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  • A vueltas con la idea de "la decadencia de Occidente"

    » Clarin

    Fecha: 28/02/2026 07:29

    A 90 años de su muerte, el espíritu del filósofo alemán Oswald Spengler, autor de La decadencia de Occidente (1918/1923), vuelve a sobrevolar Europa. Muchos autores se han referido a la idea de que Occidente -o lo que se entiende por civilización occidental- está en decadencia. Pero desde cuándo y por qué; eso es materia de controversia, dependiendo de qué factores se consideran como fundamentales para analizar ascensos y caídas, apogeos y decadencias, si la economía y la política, la cultura y la religión o el poderío militar. Curiosamente en la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de estado norteamericano Marco Rubio situó el inicio de lo que describió como el declive de Occidente tras la Segunda Guerra Mundial (1945), vinculando esta supuesta decadencia al auge del comunismo, la descolonización, la desindustrialización y las migraciones masivas durante la segunda mitad del siglo XX. En la línea de tiempo que describe Rubio en su discurso de Múnich: Durante cinco siglos, antes del final de la Segunda Guerra Mundial, Occidente se había expandido: sus misioneros, sus peregrinos, sus soldados y sus exploradores salieron de sus costas para cruzar océanos, establecerse en nuevos continentes y construir vastos imperios que se extendían por todo el globo. Pero en 1945, por primera vez desde la época de Colón, estaba entrando en declive. Europa estaba en ruinas. La mitad vivía tras un telón de acero y el resto parecía que pronto seguiría sus pasos. Los grandes imperios occidentales habían entrado en un declive terminal, acelerado por las revoluciones comunistas ateas y los levantamientos anticolonialistas que transformarían el mundo y cubrirían con la hoz y el martillo rojos vastas extensiones del mapa en los años siguientes. Hay algunas similitudes y también grandes diferencias entre los planteos de Spengler y los de Rubio. Una es una teoría filosófica/biológica, la otra es una postura política/estratégica. Ambos coinciden en que Occidente ha perdido el impulso vital que lo hizo dominante. Spengler sostenía que una cultura muere cuando se convierte en "civilización", puro intelecto, dinero y expansión externa sin alma. Rubio coincide en que Occidente se ha vuelto una estructura administrativa vacía que ha olvidado sus raíces -la fe, la familia y la identidad nacional-. Spengler criticaba la idea de que los valores occidentales fueran verdades universales para todos los pueblos y otras culturas. Rubio, en una línea similar, sugiere que Occidente se debilitó al intentar imponer un orden globalista que terminó beneficiando a sus rivales -ayer la Unión Soviética, hoy China- y erosionando su propia base industrial. Ambos ven sus momentos no como un bache temporal, sino como uno de crisis existencial que requiere un cambio radical de dirección. Spengler predijo que, en la etapa final de la civilización occidental, la democracia colapsaría y aparecería el "cesarismo": líderes autoritarios que gobiernan por encima de las instituciones y de las leyes. Y ubicó incluso este momento en los años 2000. Rubio argumentó que este declive no era inevitable, invitando a no resignarse ante el mismo y llamando a una alianza entre los EE.UU. y Europa para la restauración de la civilización occidental. Para ello, aboga por liderazgos ejecutivos fuertes que rompan con la "burocracia globalista" y lleven a sus naciones a ser grandes de nuevo. Una diferencia sustancial: antes que como una reacción a esa decadencia, Spengler veía al cesarismo como un indicador demostrativo de la misma. EE.UU. vive una era dorada, dijo el presidente Donald Trump esta semana en su discurso del Estado de la Unión. Spengler se permitiría dudar de semejante aserto. Post scriptum : El determinismo en la Historia siempre ha sido derrotado por las imprevisibles fuerzas de la voluntad humana y en este caso por la extraordinaria capacidad de Occidente para renovarse, aun después de derrotas cataclísmicas. Esa frase pertenece a un artículo de opinión escrito por Guy Sorman, el reconocido pensador liberal francés, publicado en Clarín el 2/2/2012 en la sección de Opinión. Sorman utiliza esta idea para discutir precisamente el pesimismo de Spengler y de otros intelectuales contemporáneos. Su argumento central se basa en un rechazo al determinismo, la idea de que la historia es el resultado de decisiones humanas y no de leyes naturales inevitables y la capacidad de autocrítica. La idea de que, a diferencia de otras civilizaciones, Occidente tiene una capacidad única para identificar sus errores, entrar en crisis y utilizar esa misma crisis como motor de renovación. Mientras Spengler habla de "destino", Sorman apuesta por la libertad individual y la capacidad de las sociedades abiertas para reinventarse a través de la innovación y la democracia. Es un contraste muy marcado: mientras Spengler veía un invierno inevitable, Sorman ve en las crisis actuales un síntoma de metamorfosis, no necesariamente de ocaso de una civilización. Acaso no se trate de una decadencia de Occidente o un "choque de civilizaciones" sino de las ideas que se tuvieron en el pasado sobre a qué llamamos "Occidente" y cómo interactúan las distintas civilizaciones. Sobre la firma Newsletter Clarín Newsletter Clarín

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