a la población iraní a derrocar a su gobierno. En sus palabras: Cuando terminemos, tomen control de su gobierno. Será probablemente su única oportunidad en generaciones. El objetivo: descabezar la cúpula política de la República Islámica El periodista Ali Hashem, corresponsal de Al Jazeera, remarcó que la serie de ataques de Estados Unidos e Israel se orienta principalmente a decapitar [la élite política]. Según Hashem, aún resulta prematuro evaluar el nivel de éxito de esta estrategia para desestabilizar la conducción estatal iraní. Medios israelíes, citando oficiales del Ejército, también reforzaron la idea de que varios de los objetivos tenían incidencia dentro del régimen, empezando por Khamenei y el titular del poder ejecutivo Masoud Pezeshkian.
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